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martes, 15 de septiembre de 2026

Fernando VII el rey felón

 



Fernando VII ha sido considerado el peor rey de la historia de España, el más nefasto e incluso el más despreciable. 


Fue el noveno hijo del matrimonio formado por Carlos IV y Mª Luisa de Parma y vino al mundo en octubre de 1784 en el palacio de El Escorial. Cuando nació era el cuarto en la linea de sucesión a la corona, tras su padre y tres hermanos varones mayores que él; esta circunstancia cambiaría enseguida ya que los tres hermanos que le precedían morirían  cuando Fernando apenas contaba un mes y por tanto nada, excepto su padre, se interponía entre el trono y él. 


Carlos IV y Familia 


Fernando tuvo unas amas de cría que debieron excederse en su trabajo porque crecía con un exceso de peso y también feo, aunque a ellas - las amas de cría - no se les puede culpar de esta ultima condición. Era también un niño débil, a los cuatro años fue tratado por el cirujano de San Ildefonso de una enfermedad que se calificó como "un vicio de la sangre". Hubo otras enfermedades durante la infancia del príncipe y fue vacunado de la viruela según se desprende de un documento existente en el Archivo Nacional en el que se dice  que se regala a D. Francisco Sobral, primer medico de Cámara del rey, y a dos cirujanos de Cámara tres cajas de oro por haber asistido a S.A. D. Fernando en la inoculación de las viruelas. El documento está fechado en 1798.


 Cuando tenía cuatro años muere su abuelo Carlos III y su padre es coronado rey de España. Fernando pasa a ser desde ese momento heredero al trono y como tal se le nombra  Principe de Asturias. Su educación por tanto debía ser la adecuada a un futuro rey y sus preceptores establecieron un régimen de estudios bastante estricto.De todos sus maestros Juan Escóiquiz fue el más apreciado por el príncipe y el que más influencia ejerció sobre él.


Fernando pasó los primeros años de su juventud apartado de los asuntos públicos y sin sentir ningún interés hacia ellos pero esta situación cambió radicalmente cuando a los 18 años contrajo matrimonio con María Antonia de Nápoles. Influido por su esposa, que tenía más interés en la política que él, comenzó a interesarse por los asuntos de Estado y como no tenía autorización para realizar actividades de ese tipo lo hizo en secreto y mediante intrigas junto a una camarilla de fieles aristócratas y canónigos, entre los que estaba su maestro Escóiquiz, que formaron el llamado "partido fernandino". Su principal objetivo era acabar con el gobierno de Manuel Godoy a quien consideraban un advenedizo que había ascendido al poder gracias a su relación con la reina Mª Luisa y que según decían los partidarios del príncipe de Asturias quería evitar que Fernando ocupara algún día el trono. 


Mª Antonia de Nápoles


En los comienzos del siglo XIX España pasaba por serios problemas; a las dificultades económicas y el descontento de la población que esto producía, se unía la presión que Napoleón estaba realizando sobre la política de Carlos IV, amparándose en la alianza hispano- francesa que se había firmado años antes. Esta circunstancia fue aprovechada por Fernando y su camarilla quienes lanzaron una ofensiva propagandista fundada en los conceptos del "Bien y el Mal", algo que ya había funcionado en la Revolución francesa y que seguiría funcionando en la política interna de muchas naciones. Lógicamente el príncipe de Asturias representaba el Bien y Godoy el Mal. En la propaganda sobre el "Mal" Godoy no estaba solo, se unía a su figura la de la reina Mª Luisa impregnando a ambos de una relación sexual abyecta y depravada. En los libelos que se editaron y se repartieron entre la población quedaba claro que Godoy había sido encumbrado a la posición que ocupaba  porque la reina necesita de sus "favores" y estaba satisfecha con ellos.


