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martes, 15 de septiembre de 2026

Fernando VII el rey felón

 



Fernando VII ha sido considerado el peor rey de la historia de España, el más nefasto e incluso el más despreciable. 


Fue el noveno hijo del matrimonio formado por Carlos IV y Mª Luisa de Parma y vino al mundo en octubre de 1784 en el palacio de El Escorial. Cuando nació era el cuarto en la linea de sucesión a la corona, tras su padre y tres hermanos varones mayores que él; esta circunstancia cambiaría enseguida ya que los tres hermanos que le precedían morirían  cuando Fernando apenas contaba un mes y por tanto nada, excepto su padre, se interponía entre el trono y él. 


Carlos IV y Familia 


Fernando tuvo unas amas de cría que debieron excederse en su trabajo porque crecía con un exceso de peso y también feo, aunque a ellas - las amas de cría - no se les puede culpar de esta ultima condición. Era también un niño débil, a los cuatro años fue tratado por el cirujano de San Ildefonso de una enfermedad que se calificó como "un vicio de la sangre". Hubo otras enfermedades durante la infancia del príncipe y fue vacunado de la viruela según se desprende de un documento existente en el Archivo Nacional en el que se dice  que se regala a D. Francisco Sobral, primer medico de Cámara del rey, y a dos cirujanos de Cámara tres cajas de oro por haber asistido a S.A. D. Fernando en la inoculación de las viruelas. El documento está fechado en 1798.


 Cuando tenía cuatro años muere su abuelo Carlos III y su padre es coronado rey de España. Fernando pasa a ser desde ese momento heredero al trono y como tal se le nombra  Principe de Asturias. Su educación por tanto debía ser la adecuada a un futuro rey y sus preceptores establecieron un régimen de estudios bastante estricto.De todos sus maestros Juan Escóiquiz fue el más apreciado por el príncipe y el que más influencia ejerció sobre él.


Fernando pasó los primeros años de su juventud apartado de los asuntos públicos y sin sentir ningún interés hacia ellos pero esta situación cambió radicalmente cuando a los 18 años contrajo matrimonio con María Antonia de Nápoles. Influido por su esposa, que tenía más interés en la política que él, comenzó a interesarse por los asuntos de Estado y como no tenía autorización para realizar actividades de ese tipo lo hizo en secreto y mediante intrigas junto a una camarilla de fieles aristócratas y canónigos, entre los que estaba su maestro Escóiquiz, que formaron el llamado "partido fernandino". Su principal objetivo era acabar con el gobierno de Manuel Godoy a quien consideraban un advenedizo que había ascendido al poder gracias a su relación con la reina Mª Luisa y que según decían los partidarios del príncipe de Asturias quería evitar que Fernando ocupara algún día el trono. 


Mª Antonia de Nápoles


En los comienzos del siglo XIX España pasaba por serios problemas; a las dificultades económicas y el descontento de la población que esto producía, se unía la presión que Napoleón estaba realizando sobre la política de Carlos IV, amparándose en la alianza hispano- francesa que se había firmado años antes. Esta circunstancia fue aprovechada por Fernando y su camarilla quienes lanzaron una ofensiva propagandista fundada en los conceptos del "Bien y el Mal", algo que ya había funcionado en la Revolución francesa y que seguiría funcionando en la política interna de muchas naciones. Lógicamente el príncipe de Asturias representaba el Bien y Godoy el Mal. En la propaganda sobre el "Mal" Godoy no estaba solo, se unía a su figura la de la reina Mª Luisa impregnando a ambos de una relación sexual abyecta y depravada. En los libelos que se editaron y se repartieron entre la población quedaba claro que Godoy había sido encumbrado a la posición que ocupaba  porque la reina necesita de sus "favores" y estaba satisfecha con ellos.


