lunes, 28 de marzo de 2022

Pablo I de Grecia

 





Pablo de Schleswig-Holstein-Sonderburg-Glücksburg o simplemente Pablo de Grecia era nieto de Jorge I, un príncipe de Dinamarca que se convirtió en Rey de Grecia en 1863, gracias al apoyo de las tres grandes potencias europeas de la época: Gran Bretaña, Francia y Rusia. 

 El alumbramiento de Pablo tuvo lugar en el palacio de Tatoi en 1901 y cuando nació todavía reinaba en Grecia su abuelo siendo su padre, Constantino, el príncipe heredero. Como era el tercero de los hijos varones nada hacía presagiar que acabaría convirtiéndose en rey. Recibiría no obstante una educación muy completa y bastante inglesa puesto que su madre era Sofía de Prusia hija de Federico III y de Victoria del Reino Unido y por tanto nieta de la Reina Victoria I. 

La Familia Real griega estaba emparentada con la mayoría de las casas reinantes europeas. Pablo se crió, como el resto de sus hermanos, entre el Palacio de Tatoi y el palacio Real de Atenas y solía pasar los veranos en Inglaterra acompañado de su madre y del resto de su familia. No es de extrañar, pues, que tanto él como el resto de sus hermanos hablaran perfectamente griego, alemán, inglés e italiano. 

El príncipe Pablo con su madre y hermanos

En 1913 en plena guerra de los Balcanes su abuelo, Jorge I, sería asesinado por un anarquista. Su padre ascendería al trono como Constantino I y Pablo iniciaría la carrera militar al cumplir los 15 años, puesto que ese parecía ser su destino. 

Cuando se inicia la Primera Guerra Mundial el rey Constantino era partidario de declarar a Grecia territorio neutral en el conflicto, mientras que su Primer Ministro consideraba que debían unirse a los aliados de la Triple Entente. Desde el primer momento de iniciarse la guerra y a pesar de lo que el rey Constantino decía desear, los aliados tuvieron la sospecha de que el rey había tomado partido por los alemanes ya que su esposa, la reina Sofía, era hermana del Kaiser Guillermo II. El cisma que las acusaciones de ser pro-alemán generaron en el país obligarían a Constantino a salir hacia el exilio. No obstante, y como Constantino estaba convencido de que podría volver a reinar en Grecia, no abdicó y dejó en su lugar al segundo de sus hijos: Alejandro. Corría el mes de junio de 1917. 

El príncipe Pablo en la adolescencia

Alejandro reinó tan sólo durante tres años. Su prematura muerte en 1920 y el deseo del pueblo griego que, mediante un plebiscito, pidió el regreso del rey originaron que la familia real regresara del exilio y que Constantino I ocupara de nuevo el trono. 

El regreso a Grecia duraría poco. Tras la derrota del Reino griego en la guerra contra Turquía, Constantino fue obligado a abdicar. Toda la familia se trasladaría a Italia excepto Jorge, el hermano mayor de Pablo, que había subido al trono como Jorge II tras la abdicación de su padre. Su reinado fue corto ya que también fue "invitado" a exiliarse para proclamar en Atenas, poco después, la Segunda República Helénica. 

El príncipe Pablo permanecería en Italia junto a su familia hasta la muerte de su padre, ocurrida poco después de estos hechos. La familia atravesaba momento económicos difíciles y Pablo se trasladó a Estados Unidos y poco después a Gran Bretaña, donde empezaría a trabajar en una fábrica de motores con el nombre de "Mr. Beck". Sería allí donde se enamoraría de una hermosa princesa rusa, Nina Románova, biznieta del zar Nicolas I y exiliada al igual que él. No fue correspondido y Nina prefirió a un príncipe de Georgia que también era un exiliado. 

Nina Romanóva

Durante ésta época, a decir de algunos autores, el príncipe Pablo habría mantenido también algunas relaciones homosexuales una de las cuales fue con el gigoló Denham Fouts, al menos eso es lo que nos cuenta el ensayista Arthur Vanderbilt en el libro que sobre la turbia vida de éste personaje escribió. Que yo sepa nada de esto ha podido ser demostrado y aunque, según se dice, Juan Balansó que estaba escribiendo un libro sobre estos hechos, había conseguido cartas manuscritas y testimonios lo cierto es que al escritor le sorprendió la muerte antes de publicarlo y que, de momento, nadie lo hecho por él. 

En 1935 se produjo en Grecia un Golpe de Estado militar que acabó con la República y Jorge II volvió a ser llamado para ocupar el trono. Toda la Familia Real regresó a Atenas. El rey Jorge no tenía hijos de modo que Pablo se convertiría en su heredero, no obstante y como preveía que el día en que heredara el trono estaba lejano, Pablo regresaría a su carrera militar llegando a obtener la graduación de Teniente General. Hay que destacar que Pablo era sumamente popular en Grecia ya que fomentó el deporte entre los jóvenes y fundó un grupo de exploradores intentando con todo ello devolver los valores perdidos a la sociedad griega. 

El príncipe Pablo con uniforme de la marina

Fue en esa época cuando Pablo entabla relación, en la ciudad de Florencia, con Federica de Hannover y según cuenta en sus memorias la propia Federica fue allí donde se enamoraron. La boda se celebró en enero de 1938. 

La pareja se instaló en el palacete de Psykhikó, una propiedad adquirida por el rey Jorge para uso de su hermano y allí nacieron dos de sus hijos: Sofía, que se convertiría en reina de España y Constantino que se convertiría en rey de Grecia. 