Así las cosas Fernando y sus afines decidieron tensar más la situación buscando la ayuda de Napoleón para conseguir acabar con Godoy y posteriormente con Carlos IV entronizando a Fernando cuando este objetivo se consiguiera. Hubo filtraciones de estos movimientos y alertado el rey por diversas informaciones hizo registrar los aposentos de su hijo donde se encontraron documentos que ponían al descubierto el complot. Carlos IV mandó arrestar al príncipe de Asturias y se abrió un proceso  judicial  "La Causa de El Escorial" contra él para esclarecer los hechos. Fernando lo confesó todo, pidió perdón a su padre y delató a todos los implicados, entre ellos a su maestro y mentor Escóiquiz. No obstante el príncipe consiguió que la información que llegara a la población fuera la contraria a lo acontecido y la opinión publica llegó a considerar que todo había sido una maniobra de Godoy contra el "pobre" Fernando.


Como respecto al príncipe de Asturias la opinión pública era inmejorable, Fernando y los suyos estaban dispuestos a aprovechar el más mínimo resquicio en la estabilidad del reino para derrocar a Godoy y al rey. La ocasión se presentó en Aranjuez. Las tropas francesas, por el tratado de Fontainebleau, habían empezado a entrar en España y a pesar de que oficialmente lo hacían  para atacar a Portugal, los reyes y Godoy habían decido trasladar la Corte al sur. Fernando y los suyos se negaron  a desplazarse, la población de Aranjuez y la de los pueblos vecinos incitada por las arengas de los partidarios de Fernando provocaron el llamado  Motín de Aranjuez, las protestas de los amotinados dieron como resultado el apresamiento de Godoy y la abdicación de Carlos IV  el 19 de marzo de 1808.


Al inicio de lo que consideraba su reinado Fernando tenía dos prioridades, acabar con Godoy y garantizarse el apoyo de Napoleón. Consiguió lo primero: confiscó sus bienes le destituyó de todos sus cargos y honores y le encarceló. Por el contrario Napoleón resultó ser un hueso duro de roer y no estaba en la intención del francés facilitarle las cosas al español. 


Napoleón Bonaparte


Napoleón no reconoció a Fernando como rey de España y le dio largas asegurando que cuando se entrevistaran los dos en Bayona se firmaría la alianza entre los dos países. La entrevista se produciría el 20 de abril con la presencia de Carlos IV y el resto de la familia real que también había sido convocada en Bayona. Así, con gran facilidad consiguió Napoleón el trono de España; Carlos IV le cedió sus derechos y Fernando renunció a los mismos. Se firmó también un acuerdo según el cual Fernando, su hermano Carlos María Isidro y su tío D. Antonio fijarían su residencia en el castillo de Valençay.


La conducta de Fernando mientras estuvo en Valançay fue abominable, con  completa sumisión a Napoleón, le felicitaba por escrito por sus victorias en España y felicitó también  a José Bonaparte por su acceso al trono. Durante los seis años que duró su estancia en aquel castillo ni una sola vez intento contactar con los españoles que luchaban en su nombre.



Curiosamente y por muy deleznable que fuera su conducta Fernando parecía tener la suerte de su lado. A finales de 1813 y ante el acoso internacional al que se veía sometido Napoleón éste consideró que necesitaba disponer de las tropas establecidas en España y por tanto el francés decidió que era hora de que Fernando volviera a Madrid, eso si para lograrlo le prometió que facilitaría su regreso como rey "absoluto". El tratado de Valançay que se firmó entonces no fue ratificado por la regencia Constitucional española.


En Marzo de 1814 Fernando entraba en Gerona y como pasa con todos los villanos, la propaganda ya se había encargado de lograr que el pueblo lo recibiera con entusiasmo como si de un héroe se tratara y no del hombre que había sido capaz de vender al país para conservarse seguro. 


Durante el tiempo que Fernando había permanecido en Francia en Cádiz, en 1812, se había aprobado la Constitución que establecía que  España era una Monarquía Constitucional y que por lo tanto el rey estaba sometido a las Cortes. Poco tardó Fernando en deshacerse de esa traba, en apenas dos meses  derogó la Constitución. De nuevo la propaganda bien utilizada remó a su favor.