Así las cosas Fernando y sus afines decidieron tensar más la situación buscando la ayuda de Napoleón para conseguir acabar con Godoy y posteriormente con Carlos IV entronizando a Fernando cuando este objetivo se consiguiera. Hubo filtraciones de estos movimientos y alertado el rey por diversas informaciones hizo registrar los aposentos de su hijo donde se encontraron documentos que ponían al descubierto el complot. Carlos IV mandó arrestar al príncipe de Asturias y se abrió un proceso  judicial  "La Causa de El Escorial" contra él para esclarecer los hechos. Fernando lo confesó todo, pidió perdón a su padre y delató a todos los implicados, entre ellos a su maestro y mentor Escóiquiz. No obstante el príncipe consiguió que la información que llegara a la población fuera la contraria a lo acontecido y la opinión publica llegó a considerar que todo había sido una maniobra de Godoy contra el "pobre" Fernando.


Como respecto al príncipe de Asturias la opinión pública era inmejorable, Fernando y los suyos estaban dispuestos a aprovechar el más mínimo resquicio en la estabilidad del reino para derrocar a Godoy y al rey. La ocasión se presentó en Aranjuez. Las tropas francesas, por el tratado de Fontainebleau, habían empezado a entrar en España y a pesar de que oficialmente lo hacían  para atacar a Portugal, los reyes y Godoy habían decido trasladar la Corte al sur. Fernando y los suyos se negaron  a desplazarse, la población de Aranjuez y la de los pueblos vecinos incitada por las arengas de los partidarios de Fernando provocaron el llamado  Motín de Aranjuez, las protestas de los amotinados dieron como resultado el apresamiento de Godoy y la abdicación de Carlos IV  el 19 de marzo de 1808.


Al inicio de lo que consideraba su reinado Fernando tenía dos prioridades, acabar con Godoy y garantizarse el apoyo de Napoleón. Consiguió lo primero: confiscó sus bienes le destituyó de todos sus cargos y honores y le encarceló. Por el contrario Napoleón resultó ser un hueso duro de roer y no estaba en la intención del francés facilitarle las cosas al español. 


Napoleón Bonaparte


Napoleón no reconoció a Fernando como rey de España y le dio largas asegurando que cuando se entrevistaran los dos en Bayona se firmaría la alianza entre los dos países. La entrevista se produciría el 20 de abril con la presencia de Carlos IV y el resto de la familia real que también había sido convocada en Bayona. Así, con gran facilidad consiguió Napoleón el trono de España; Carlos IV le cedió sus derechos y Fernando renunció a los mismos. Se firmó también un acuerdo según el cual Fernando, su hermano Carlos María Isidro y su tío D. Antonio fijarían su residencia en el castillo de Valençay.


La conducta de Fernando mientras estuvo en Valançay fue abominable, con  completa sumisión a Napoleón, le felicitaba por escrito por sus victorias en España y felicitó también  a José Bonaparte por su acceso al trono. Durante los seis años que duró su estancia en aquel castillo ni una sola vez intento contactar con los españoles que luchaban en su nombre.



Curiosamente y por muy deleznable que fuera su conducta Fernando parecía tener la suerte de su lado. A finales de 1813 y ante el acoso internacional al que se veía sometido Napoleón éste consideró que necesitaba disponer de las tropas establecidas en España y por tanto el francés decidió que era hora de que Fernando volviera a Madrid, eso si para lograrlo le prometió que facilitaría su regreso como rey "absoluto". El tratado de Valançay que se firmó entonces no fue ratificado por la regencia Constitucional española.


En Marzo de 1814 Fernando entraba en Gerona y como pasa con todos los villanos, la propaganda ya se había encargado de lograr que el pueblo lo recibiera con entusiasmo como si de un héroe se tratara y no del hombre que había sido capaz de vender al país para conservarse seguro. 


Durante el tiempo que Fernando había permanecido en Francia en Cádiz, en 1812, se había aprobado la Constitución que establecía que  España era una Monarquía Constitucional y que por lo tanto el rey estaba sometido a las Cortes. Poco tardó Fernando en deshacerse de esa traba, en apenas dos meses  derogó la Constitución. De nuevo la propaganda bien utilizada remó a su favor.


Fernando, viudo desde 1806 decide que urge tener descendencia y para congraciarse con Portugal desposa a su sobrina Mª Isabel de Portugal en 1816. No gustó a los madrileños la nueva reina ya que al día siguiente de su llegada apareció en la puerta de palacio un pasquín que decía:


                                       Fea, pobre y portuguesa

                                       chuapate esa….