Boda de Pablo y Federica


No duraría mucho la tranquilidad de la familia, iniciada la Segunda Guerra Mundial Grecia sufriría la invasión y la ocupación de las fuerzas del eje: Italia, Alemania y Bulgaria. El Gobierno, el Rey y toda su familia partirían hacia el exilio. Se instalarían en El Cairo, aunque pronto tuvieron que abandonar Egipto trasladándose a Ciudad del Cabo donde se les otorgaría la condición de exiliados. Sería allí donde nacería la última de sus hijas, la princesa Irene. 

El príncipe Pablo no pasaría demasiado tiempo con su familia ya que se unió a las fuerzas aliadas luchando bajo su mando. Su hoja de servicios durante la Guerra fue brillante. 

Cuando finaliza la Segunda Guerra Mundial se inicia en Grecia una Guerra Civil entre fuerzas de izquierda de orientación republicana y fuerzas conservadoras y monárquicas apoyadas por el ejercito británico primero y por el intervencionismo de Estados Unidos después. Finalmente y tras encarnizadas luchas, las tropas del Partido Comunista de Grecia fueron derrotadas y se restableció la monarquía. Esta guerra ha sido considerada como el primer conflicto bélico de la Guerra Fría. 

Jorge II regresó a Atenas encontrando un país totalmente arruinado, destruido por los bombardeos, al borde de la hambruna, con miles de viudas y huérfanos y con un indice de analfabetismo enorme. Poco pudo hacer Jorge II puesto que pocos meses después de su regreso fallecería. 

Pablo y Federica con sus hijos

Pablo fue proclamado en el Parlamento Rey de los Helenos en abril de 1947. El pueblo griego había puesto muchas esperanzas en él y en un principio no defraudó. Consiguió la inclusión del país en los planes Marshall y gracias a ello Grecia se recuperó económicamente. Paralelamente se había aprobado en 1952 una Constitución democrática y el mismo año Grecia había entrado en la OTAN. 

Las labores diplomáticas del rey Pablo en sus visitas al exterior aumentaron el prestigio de la nación helénica y atrajeron grandes inversores. Fue en 1954 cuando los reyes griegos organizan un crucero que podría haber sido interpretado como el inicio del turismo de lujo en Grecia pero que, dadas la penurias económicas que atravesaba el pueblo griego, fue interpretado como un capricho de la reina Federica para conseguir que los jóvenes de la realeza europea se conocieran y pudieran emparejarse y un despilfarro de los fondos públicos que tan necesarios eran para el pueblo. 

Pablo I y su esposa Federica con el armador Niarchos

Los viajes, las joyas, el internado de sus hijas en Alemania, las grandes fiestas, las vacaciones de invierno esquiando en Austria, y los virulentos ataques de algunos políticos lograron que el afecto y el respeto que los griegos habían depositado en sus reyes fuera disminuyendo poco a poco, sobre todo en lo que a la reina Federica se refiere, ya que los griegos consideraban que el rey Pablo era un hombre bueno dominado por su esposa que era en realidad quien intentaba influir en el gobierno del país. 

En enero de 1964 se le detecta un cáncer de estómago. La enfermedad se lleva con tanta discreción que ante la urgente necesidad de realizarle una intervención quirúrgica se instalarían quirófanos en el mismo palacio. Todo intento por salvar su vida fue inútil y el rey Pablo moría el 6 de marzo, rodeado de su familia y escuchando, por su expreso deseo según se dice, "la Pasión según San Marcos" de Bach, su músico favorito. 

Funeral del rey Pablo I

Fue enterrado en el cementerio de Tatoi.

jueves, 20 de enero de 2022

Guillermo II, el último Kaiser de Alemania

 






Guillermo II es uno de los personajes más polémicos de la historia de Alemania además de ser su último emperador y el último rey de Prusia.


Había nacido en Berlín, en enero de 1859, hijo del príncipe Federico de Prusia y de la princesa Victoria del Reino Unido. Su nacimiento fue complicado porque dada la presentación pélvica del feto el parto se prolongó y además el médico  tuvo que ayudarse de forceps para la extracción del pequeño. Como consecuencia de ello y a los pocos días de su nacimiento la familia se percató de que el niño presentaba una deformación en el brazo izquierdo y una dificultada para el movimiento. Hoy habría sido diagnosticado de parálisis braquial obstétrica.


Si bien es cierto que todas las personas nos vemos marcadas por el lugar en el que nacemos, la familia a la que pertenecemos y un largo etcetera de circunstancias en el caso de Guillermo fue el parto lo que marcó su existencia hasta el punto de que, en la actualidad, algunos historiadores opinan que también su cerebro quedó dañado aquel infausto día y que su carácter tozudo y agresivo eran una consecuencia de ello.


 No obstante y pese a todo, es difícil adentrarse en la personalidad de Guillermo sin contextualizar el ambiente en el que fue criado. Su madre - tal vez porque se sentía culpable o tal vez porque había sido educada para la "perfección"- nunca aceptó haber traído al mundo un hijo con una tara física y como consecuencia nunca fue capaz de demostrar ternura o cariño hacia el que era, a su pesar, su primogénito. 




Princesa Victoria - Winterhalter


Guillermo al que en casa y por imposición materna llamaban Willy, estuvo a cargo durante sus primeros años de un tutor severo y rígido, Georg Ernst Hinzpeter, pero del que aprendió dos cosas  que fueron para él fundamentales : que podía vivir como una persona normal a pesar de su deformidad y que debía pensar por si mismo y tomar sus propias decisiones. 