Fernando, viudo desde 1806 decide que urge tener descendencia y para congraciarse con Portugal desposa a su sobrina Mª Isabel de Portugal en 1816. No gustó a los madrileños la nueva reina ya que al día siguiente de su llegada apareció en la puerta de palacio un pasquín que decía:


                                       Fea, pobre y portuguesa

                                       chuapate esa….


Isabel intentó cumplir con su cometido pero la hija que tuvo un año después de su matrimonio falleció a los cuatro meses y el siguiente embarazo le costó la vida a la joven reina. Fernando se encontraba de nuevo viudo dos años después de su matrimonio.


Isabel de Portugal


En la incansable búsqueda de un heredero Fernando volvió a casarse en 1819, esta vez con María Josefa Amalia de Sajonia. La nueva reina quedó horrorizada cuando en la noche de bodas su esposo, desnudo, se acercó al lecho conyugal haciendo gala de su macrofalosomía. El descomunal tamaño de los genitales de Fernando hizo que María Josefa huyera despavorida negándose a tener relaciones sexuales. Ante la prolongación de esta situación tuvo que intervenir el Papa. Una carta de Pio VII instando a la reina a cumplir con sus deberes maritales hizo que ésta depusiera su actitud y volviera a abrir la puerta de su alcoba a Fernando. 

Tampoco de María Josefa obtuvo descendencia y la reina murió en 1829 dejando de nuevo viudo a Fernando.


Mª Josefa Amalia de Sajonia


De un gobernante como Fernando VII no cabía esperar otra cosa que su política fuera encaminada exclusivamente a su propia supervivencia. Tras seis años de sucesivos gobiernos el país y la Hacienda pública estaban devastados. Como consecuencia en 1820 un grupo de militares encabezados por Riego se pronunciaron en un pueblo de Sevilla en favor de la Constitución de 1812. Varias ciudades se unieron al pronunciamiento y Fernando VII no tuvo más remedio que aceptarlo dando lugar así a lo que se conoció como el "Trienio Liberal". El rey nada conforme con esta situación, sintiéndose prisionero de la misma y siguiendo los dictados de su naturaleza no dejó de conspirar para volver a ostentar el poder absoluto en España.


En 1823 Fernando consiguió derogar de nuevo la Constitución. Para conseguirlo y aunque  contó con el Clero y con parte de la población española no tuvo ningún escrúpulo en  recurrir a la ayuda externa materializada en los "Cien Mil Hijos de San Luis", un contingente de Francia - aunque propiciado por varias potencias europeas - que bajo las ordenes del duque de Angulema invadió España en 1823. La derrota sufrida por el ejercito constitucional español  en la Batalla de Trocadero  en Cádiz puso el punto final  al Trienio Liberal y devolvió a Fernando el poder absolutista que  tanto deseaba y que había costado la sangre a muchos de sus súbditos. Empezó entonces la llamada  "Década Ominosa".


Batalla del Trocadero


La represión que se inició  fue durísima, la primera víctima fue Rafael Riego al que se ejecutó en Madrid de manera denigrante. No fue el único, muchos de los liberales fueron asesinados, otros huyeron hacia Francia e Inglaterra para salvar sus vidas. Se desencadenó una grave crisis económica y social. Se alzaron voces en las propias filas del rey, unos pedían mayor represión contra los liberales, otros la consolidación de sus privilegios, el hundimiento del país era  cada día más patente. Acorralado por la situación en 1826, Fernando, dio vía libre a una reforma de la administración del Estado  que llevarían a cabo los llamados "moderados" y que, aunque con algunos logros como la creación del Consejo de Ministros, la del Ministerio de Fomento o  la bolsa de Madrid, no convenció ni a liberales ni a absolutistas. Los campesinos, los artesanos  y otros estamentos también descontentos empezaron a organizarse creando revueltas que se iniciaron en Cataluña pero que amenazaban con extenderse por todo el territorio. También durante estos años tuvo lugar la pérdida, casi por completo, de lo que había sido el Imperio español.