Isabel intentó cumplir con su cometido pero la hija que tuvo un año después de su matrimonio falleció a los cuatro meses y el siguiente embarazo le costó la vida a la joven reina. Fernando se encontraba de nuevo viudo dos años después de su matrimonio.


Isabel de Portugal


En la incansable búsqueda de un heredero Fernando volvió a casarse en 1819, esta vez con María Josefa Amalia de Sajonia. La nueva reina quedó horrorizada cuando en la noche de bodas su esposo, desnudo, se acercó al lecho conyugal haciendo gala de su macrofalosomía. El descomunal tamaño de los genitales de Fernando hizo que María Josefa huyera despavorida negándose a tener relaciones sexuales. Ante la prolongación de esta situación tuvo que intervenir el Papa. Una carta de Pio VII instando a la reina a cumplir con sus deberes maritales hizo que ésta depusiera su actitud y volviera a abrir la puerta de su alcoba a Fernando. 

Tampoco de María Josefa obtuvo descendencia y la reina murió en 1829 dejando de nuevo viudo a Fernando.


Mª Josefa Amalia de Sajonia


De un gobernante como Fernando VII no cabía esperar otra cosa que su política fuera encaminada exclusivamente a su propia supervivencia. Tras seis años de sucesivos gobiernos el país y la Hacienda pública estaban devastados. Como consecuencia en 1820 un grupo de militares encabezados por Riego se pronunciaron en un pueblo de Sevilla en favor de la Constitución de 1812. Varias ciudades se unieron al pronunciamiento y Fernando VII no tuvo más remedio que aceptarlo dando lugar así a lo que se conoció como el "Trienio Liberal". El rey nada conforme con esta situación, sintiéndose prisionero de la misma y siguiendo los dictados de su naturaleza no dejó de conspirar para volver a ostentar el poder absoluto en España.


En 1823 Fernando consiguió derogar de nuevo la Constitución. Para conseguirlo y aunque  contó con el Clero y con parte de la población española no tuvo ningún escrúpulo en  recurrir a la ayuda externa materializada en los "Cien Mil Hijos de San Luis", un contingente de Francia - aunque propiciado por varias potencias europeas - que bajo las ordenes del duque de Angulema invadió España en 1823. La derrota sufrida por el ejercito constitucional español  en la Batalla de Trocadero  en Cádiz puso el punto final  al Trienio Liberal y devolvió a Fernando el poder absolutista que  tanto deseaba y que había costado la sangre a muchos de sus súbditos. Empezó entonces la llamada  "Década Ominosa".


Batalla del Trocadero


La represión que se inició  fue durísima, la primera víctima fue Rafael Riego al que se ejecutó en Madrid de manera denigrante. No fue el único, muchos de los liberales fueron asesinados, otros huyeron hacia Francia e Inglaterra para salvar sus vidas. Se desencadenó una grave crisis económica y social. Se alzaron voces en las propias filas del rey, unos pedían mayor represión contra los liberales, otros la consolidación de sus privilegios, el hundimiento del país era  cada día más patente. Acorralado por la situación en 1826, Fernando, dio vía libre a una reforma de la administración del Estado  que llevarían a cabo los llamados "moderados" y que, aunque con algunos logros como la creación del Consejo de Ministros, la del Ministerio de Fomento o  la bolsa de Madrid, no convenció ni a liberales ni a absolutistas. Los campesinos, los artesanos  y otros estamentos también descontentos empezaron a organizarse creando revueltas que se iniciaron en Cataluña pero que amenazaban con extenderse por todo el territorio. También durante estos años tuvo lugar la pérdida, casi por completo, de lo que había sido el Imperio español.


Pocos meses después de quedar viudo y ante la necesidad de un heredero Fernando volvió a contraer matrimonio esta vez con Mª Cristina de Borbón - Dos Sicilias, hija de su hermana y por lo tanto su sobrina. La nueva reina sabía muy bien lo que se esperaba de ella y parece ser que estaba preparada para lo que se encontró en el lecho conyugal, así pues se dispuso a cumplir con lo que consideraba su obligación y quedó embarazada de inmediato.