Posteriormente sería educado en Kassel en el instituto Friedrichsgymnasium y después en la Universidad de Bonn. Según parece poseía una mente despierta y ágil para los estudios aunque  presentaba falta de concentración y ya entonces empezaba a dar muestras de un carácter megalómano que alternaba con episodios de baja autoestima. Al finalizar sus estudios en Bonn, como miembro de la casa real de Hohenzollern, inició la educación castrense  en el regimiento de Infantería de Postdam. Algunos historiadores consideran  que la educación militar fue lo que marcó definitivamente su carácter, sus relaciones sociales y probablemente su manera de concebir el orden político. Otros opinan que lo único que le apasionaba realmente del ejercito era vestir sus uniformes. Guillermo dijo en sus memorias que fue en la vida militar  donde había encontrado a su familia y a sus amigos.


Al finalizar la guerra Franco-Prusiana se produce de hecho la unificación de Alemania y su abuelo, como rey de Prusia que era, es nombrado Kaiser del nuevo Imperio Alemán. De este modo Willy se convertiría en el segundo en el orden de sucesión a la corona Imperial.




Proclamación del Imperio alemán en Versalles - Antón von Werner


Las relaciones de Guillermo con su familia eran bastante peculiares; con su madre el trato era frío, distante y podría decirse que teñido de rencor por ambas partes. Con su padre era diferente; admiraba en él sus logros militares pero  consideraba que  estaba demasiado influenciado por Victoria y que presentaba demasiada sumisión ante las opiniones de ella. A quien siempre quiso y admiró fue a su abuelo paterno, el emperador Guillermo I, y a quien siempre respetó fue a su abuela materna, la reina Victoria I, quien, por otra parte, siempre fue más cariñosa con él que su propia madre.


Desde que la madre de Willy llego a la corte prusiana con sus ideas liberales y su profunda anglofilia se desató en la Corte una especie de guerra fría entre quienes poseían una tendencia conservadora y quienes, al igual que la princesa Victoria y el heredero Federico, eran pro-ingleses y de tendencia liberal. Así pues una de las primeras cosas que hizo Otto von Bismarck cuando fue nombrado canciller fue aislar a Federico y a Victoria con la intención de debilitar cualquier influencia de los príncipes en la política de la nación.


Durante su adolescencia Guillermo desarrollo una personalidad y unos intereses políticos diametralmente opuestos a los de sus padres, sintiéndose cercano a su abuelo, el Kaiser Guillermo I y al canciller Bismarck. 


Guillermo con sus padres y hermanos


Su primer amor, y tal vez el más profundo, también representó una decepción puesto que no fue correspondido. Se trataba de su prima Isabel de Hesse, quien muy dulcemente desestimo las pretensiones matrimoniales de Guillermo. Según parece él nunca la olvidó pero, ante su rechazo, decidió casarse en 1881 con la princesa Augusta Victoria de Schleswig-Holstein, mujer de carácter sumiso y que jamás se mostraba en desacuerdo con su esposo, cabe suponer , por tanto, que Guillermo tuvo un matrimonio sino feliz si al menos placentero, cómodo y fructífero  puesto que tuvieron siete hijos, seis varones y una niña, Victoria Luisa, quien acaparó toda la ternura de su brusco padre.



Guillermo II y Augusta Victoria


En 1888 muere Guillermo I y los padres de Willy , pasan a convertirse en emperadores de Alemania. Tanto Federico como Victoria tenían muchas ideas renovadoras para cambiar la política alemana cuando llegara el momento que, al fin, se les había  presentado pero apenas les dio tiempo a tomar posesión del cargo. Federico, mortalmente enfermo por un cáncer de laringe, fallecería tres meses después de su nombramiento.


En cuanto murió su padre Guillermo fue nombrado emperador de Alemania y sin perder el tiempo ordenó la ocupación de la residencia de sus padres. Registró todos los rincones del palacio en busca de documentos que pudieran ser  comprometedores  para él e ir en contra de los intereses de Alemania - no hay que olvidar que Willy consideraba que su madre estaba más cercana a los intereses ingleses que a los de su patria. Nada encontró, pero este sería el comienzo de la sutil venganza que inició contra su madre. 


En aquel verano de 1888, el recién coronado emperador, Guillermo II, contaba solo 29 años de edad y tenía un objetivo claro: dar prestigio y poder en el mundo a la Alemania unificada. Concebía  su país como un estado militar con una fuerte Armada y consideraba que el autentico poder  debía emanar del emperador o sea de él mismo. Todo ello le llevó al inmediato conflicto con Otto von Bismarck, a pesar de que en su juventud había sido un gran admirador del llamado "Canciller de hierro".  Por otra parte Bismarck pensaba que el nuevo emperador iba a ser un corderillo sumiso y al que podría manejar como había hecho con su abuelo pero se equivocó por completo. Sorprendentemente  para el propio Canciller fue destituido en 1890.