Pocos meses después de quedar viudo y ante la necesidad de un heredero Fernando volvió a contraer matrimonio esta vez con Mª Cristina de Borbón - Dos Sicilias, hija de su hermana y por lo tanto su sobrina. La nueva reina sabía muy bien lo que se esperaba de ella y parece ser que estaba preparada para lo que se encontró en el lecho conyugal, así pues se dispuso a cumplir con lo que consideraba su obligación y quedó embarazada de inmediato.


Mª Cristina de Borbón-Dos Sicilias


Ante la posibilidad de que el retoño que gestaba la reina pudiera ser una niña Fernando se dispuso a publicar la  Pragmática  Sanción que derogaba la ley de Felipe V que impedía a las mujeres heredar el trono si existía algún varón el la linea sucesoria  que pudiera ostentar el cargo.  La pragmática había sido aprobada en las Cortes a instancias de Carlos IV,  tenía carácter de Ley pero carecía de validez al no haber sido publicada. Cuando Fernando VII la hace publicar acaba con las ley semisálica de su antepasado Felipe V y también  con las posibilidades de su hermano Carlos María Isidro de ser coronado rey de España. Carlos María no estaba dispuesto a permitir esa situación y él y sus partidarios, los llamados carlistas  acabarían presentando batalla.


Finalizaba el año de 1930 cuando la reina Mª Cristina daba a luz a su primera hija, Isabel, que llegaría, y muy pronto, a ser reina de España. Para entonces la salud de Fernando VII ya empezaba a ser precaria. El rey, que era un comilón voraz, estaba obeso, era un fumador de puros empedernido y la función de sus pulmones se veía restringida. Presentaba por todo ello dificultades para caminar y  ya el año anterior había sufrido un par de percances que evidenciaban la existencia de una patología cardiaca.


Mª Cristina y su hija Isabel


Año y medio después del nacimiento de Isabel y cuando ya la reina Mª Cristina había dado a luz a la segunda de sus hijas, la salud de Fernando empeora. La gota atacaba a distintas articulaciones de su majestad y además  sufría violentos episodios de paroxismo no epiléptico seguidos de fatiga intensa que le dejaban enormemente extenuado. En todos estos episodios el regio paciente estuvo atendido por una junta de siete  médicos al frente de los cuales estaba el liberal Pedro Castello Ginestá quien, a pesar de sentir una cierta aversión por el monarca, trabajó con ahínco - como a todo buen profesional corresponde - para mejorar el estado de salud de su paciente"


Tras varios meses de padecimientos, Fernando VII fallecía el 29 de septiembre de 1833, según se informa por un "Ataque de Apoplejia". Su cadáver fue llevado a El Escorial para ser enterrado en el Panteón de Reyes y ,según cuentan las criticas, el oficio hubo de realizarse a toda prisa porque el hedor que desprendía el cadáver era insoportable. Terminaba así la Década ominosa.


He intentado buscar en la biografía de Fernando VII justificaciones a la villanía en la que desarrolló su vida. No fue solo un mal rey - ese término se queda corto - fue además un ser  ambicioso, hedonista, ruin, cruel, falso, cobarde, inmoral, hipócrita y obsesionado por saber cómo pensaba el pueblo de él y probablemente con cómo pasaría su figura  a la Historia. Manejó muy bien la propaganda, aquellos que formaron su camarilla supieron manipular perfectamente el concepto que los españoles tenían de Fernando, supieron inculcar en la gente la creencia de que solo él podría devolver al pueblo, harto de guerras y empobrecido, el bienestar y la prosperidad…y durante aquellos años los españoles  fueron incapaces de ver la realidad.