Mª Cristina de Borbón-Dos Sicilias


Ante la posibilidad de que el retoño que gestaba la reina pudiera ser una niña Fernando se dispuso a publicar la  Pragmática  Sanción que derogaba la ley de Felipe V que impedía a las mujeres heredar el trono si existía algún varón el la linea sucesoria  que pudiera ostentar el cargo.  La pragmática había sido aprobada en las Cortes a instancias de Carlos IV,  tenía carácter de Ley pero carecía de validez al no haber sido publicada. Cuando Fernando VII la hace publicar acaba con las ley semisálica de su antepasado Felipe V y también  con las posibilidades de su hermano Carlos María Isidro de ser coronado rey de España. Carlos María no estaba dispuesto a permitir esa situación y él y sus partidarios, los llamados carlistas  acabarían presentando batalla.


Finalizaba el año de 1930 cuando la reina Mª Cristina daba a luz a su primera hija, Isabel, que llegaría, y muy pronto, a ser reina de España. Para entonces la salud de Fernando VII ya empezaba a ser precaria. El rey, que era un comilón voraz, estaba obeso, era un fumador de puros empedernido y la función de sus pulmones se veía restringida. Presentaba por todo ello dificultades para caminar y  ya el año anterior había sufrido un par de percances que evidenciaban la existencia de una patología cardiaca.


Mª Cristina y su hija Isabel


Año y medio después del nacimiento de Isabel y cuando ya la reina Mª Cristina había dado a luz a la segunda de sus hijas, la salud de Fernando empeora. La gota atacaba a distintas articulaciones de su majestad y además  sufría violentos episodios de paroxismo no epiléptico seguidos de fatiga intensa que le dejaban enormemente extenuado. En todos estos episodios el regio paciente estuvo atendido por una junta de siete  médicos al frente de los cuales estaba el liberal Pedro Castello Ginestá quien, a pesar de sentir una cierta aversión por el monarca, trabajó con ahínco - como a todo buen profesional corresponde - para mejorar el estado de salud de su paciente"


Tras varios meses de padecimientos, Fernando VII fallecía el 29 de septiembre de 1833, según se informa por un "Ataque de Apoplejia". Su cadáver fue llevado a El Escorial para ser enterrado en el Panteón de Reyes y ,según cuentan las criticas, el oficio hubo de realizarse a toda prisa porque el hedor que desprendía el cadáver era insoportable. Terminaba así la Década ominosa.


He intentado buscar en la biografía de Fernando VII justificaciones a la villanía en la que desarrolló su vida. No fue solo un mal rey - ese término se queda corto - fue además un ser  ambicioso, hedonista, ruin, cruel, falso, cobarde, inmoral, hipócrita y obsesionado por saber cómo pensaba el pueblo de él y probablemente con cómo pasaría su figura  a la Historia. Manejó muy bien la propaganda, aquellos que formaron su camarilla supieron manipular perfectamente el concepto que los españoles tenían de Fernando, supieron inculcar en la gente la creencia de que solo él podría devolver al pueblo, harto de guerras y empobrecido, el bienestar y la prosperidad…y durante aquellos años los españoles  fueron incapaces de ver la realidad.







































lunes, 24 de agosto de 2026

Beatriz de Sajonia Coburgo-Gotha Infanta de España

 





Beatriz de Sajonia Coburgo venía al mundo en abril de 1884. Nieta de la reina Victoria del Reino Unido fue desde su nacimiento princesa británica. Su padre, Alfredo, era el segundo hijo varón de la reina Victoria y su madre, la gran duquesa María Aleksándrovna de Rusia, era hija del zar Alejandro II. 


Desde el momento de su nacimiento la familia empezó a llamarla Bee y ya desde sus primeros años la "abejita"  dio muestras de una gran inteligencia, de una capacidad enorme para aprender idiomas - llegó a hablar y a escribir correctamente el inglés, el alemán, el francés y el español y tenia conocimientos de italiano y de ruso. También durante esos primeros años empezaría a desarrollar  una capacidad artística que manifestaría, sobre todo, con el dibujo.