Otto von Bismarck


Con la destitución de Bismarck la política exterior cambió de rumbo. El Canciller era extraordinariamente hábil en conseguir el equilibrio en las complejas relaciones internacionales y era capaz de nadar en las turbulentas aguas de la Europa del final del siglo XIX manteniendo a Alemania a salvo de cualquier injerencia. En el momento en que Guillermo, hombre impulsivo e impaciente por naturaleza, coge las riendas de la política exterior todo se desestabiliza. La prepotencia del Kaiser intentando colocar a Alemania como primera potencia europea hace crecer la tensión y desequilibrar la balanza de poderes con las otras naciones. No parece que Guillermo pretendiera crear un conflicto a gran escala para conseguir que el Imperio alemán fuera la primera potencia del mundo, por el contrario parece que consideraba que sus relaciones familiares con las monarquías europeas y sus dotes diplomáticas podrían bastar para lograr sus fines. Se equivocó y la tensión  siguió creciendo hasta desembocar en 1914 en la guerra.


Guillermo II no estaba preparado ni políticamente ni militarmente  ni psíquicamente para soportar la guerra. Vivió el conflicto bélico como siempre había vivido, a caballo entre el derrotismo y los sueños de  grandeza. Esperando una gran victoria de su país pero, lejos del liderazgo con el que se había imaginado a si mismo se convirtió en un instrumento de los militares y de los políticos alemanes limitándose a dar discursos alentadores, otorgar medallas y pasear por el frente.




A final de 1918 la noticia de que Alemania estaba a punto de ser derrotada corrió como un reguero de pólvora desde el norte, donde los marinos habían protagonizado una revuelta, hasta el sur del país. Los alemanes habían perdido la confianza en su emperador y Guillermo fue obligado a abdicar y a exiliarse a los Países Bajos el 9 de noviembre de ese mismo año. Aquel día moría el Imperio Alemán y nacía la República de Weimar.


Su esposa, la emperatriz Augusta-Victoria le acompañó en el exilio. Se instalaron en Doorn, en un pequeño castillo adquirido por Guillermo y donde pasarían el resto de sus vidas. El Tratado de Versalles, firmado al finalizar la guerra, incluía en uno de sus artículos la persecución legal contra el Káiser  pero la reina Guillermina de los Países Bajos, que se había mantenido neutral durante el conflicto bélico, negó su extradición y el Kaiser nunca fue juzgado.


Poco tiempo después, en 1920, se produce el suicidio del menor de sus hijos varones, Joaquin, con tan solo 29 años. Guillermo fue capaz de sobreponerse a la tragedia, no así su esposa que fallecería apenas un año después.


 A los pocos meses  del fallecimiento de Augusta-Victoria el káiser conocería a Herminia de Reuss-Greiz que al igual que él había enviudado recientemente y ambos decidieron unir sus vidas. La boda se celebró en 1922, el mismo año en que Guillermo publicó el primer volumen de sus memorias.



Castillo de Doorn


Su segunda esposa, Herminia simpatizaba con el nacionalsocialismo y tenía la esperanza, probablemente compartida por su esposo,de una restauración de la monarquía en Alemania pero tal posibilidad no estaba entre los proyectos de Hitler. 


En los 20 años siguientes el otrora emperador de Alemania desapareció de la vida pública. Se dedico a escribir, pasear por su propiedad, cortar leña y entretenerse con los amigos que los visitaban. Hasta se dejo crecer la barba cambiando aún más su aspecto físico.

Guillermo II murió de una embolia pulmonar en su castillo de Doorm el 4 de junio de 1941. Recibió sepultura en un mausoleo en las propias tierras de Huis Doorm. Fue su deseo que sus restos mortales no fueran devueltos a Alemania hasta que la monarquía fuese restaurada y por respeto a ello sus restos continúan en los Países Bajos.



Mausoleo de Guillermo II


No puedo terminar sin hablar de la personalidad del último Kaiser de Alemania. Para algunos Guillermo II fue un ser, brutal, avasallador, poco tolerante, manipulador, sin ninguna empatía, inteligente, astuto, excesivo y megalómano. Pero ¿ como puede ser el desarrollo psicológico de un niño que posee todos los privilegios, todos los honores desde su tierna infancia pero al que falta lo que la mayoría de los seres tienen: el amor de una madre?. ¿Es posible que esa carencia afectiva le condujera a la dualidad de sentir un deseo irremediable de conseguir la admiración de su madre al mismo tiempo que procuraba hacer notar a su progenitora que era más fuerte que ella y que tenía más poder?


Hace pocos años se han hecho públicas unas cartas que han permanecido ocultas durante casi cien años y que nos muestran, en parte, la relación existente entre Victoria y un adolescente Guillermo. Algunos estudiosos del tema, como el historiador John Röhl, profesor emérito de la Universidad de Sussex, mantienen que las cartas escritas por Guillermo  en las que se leen frases como "He soñado en tus queridas, suaves y cálidas manos, espero con impaciencia el momento en el que pueda sentarme cerca de ti y besarlas" rozan lo incestuoso y revelan un profundo complejo de Edipo mientras que Victoria en las contestaciones que daba a estas misivas se limitaba a  señalar las faltas gramaticales y a efectuar las correcciones que consideraba oportunas. 


A pesar de lo que diga Röhl  las epístolas también  parecen demostrar la frialdad de una madre que ante las cariñosas frases de un adolescente - acomplejado y que se siente inferior en la captación del afecto materno al resto de sus  siete hermanos - contesta con simples correcciones como si de cualquiera de los profesores se tratara.

 

No cabe duda de que la relación de Guillermo II y su madre fue  absolutamente tóxica. Pero ¿fue culpable el káiser por anhelar el cariño materno? ¿fue  culpable su madre, la Emperatriz Victoria, educada para crear a su alrededor un mundo perfecto, por haber dado a luz a un ser imperfecto?.


No es fácil encontrar la respuesta.






miércoles, 10 de noviembre de 2021

Enrique IV de Castilla, "El impotente"

 




La vida de este rey, nacido en 1425, no fue fácil. Se vio rodeado de intrigas casi desde el mismo momento en que vio la luz del día y tuvo que lidiar con ellas con una pobre salud y una inteligencia, según parece, bastante escasa. Tampoco la genética se lo puso muy fácil : hijo de primos carnales padecía - según Marañón que hizo, en un extraordinario trabajo, la biografía clínica del personaje - displasia eunucoide ligada a la acromegalia. 

 Enrique era un hombre alto, desgarbado, con una cabeza demasiado grande para su cuerpo, de piel blanca, de voz dulce y aflautada y con una predilección especial por los animales, los bosques y los sitios solitarios. En él se sucedían los momentos de entusiasmo con otros de abulia y desánimo. Como es lógico estas características desconcertaban a todos aquellos que le rodeaban, aunque algunos, buenos conocedores de su carácter, supieron aprovechar en su propio beneficio esas peculiaridades.

Sus padres, Juan II de Castilla y María de Aragón, presentaban una falta de entendimiento que probablemente también influyó en el pobre Enrique por lo que cabe pensar que su infancia fue cuanto menos triste. 

Enrique, cuyas hermanas habían muerto antes de que el cumpliera los cuatro años, tuvo como compañero de juegos a Juan Pacheco, un joven cinco años mayor que el príncipe, inteligente y ambicioso, que consiguió en pocos años tener una enorme ascendencia sobre el heredero. Con apenas 22 años Pacheco ya fue nombrado camarero mayor del príncipe. 



Blanca de Navarra - José Moreno Carbonero (1880)


Como era normal en la época, el matrimonio de Enrique se concertó pronto y por supuesto por razones políticas. La elegida fue Blanca de Trastámara y Evreux, infanta de Navarra y de Aragón y hermana del príncipe de Viana. El enlace se produjo en 1440, cuando Enrique tenia 15 años y su flamante esposa apenas un año más. Existe documentación fehaciente para afirmar que el matrimonio no llegó a consumarse jamás y así lo atestiguaron bajo juramento ambos contrayentes cuando años más tarde Blanca fue repudiada por Enrique IV, aunque éste aseguró estar hechizado y ser ésta la causa de no poder copular con su esposa. Empieza entonces a correr el rumor de que el príncipe era impotente. 

Mientras tanto Juan Pacheco seguía su imparable ascenso en la corte. En 1445 tras la primera batalla de Olmedo entre castellanos y los infantes de Aragón, fue nombrado marqués de Villena. A partir de entonces la obtención de títulos y prebendas se sucederían de manera continua. 

D. Juan, viudo desde hacía dos años, se casa en segundas nupcias con Isabel de Portugal. Con ella tuvo dos hijos: Isabel - que años más tarde heredaría el trono y sería llamada La Católica - y Alfonso.  Cuando nace Isabel su hermanastro, el príncipe Enrique, tenía ya 26 años.

Juan II  moriría en 1454 y Enrique sería proclamado rey. La reina viuda y sus hijos Alfonso e Isabel, que contaban, en aquel entonces  tres años la mayor y apenas uno el pequeño, fueron enviados a Arévalo donde permanecerían recluidos. A partir de ese momento Juan Pacheco tomaría las riendas del gobierno con la aquiescencia de Enrique, convirtiéndose así en el valido del nuevo rey. 

Se había concertado ya un segundo matrimonio para Enrique puesto que la sentencia de divorcio de su primera esposa, Blanca de Navarra, se había firmado en 1553 y apremiaba la llegada de herederos. La elegida, Juana de Avis, hermana del rey de Portugal, era mujer de enorme belleza y atractivo aunque, como ambos eran primos, tuvieron que solicitar la bula papal. La boda se celebró en 1555 y aunque era costumbre en Castilla que al consumarse el matrimonio estuvieran en la cámara real un notario y varios testigos del acto no fue así en esta ocasión ya que, Enrique, previamente, había derogado esta ley. Tal vez por ello los rumores sobre su impotencia crecían día a día. 


Juana de Avis


Desde 1456 hasta 1461 el gobierno del Castilla estuvo en manos del marques de Villena, cuyo poder en señoríos y rentas era enorme y en inteligencia y habilidad política muy superior al rey. El resto de los nobles, sintiéndose amenazados, formaron una Liga en contra del valido pero Pacheco haciendo gala de una enorme astucia y falta de escrúpulos hizo recaer todas las culpas en el arzobispo Alonso de Fonseca y se incorporó a la Liga con el mayor cinismo. Afianzando su posición muchos de los nobles que formaron parte de la Liga entraron en el consejo de Estado. 

En este periodo entraría también en escena Beltrán de la Cueva. Perteneciente a la nobleza,  aunque de inferior rango, ingresó como paje en el servicio real gracias a la petición que su padre le hizo al rey. El joven paje supo granjearse muy pronto las simpatías de Enrique y al poco tiempo ya ocupaba el cargo de mayordomo. El ascenso a partir de ese momento fue meteórico llegando a convertirse en el primer duque de Albuquerque. Contaba Beltrán con el apoyo de la poderosa familia de los Mendoza, por haber matrimoniado con una de las hijas de dicha familia, y con el respaldo de la reina Juana. 

El marqués de Villena y el resto de los nobles sintiéndose amenazados organizaron de nuevo La Liga dotándola de un mayor contenido político, decididos a impedir que Beltrán se convirtiera en el nuevo valido de Enrique. 