Beatriz era la más pequeña de sus hermanos y su infancia transcurrió - excepto en los periodos que pasaba en Londres - en Malta donde su padre, marino  de la Royal British Navy, estaba destinado. Cuando Bee contaba nueve años murió sin descendencia el duque de Sajonia Coburgo Gotha y el heredero fue el príncipe Alfredo ya que su hermano mayor el Principe de Gales, destinado a ser rey del Reino Unido, renunció al ducado.


Alfredo y María Alexándrovna


Toda la familia se trasladó a Coburgo donde fijaron su residencia aunque  Beatriz acompañaba frecuentemente a su madre durante las visitas de ésta a las distintas cortes europeas puesto que estaban emparentadas con la mayoría de ellas


En 1902 se enamoró de su primo el Gran Duque Miguel de Rusia, hermano menor del zar Nicolás II . El amor fue correspondido y ambos jóvenes iniciaron una relación epistolar que pretendían acabara en matrimonio. Las cosas no resultaron como la pareja deseaba  y,  dado que la iglesia ortodoxa de Rusia prohibía el matrimonio entre primos, el zar no autorizó el matrimonio y el idilio tuvo que terminar.


Desde que era pequeña había establecido una relación de intima amistad con su prima Victoria de Battenberg, a la que todos llamaban Ena. Cuando se produjo el final del idilio con el Gran Duque Miguel, Bee  que todavía no se había repuesto del gran golpe que supuso el suicidio de su hermano Affie, entró en un estado de tristeza que preocupó a sus familiares que decidieron  organizar un viaje por Egipto para distraerla; en ese viaje la acompañaría su madrina  y sus primos  Ena y Leo de Battenberg. Cuando regresaron de Egipto Bee se quedó en Londres porque el rey de España, Alfonso XIII,  estaba de visita oficial y también, de manera extraoficial, buscando esposa. 


Victoria de Battenberg y Beatriz de Sajonia


Alfonso XIII había tardado poco en decidirse por Ena y el matrimonio se celebraría en Madrid en 1906. Fue durante los actos conmemorativos de los esponsales cuando Bee, que lógicamente era una de las invitadas  a la boda, conoció a Alfonso de Orleáns y Borbón , hijo de la infanta Eulalia, hermana del rey de España, al que la familia llamaba Ali.


Alfonso y Bee se enamoraron pero a pesar de ello, la princesa británica no estaba dispuesta a renunciar al protestantismo para contraer matrimonio con el infante español. El gobierno de Antonio Maura no admitió la situación y el matrimonio de los jóvenes hubo de retrasarse. Tres años después, en 1909 Alfonso, ya con su nombramiento de teniente, acudió a Coburgo para desposarse con su amada Bee pesase a quien pesase. Fueron tres las ceremonias de esponsales que se realizaron, civil, católica y protestante a pesar de lo cual el gobierno español no se dio por satisfecho. Las consecuencias no se hicieron esperar; al teniente Alfonso de Orleáns y Borbón y a su flamante esposa se le cerraron las puertas de España, se le impidió luchar en Marruecos y fue "exonerado de dignidades y demás honores" es decir se le privó de su condición de infante. Aquella España mojigata se escandalizaba cuando alguien se empeñaba en defender su libertad religiosa y para evitar que se contagiara al pueblo de esos deseos de libertad se apartaba al disidente de la institución oficial.


Beatriz y Alfonso de Orleáns


Ese tiempo de exilio fue bien utilizado por Ali, aprendió a volar y a partir de ese momento  la aviación se convirtió en su gran pasión. Con el cambio de gobierno el nuevo presidente , Canalejas, destinó al teniente de Orleáns a Marruecos y el matrimonio pudo volver a Madrid con su pequeño hijo Alvaro nacido en Coburgo.

Cuando en 1912 nació en Madrid Alonso, el segundo de sus hijos, el rey accedió a rehabilitarlos y el matrimonio volvió a recobrar su rango de infantes de España.