Beltrán de la Cueva


Mientras tanto, en la Corte, seguían creciendo los rumores sobre la impotencia del rey. Enrique, tal vez para acallar las habladurías o tal vez porque ese fuera su deseo, mantenía escandalosas relaciones con algunas mujeres. Como ni de su esposa ni de ellas lograba descendencia los rumores no hicieron sino aumentar. 

Vista la situación, los nobles exigieron al rey, que ante la ausencia de hijos, su hermano Alfonso, de siete años de edad, fuese nombrado heredero. Enrique, que no deseaba realizar ese nombramiento, trató de reaccionar ante la exigencia de los nobles estableciendo una alianza con Carlos, Principe de Viana - legitimo heredero del Reino de Aragón y que tenía derecho a titularse Rey de Navarra - ofreciéndole, para contar con su apoyo, a su hermana Isabel como esposa. La temprana muerte del Principe de Viana vino a cambiar el tablero político. 

Así estaban las cosas cuando la reina Dª Juana anuncia que esperaba descendencia y sería en febrero de 1462 cuando alumbraría a una niña a la que se impuso el nombre de su madre: Juana. 

Enrique IV reunió a las Cortes para que juraran a la recién nacida como Princesa de Asturias y por tanto heredera al trono. En su alegría por el nacimiento concedió a Beltrán de la Cueva el condado de Ledesma y este hecho despertó las habladurías de quienes decían que a Beltrán se le estaban pagando "otros favores". Se empezó a decir que el rey era homosexual, que la reina era una adúltera, que la hija nacida del matrimonio no era en realidad hija del rey sino de Beltrán y se terminó apodando a la niña "Juana, la Beltraneja”. 



Juana "la Beltraneja"

El marqués de Villena, instigó de nuevo a La liga para reactivarla intentando con ello contrarrestar el poder adquirido por Beltrán acusando a éste de todos los males del reino y de tener una influencia nociva sobre el rey. A la Liga se fueron uniendo cada vez más nobles. 

Finalmente el 5 de junio de 1465 los nobles siguiendo a Pacheco organizaron una representación que pasaría a la historia como "la farsa de Avila". Se colocó, junto a las murallas de la ciudad, un estrado con la figura de un pelele que representaba a Enrique IV y mientras se le iba despojando de la corona , el cetro y demás atributos reales se leía un manifiesto en el que se le acusaba de ser homosexual, de haber forzado a la reina a yacer con Beltrán de la Cueva para obtener un heredero, negándole por lo tanto a la pequeña Juana toda legitimidad. Al grito de "al suelo puto" tiraron el monigote del rey y nombraron al pequeño Infante Alfonso nuevo rey de Castilla entronizándole como Alfonso XII. 

Se desencadenó una guerra civil y durante los tres años que siguieron a la "farsa de Avila" Castilla tuvo dos reyes y una lucha fratricida. Finalmente se iniciaron las negociaciones entre el marqués de Villena, el arzobispo Fonseca y Enrique IV. El pacto de reconciliación consistió en poner sobre la mesa a los tres posibles herederos del rey y buscar en los posibles matrimonios las alianzas que contentaran a todos. Así pues, el infante Alfonso se sometería al rey Enrique pero sería nombrado heredero con la condición de que se casara con Juana (para algunos la ilegitima hija de la esposa del rey). La infanta Isabel debería casarse con el hermano del marqués de Villena - consideraba Pacheco que de ese modo tenía otras riendas de las que tirar . Afortunadamente para Isabel el "novio" murió repentinamente - parece ser que de apendicitis - cuando se dirigía a la Corte. 

A pesar de las negociaciones y su aprobación por aquellos que representaban a cada uno de los bandos las contiendas entre los partidarios de Enrique y quienes querían a Alfonso como rey continuaban. Mientras tanto la esposa de Enrique IV, la reina Juana, que había sido entregada como rehén a los Fonseca había andado en amoríos con un joven y había quedado embarazada. Este hecho agravaría aún más la situación de su hija. 

Nadie contaba con que se produjera en el verano de 1468 la inesperada muerte del infante Alfonso. Muchos dijeron que se había producido por la peste, otros que envenenado por el propio Pacheco ya que de este modo se acercaban las posturas entre Enrique y el marqués de Villena y se acababa la dualidad existente. En recientes investigaciones realizadas sobre los restos óseos del príncipe queda patente que la peste no fue la causa de su muerte y que tal vez los que opinaban que fue envenenado no andaban lejos de la realidad. 

Isabel  "la Católica"

Para evitar los conflictos bélicos desencadenados, Pacheco y Fonseca ofrecen al rey una solución: Isabel sería nombrada Princesa de Asturias como heredera al trono de Castilla y debería casarse con Alfonso V de Portugal. Juana ( la única hija de Enrique) casaría con el heredero del rey portugués asegurando así el que en el futuro también fuera reina. 

 Isabel aceptó firmar el acuerdo por el que era nombrada Princesa de Asturias haciendo que este reconocimiento se fundamentara en el derecho que ella poseía ya que el rey Enrique nunca pudo estar  legítimamente casado con Dª Juana  puesto que uno de los términos de la bula papal no se había ejecutado y por lo tanto ésta, según los términos en los que había sido concedida, quedaba sin efecto. 

 En este acuerdo conocido como El tratado de los Toros de Guisando, Isabel hizo reconocimiento de obediencia a Enrique como legítimo rey. Todo el tratado fue confirmado y legitimado en nombre del Papa por Antonio de Veneris, nuncio de Paulo II. 

Sin embargo Isabel que, en contra de lo que pensaba Pacheco,  no tenía un carácter dócil y desde luego no era persona sumisa, se negó a casarse con el rey portugués y además rechazó a todos los candidatos que le propusieron afirmando que tan solo se casaría con Fernando, el hijo y heredero del rey de Aragon, incumpliendo de este modo uno de los compromisos. El enlace matrimonial se celebró en Valladolid en 1469. 

La boda causó la indignación de Enrique IV y de Pacheco, proponiendo éste último anular el tratado de Guisando y reconocer a la pequeña Juana como hija legítima y consecuentemente nombrarla heredera del Reino Castilla. El intento del marqués de Villena y del rey fracasó y el reino sin apenas gobierno por parte de Enrique cayó en el caos y la anarquía. Mientras tanto Isabel y Fernando cosechaban cada vez más adeptos entre la nobleza y las ciudades pues se consideraba que eran los únicos que podían ofrecer estabilidad a Castilla. El nuevo Papa, Sixto IV, intervino sellando una alianza entre Isabel y Fernando y la Sede romana. Finalmente en las navidades de 1473 Enrique e Isabel se reconciliaron. Pacheco se retiraría tras este acto falleciendo poco después. 



Los Toros de Guisando

No sabemos si la enfermedad que acabaría con la vida de Enrique IV se inició un mes después de la reconciliación o había empezado mucho antes aunque los síntomas más dolorosos y graves se iniciaron entonces. Instalado en Madrid los dolores abdominales lo consumían y tan solo cuando la enfermedad se lo permitía salía a pasear por los bosques del Pardo debiendo regresar, en algunas ocasiones, tumbado en un camastro. 

Falleció durante las primeras horas del 12 de diciembre de 1474, cuando faltaban pocos días para que hubiera cumplido 50 años. Los cronistas de la época dijeron que la muerte se debió a un "flujo de sangre" aunque los síntomas que describieron apuntan a una litiasis biliar o renal o incluso a un cáncer de colon. Pero lo cierto - escribe Marañon - es que los trastornos descritos se acoplan también a los del envenenamiento; tal vez por arsénico, el más usado en aquella época y en cuya fase final hay una intensa gastroenteritis sanguinolenta. Aunque la opinión del ilustre médico no puede ser ignorada se debe advertir que no existe ningún dato documental que avale su teoría. 

Murió sin dejar testamento. Su cadáver fue colocado sobre unas viejas tablas y llevado sin pompa alguna a hombros de gente, a la que se había pagado para hacerlo, hasta el el Monasterio de Santa María del Paso. El Cardenal Mendoza tuvo a bien oficiar una postrera ceremonia antes de acudir a Segovia para colocarse al lado de Isabel. 

Triste muerte para un rey de triste vida y del que no existen datos para poder afirmar que fuera impotente, que no lo fuera o que solo lo fuera episodicamente como afirman algunos historiadores incluido el propio Marañon. Tampoco existen datos de que la acusación de homosexualidad correspondiera a la realidad o a los intereses políticos. En cualquier caso lo que si parece cierto es que su personalidad, consecuencia de las alteraciones biológicas que sufría, le convirtieron en un personaje fácilmente manejable por los demás.



Posteriormente el cadáver de Enrique IV fue trasladado al Monasterio de Guadalupe.

viernes, 22 de octubre de 2021

Antonio María de Orleans y Borbón

 




Nacido en ilustre cuna, este personaje nieto de reyes, tanto por parte materna como paterna, y sobrino de la entonces reina de España, Isabel II, abrió los ojos en el sevillano palacio de San Telmo en 1866, siendo nombrado Infante de España desde ese mismo momento. 

Antonio María no hizo honor a su noble cuna ni a sus ilustres apellidos y dio muestras a lo largo de su vida de un carácter voluble y frívolo que marcaría su existencia. Probablemente en la formación de ese carácter intervendrían factores externos durante su infancia que serían determinantes, porque los apellidos añejos y teñidos de alcurnia no siempre van acompañados de hidalguía, honestidad y autentica nobleza.

Hijo de María Luisa de Borbón, hermana de Isabel II, y de Antonio de Orleans, duque de Montpensier, su nacimiento coincidió con la etapa conspiradora de su padre, que no cesaba en su empeño de destronar a su cuñada para ceñir en su propia cabeza la Corona de España. El duque llegó a financiar con su  dinero, para así lograrlo, algún episodio de la revolución de 1868, aquella que recibió el nombre de "La Gloriosa" por los españoles que se sentían contentos de mandar a Isabel II al exilio. No le salió bien a Montpensier la jugada y el duque y su familia fueron obligados a abandonar España en julio de ese mismo año. 

 Los duques y sus hijos se instalaron en Francia, en el Castillo de Randán. Antonio María contaba apenas dos años y sería en el país vecino donde recibiría su primera educación. 

En 1874 se produjo en España la restauración de la monarquía en la persona de Alfonso XII y los Orleans Borbón se apresuraron a regresar y a volver a ocupar el palacio de San Telmo de Sevilla. Antonio María tenía ocho años y se supone que el resto de su infancia fue, como poco, entretenida dado el gran numero de hermanos que tenía. 

Los estudios no se le daban demasiado bien y su interés por ellos era escaso por no decir que casi nulo. Tampoco fue brillante su paso por el ejercito a pesar de que, bajo el ala protectora del rey, recibió la Orden del Toisón de Oro y se incorporó al Regimiento de Húsares de la Princesa. 