Durante los cuatro años siguientes la reina Victoria y Beatriz fueron inseparables. La reina estaba muy  vinculada a la Cruz Roja española y se implicó en la obtención de fondos a través de la Junta de Señoras y en estas acciones siempre tuvo la cercanía y el apoyo de su prima Bee. En 1912 nació, con el apoyo de la reina Victoria, la famosa " Fiesta de la Banderita" para la recaudación de fondos en pro de la Cruz Roja.



Mientras Beatriz apoyaba a la reina en todas estas obras caritativas, su esposo Alfonso de Orleáns y Borbón, se convertía en uno de los primeros pilotos de la aviación española. Alfredo Kindelán que en 1913 se había convertido en  el primer jefe de la rama de Aviación del Servicio de Aeronáutica Militar solicitó a Beatriz que, dada su afición al dibujo y el talento que para el mismo poseía, diseñara el emblema del futuro cuerpo de aviación y así la hizo Bee con tal éxito que no tardó en ser bordado en los uniformes de los aviadores españoles. En Gran Bretaña, los pilotos de la Royal Air Force, copiaron  a los españoles y  también  lucieron el emblema en sus uniformes.



A pesar de su belleza, o tal vez también por ella, y de su implicación en las obras caritativas de la reina, Beatriz de Battenberg infanta de España por matrimonio  no caía bien a gran parte de la aristocracia española: fumaba, vestía con trajes traídos desde Paris, amamantaba a sus hijos y era, a decir de algunos, una mala influencia para la reina Victoria Eugenia. Entre esos "algunos" estaba la infanta Isabel, la popular " chata", que  siendo uno de los miembros de la realeza más queridos por los españoles gozaba de una gran influencia en la corte y esa influencia junto con la de otras aristocráticas damas dio sus frutos.


 En el año 1916 llegó de nuevo el destierro disfrazado, eso si, de misión militar en Suiza. Se ha especulado mucho sobre los autenticas motivos que condenaron de nuevo a la pareja al destierro: se les acusó de "germanófilos" lo que iba en contra de la neutralidad española en el conflicto bélico en que se debatía Europa. Se dijo que la causa era  la envidia que el rey de España sentía por su primo ya que  éste tenía una intachable carrera militar y poseía  hijos sanos y un matrimonio feliz. También se echó la culpa a la mala relación del rey con su tía la infanta Eulalia. Incluso se llegó  a especular con el hecho de que el rey sintiera una gran atracción por Beatriz y que viendo rechazado su deseo decidió alejarla de Madrid. Fuese cual fuese el motivo lo cierto es que el exilio duró casi 8 años.


Beatriz con sus hijos

En 1925 el Directorio Militar de Primo de Rivera preparaba el desembarco de Alhucemas y el infante Alfonso fue requerido para incorporarse a su escuadrilla de vuelo. Probablemente esta fue la principal razón por la que, en 1926, se les permite volver a instalarse en España donde vivieron hasta el año 1931. Beatriz llegó a España con un aire todavía más cosmopolita del que siempre tuvo;  su corte de pelo y sus vestidos a la moda de París eran imitados por muchas damas y Bee fue portada de las revistas de la época en muchas ocasiones. Seguía dibujando, esculpiendo en madera y tocando la guitarra y pasaba temporadas en Sanlúcar de Barrameda donde se sentía querida y donde  en 1928 se convirtió al catolicismo por voluntad propia


Cuando, en 1931, se declara la República  los reyes se ven obligados a abandonar el país. El infante Alfonso forma parte de la comitiva que acompaña al rey a Cartagena y Bee acompañaría a su prima Victoria hasta el Escorial desde donde la reina y sus hijos partirían hacia Francia. Beatriz regresó a Madrid para hacerse cargo de la Infanta Isabel, "La Chata", que - aunque era el único miembro de la familia real al que se le permitía permanecer en España - había decidido no seguir viviendo en un país republicano.  Beatriz consideró que tenía la obligación de acompañarla  hasta Francia y como consecuencia iniciaría  su tercer exilio.