Los Montpensier habían logrado casar a una de sus hijas, Mercedes, con el rey de España y dada la desgraciada muerte de esta reina a los pocos meses de contraído el matrimonio aspiraban a que Antonio María se casase con algún miembro de la Familia Real. 

Eulalia de Borbón

De la Familia Real española tan solo la infanta Eulalia podía ser candidata ya que la infanta Paz estaba casada y la infanta Isabel era viuda y contaba con muchos más años que Antonio María. Eulalia estaba soltera y se daba la circunstancia de que el propio rey AlfonsoXII había considerado que el matrimonio de Antonio María y Eulalia era conveniente a los intereses de la Corona. En su lecho de muerte el rey consiguió arrancarle a la infanta la promesa de que se casaría con el de Orleans. 

Ni ella quería ni él tampoco pero, los deseos y razones de la familia se impusieron y ambos se sintieron obligados a unir sus vidas sin amor, sin cariño y sin ni siquiera respeto del uno por el otro. La boda se celebró en el Palacio Real de Madrid en marzo de 1886, pocos meses después de la muerte de Alfonso XII. Fue una ceremonia triste, sin apenas celebración, con unos contrayentes de aspecto frío que más parecían ir al matadero que al matrimonio. 

Ni Eulalia ni Antonio María estaban enamorados y además su personalidad y carácter eran totalmente opuestos. La infanta Eulalia era inteligente, culta, liberal, feminista, independiente y cosmopolita. Por el contrario su esposo era hombre de escasa inteligencia, mujeriego y libertino, amante de los lujos, generoso con las mujeres y tremendamente despilfarrador.

Las desavenencias matrimoniales de la pareja se produjeron muy tempranamente a pesar de los cual tuvieron tres hijos: Alfonso, Luis Fernando y una niña que nació muerta. Los dos hijos sufrieron de manera muy profunda la mala relación de sus padres especialmente el menor de ellos, Luis Alfonso, al que el rey Alfonso XIII llegó a quitarle su condición de Infante de España y a prohibirle la entrada en territorio español debido a su escandaloso comportamiento. 

Alfonso y Luis Fernando con su madre


Antonio María no tardo mucho en tener amantes, con una de las cuales - una hermosa andaluza que comenzó trabajando como empleada en la limpieza domestica y que tras enamorar a Antonio se convirtió en vizcondesa - tuvo una relación de varios años. A esta andaluza, llamada Carmen Gimenez no le faltaron los lujos y, como todos los nuevos ricos, hacía gala de su recién adquirida riqueza por las distintas ciudades europeas que visitaban. Antonio María, ante la ausencia de hermanos varones, había pasado a heredar a la muerte de su padre la inmensa fortuna del duque de Montpensier y la gastaba a manos llenas junto a su amante. En Madrid, cuyas gentes siempre estaban dispuestas a los chascarrillos, se la empezó a llamar"la Infantona". 

Este romance de Antonio María había llegado como era lógico a oídos de Dª Eulalia quien - a pesar de que también tenía relaciones extramatrimoniales conocidas - se sentía ofendida no tanto por ser la esposa humillada sino porque el derroche de dinero del que hacía gala su marido la estaba dejando en la ruina. 

En 1885, huyendo de la Corte madrileña, que se sentía aterrada ante esa conducta tan escandalosa, fijaron su residencia en Paris donde ambos se sentían más libres para continuar con sus devaneos amorosos. 

Carmen Gimenez Flores

No obstante, el matrimonio, cumpliendo con sus deberes para con la Corona, viajó por toda Europa a pesar de que su vida conyugal fuera de hecho inexistente. En Londres, en 1887, fueron los embajadores de la Familia Real en el Jubileo de la reina Victoria de Gran Bretaña. En 1893 y con ocasión de la Exposición Universal de Chicago la reina Regente, María Cristina, les envió en misión especial a Cuba y a Estados Unidos. 

El carácter pusilánime y medroso de Antonio María se puso de manifiesto cuando estalló la guerra de Cuba en 1898. Para evitar ir al frente fingió estar enfermo y se desvinculo del Ejército y de todas las responsabilidades que como miembro de la Casa Real le correspondían. 

La separación de la pareja se produce definitivamente en 1900, aunque no aparecían juntos desde hacía ya cinco años. Fue la propia infanta Eulalia, harta de que su esposo malgastara además de su fortuna la asignación que como infanta de España le correspondía, quien solicitó la separación legal. 

Antonio María, derrochador como era, dilapidó en poco tiempo el resto de la fortuna de su padre y también las propiedades italianas recibidas como herencia de la duquesa de Galliera. Sus amantes, tanto Carmen como Louise Chardonnet, recibieron regalos por valor de muchos millones de pesetas y los viajes y los lujos se llevaron el resto de su herencia hasta dejarlo arruinado. 

En 1919 y ante la perdida de casi todo el patrimonio familiar, fue inhabilitado legalmente por sus hijos y conducido a España donde se le recluyó en una de sus propiedades en Sanlúcar de Barrameda. Consiguió escapar  de su aburrido encierro y dirigirse de nuevo a Francia. Permaneció solo y en la más absoluta miseria en su casa de Neuilly-sur-Seine hasta su fallecimiento ocurrido el 24 de diciembre de 1930. No parece que su muerte causara el disgusto de nadie. 

Fue enterrado en el Panteón de Infantes del Monasterio de El Escorial.