Durante esos años la familia Orleáns pasaría apuros económicos y Ali  empezaría a trabajar como comercial de la Ford para paliar la situación. Vivieron entre Zurich y Londres y fue en Londres donde Bee se enteró de la sublevación de Franco. Desde ese momento la infanta inició una búsqueda de recursos para ayudar al bando nacional. Movió sus contactos diplomáticos para ayudar en el canje de prisioneros e intentó unirse al bando sublevado convencida de que con Franco en el poder la monarquía podría volver a España. El general Mola aceptó su ayuda pero  rechazó  su presencia en el bando nacional, según parece la causa del rechazo sería evitar dar una  pátina monárquica a la guerra civil desencadenada.


Los hijos de Alí y Bee, Alvaro y Alonso, se unieron a la aviación nacional y Alonso murió en combate en 1936, luchando contra los republicanos.  En Enero del 1937  Beatriz y Alfonso regresan a España para solicitar a Franco la incorporación de Ali como oficial al ejercito nacional. El infante no obtuvo respuesta a su petición y ambos volvieron a Londres.  Bee no cejaría en su empeño de ayudar a los sublevados y ocho meses después regresaría a España  con sus apellidos de soltera en el pasaporte y  en un coche repleto de víveres y medicinas.  Tenía una idea clara y ésta era la de ayudar  y para ello se entrevistaría  con Rosa Urraca Pastor, que era una de las delegadas de Frentes y  Hospitales,  dispuesta a trabajar como enfermera de la Cruz Roja. También acudió a Burgos para entrevistarse con Franco y explicarle  el deseo de su esposo de unirse al ejercito  nacional en la lucha. Franco dio la callada por respuesta pero unos días después Alfonso recibió autorización para incorporase a su puesto como comandante.


Al finalizar la guerra los infantes pretendían afincarse en Madrid en el palacio de Quintana, que había sido residencia de La infante Isabel “ La Chata”, pero como éste estaba arrasado e inhabitable decidieron establecerse  en Sanlúcar de Barrameda, en el palacio de los duques de Montpensier y en la finca "El Botánico".  Alfonso fue nombrado representante oficial de D. Juan en España, y esta distinción le ocasionó su cese como general de la región Aérea del Estrecho y la perdida de su pasaporte diplomático puesto que esa lealtad a la causa monárquica no fue bien vista por Franco. El matrimonio se dedicará a la explotación agraria de sus tierras.




Casa de la Maternidad


Fue en Sanlúcar donde Beatriz, puso en marcha en 1939, su proyecto más querido y deseado: la Casa de la Maternidad. Para financiarla  tuvo que vender parte de sus joyas y de ese modo con pocos medios y con un reglamento que realizó el Tocólogo Jacinto Ovín empezaría a funcionar. En la Casa de la Maternidad no solo nacerían decenas de niños  sino que durante los años cuarenta y cincuenta, y dada la precariedad de muchas familias, los pequeños eran criados allí mismo hasta  cumplir los dos años. La Casa se financiaría durante esos años mediante donaciones y fiestas benéficas.


Beatriz que  había sido y continuaba siendo una gran fumadora sufría desde hacia algún tiempo una enfermedad pulmonar  y a consecuencia de la misma  falleció en su casa de Sanlúcar el 13 de julio de 1966. Tenia 82 años.


Fue enterrada en el convento de los Capuchinos de Sanlúcar



 Beatriz de Sajonia Coburgo Gotha era desde su nacimiento princesa de la Gran Bretaña y miembro de la familia imperial rusa. La sangre de dos  imperios corría por sus venas y tal vez por ello su personalidad era tan singular. De carácter rebelde e indomable, inteligente, de espíritu artístico, valiente, arrogante, generosa, altruista y muy bella. Su vida, que transcurrió al inicio entre palacios, viajes y ceremonias  no estuvo exenta de tragedias. Emparentada con casi todas las monarquías europeas vivió dos guerras mundiales en la que sus parientes luchaban enfrentados. Conoció el asesinato  de casi todos los miembros de los Romanov, su familia materna, y durante la guerra civil española  perdió en combate a uno de sus hijos.


Fue una mujer adelantada a su tiempo. Fiel a si misma siempre hizo lo que consideraba correcto sin importarle las críticas ajenas. Leal a la monarquía, a su esposo, a su familia y orgullosa de ser infanta de España.