Beatriz de Sajonia Coburgo venía al mundo en abril de 1884. Nieta de la reina Victoria del Reino Unido fue desde su nacimiento princesa británica. Su padre, Alfredo, era el segundo hijo varón de la reina Victoria y su madre, la gran duquesa María Aleksándrovna de Rusia, era hija del zar Alejandro II.
Desde el momento de su nacimiento la familia empezó a llamarla Bee y ya desde sus primeros años la "abejita" dio muestras de una gran inteligencia, de una capacidad enorme para aprender idiomas - llegó a hablar y a escribir correctamente el inglés, el alemán, el francés y el español y tenia conocimientos de italiano y de ruso. También durante esos primeros años empezaría a desarrollar una capacidad artística que manifestaría, sobre todo, con el dibujo.
Beatriz era la más pequeña de sus hermanos y su infancia transcurrió - excepto en los periodos que pasaba en Londres - en Malta donde su padre, marino de la Royal British Navy, estaba destinado. Cuando Bee contaba nueve años murió sin descendencia el duque de Sajonia Coburgo Gotha y el heredero fue el príncipe Alfredo ya que su hermano mayor el Principe de Gales, destinado a ser rey del Reino Unido, renunció al ducado.
Toda la familia se trasladó a Coburgo donde fijaron su residencia aunque Beatriz acompañaba frecuentemente a su madre durante las visitas de ésta a las distintas cortes europeas puesto que estaban emparentadas con la mayoría de ellas
En 1902 se enamoró de su primo el Gran Duque Miguel de Rusia, hermano menor del zar Nicolás II . El amor fue correspondido y ambos jóvenes iniciaron una relación epistolar que pretendían acabara en matrimonio. Las cosas no resultaron como la pareja deseaba y, dado que la iglesia ortodoxa de Rusia prohibía el matrimonio entre primos, el zar no autorizó el matrimonio y el idilio tuvo que terminar.
Desde que era pequeña había establecido una relación de intima amistad con su prima Victoria de Battenberg, a la que todos llamaban Ena. Cuando se produjo el final del idilio con el Gran Duque Miguel, Bee que todavía no se había repuesto del gran golpe que supuso el suicidio de su hermano Affie, entró en un estado de tristeza que preocupó a sus familiares que decidieron organizar un viaje por Egipto para distraerla; en ese viaje la acompañaría su madrina y sus primos Ena y Leo de Battenberg. Cuando regresaron de Egipto Bee se quedó en Londres porque el rey de España, Alfonso XIII, estaba de visita oficial y también, de manera extraoficial, buscando esposa.
Alfonso XIII había tardado poco en decidirse por Ena y el matrimonio se celebraría en Madrid en 1906. Fue durante los actos conmemorativos de los esponsales cuando Bee, que lógicamente era una de las invitadas a la boda, conoció a Alfonso de Orleáns y Borbón , hijo de la infanta Eulalia, hermana del rey de España, al que la familia llamaba Ali.
Alfonso y Bee se enamoraron pero a pesar de ello, la princesa británica no estaba dispuesta a renunciar al protestantismo para contraer matrimonio con el infante español. El gobierno de Antonio Maura no admitió la situación y el matrimonio de los jóvenes hubo de retrasarse. Tres años después, en 1909 Alfonso, ya con su nombramiento de teniente, acudió a Coburgo para desposarse con su amada Bee pesase a quien pesase. Fueron tres las ceremonias de esponsales que se realizaron, civil, católica y protestante a pesar de lo cual el gobierno español no se dio por satisfecho. Las consecuencias no se hicieron esperar; al teniente Alfonso de Orleáns y Borbón y a su flamante esposa se le cerraron las puertas de España, se le impidió luchar en Marruecos y fue "exonerado de dignidades y demás honores" es decir se le privó de su condición de infante. Aquella España mojigata se escandalizaba cuando alguien se empeñaba en defender su libertad religiosa y para evitar que se contagiara al pueblo de esos deseos de libertad se apartaba al disidente de la institución oficial.
Ese tiempo de exilio fue bien utilizado por Ali, aprendió a volar y a partir de ese momento la aviación se convirtió en su gran pasión. Con el cambio de gobierno el nuevo presidente , Canalejas, destinó al teniente de Orleáns a Marruecos y el matrimonio pudo volver a Madrid con su pequeño hijo Alvaro nacido en Coburgo.
Cuando en 1912 nació en Madrid Alonso, el segundo de sus hijos, el rey accedió a rehabilitarlos y el matrimonio volvió a recobrar su rango de infantes de España.
Durante los cuatro años siguientes la reinaVictoria y Beatriz fueron inseparables. La reina estaba muy vinculada a la Cruz Roja española y se implicó en la obtención de fondos a través de la Junta de Señoras y en estas acciones siempre tuvo la cercanía y el apoyo de su prima Bee. En 1912 nació, con el apoyo de la reina Victoria, la famosa " Fiesta de la Banderita" para la recaudación de fondos en pro de la Cruz Roja.
Mientras Beatriz apoyaba a la reina en todas estas obras caritativas, su esposo Alfonso de Orleáns y Borbón, se convertía en uno de los primeros pilotos de la aviación española. Alfredo Kindelán que en 1913 se había convertido en el primer jefe de la rama de Aviación del Servicio de Aeronáutica Militar solicitó a Beatriz que, dada su afición al dibujo y el talento que para el mismo poseía, diseñara el emblema del futuro cuerpo de aviación y así la hizo Bee con tal éxito que no tardó en ser bordado en los uniformes de los aviadores españoles. En Gran Bretaña, los pilotos de la Royal Air Force, copiaron a los españoles y también lucieron el emblema en sus uniformes.
A pesar de su belleza, o tal vez también por ella, y de su implicación en las obras caritativas de la reina, Beatriz de Battenberg infanta de España por matrimonio no caía bien a gran parte de la aristocracia española: fumaba, vestía con trajes traídos desde Paris, amamantaba a sus hijos y era, a decir de algunos, una mala influencia para la reina Victoria Eugenia. Entre esos " algunos" estaba la infanta Isabel, la popular " chata", que siendo uno de los miembros de la realeza más queridos por los españoles gozaba de una gran influencia en la corte y esa influencia junto con la de otras aristocráticas damas dio sus frutos.
En el año 1916 llegó de nuevo el destierro disfrazado, eso si, de misión militar en Suiza. Se ha especulado mucho sobre los autenticas motivos que condenaron de nuevo a la pareja al destierro: se les acusó de "germanófilos" lo que iba en contra de la neutralidad española en el conflicto bélico en que se debatía Europa. Se dijo que la causa era la envidia que el rey de España sentía por su primo ya que éste tenía una intachable carrera militar y poseía hijos sanos y un matrimonio feliz. También se echó la culpa a la mala relación del rey con su tía la infanta Eulalia. Incluso se llegó a especular con el hecho de que el rey sintiera una gran atracción por Beatriz y que viendo rechazado su deseo decidió alejarla de Madrid. Fuese cual fuese el motivo lo cierto es que el exilio duró casi 8 años.
En 1925 el Directorio Militar de Primo de Rivera preparaba el desembarco de Alhucemas y el infante Alfonso fue requerido para incorporarse a su escuadrilla de vuelo. Probablemente esta fue la principal razón por la que, en 1926, se les permite volver a instalarse en España donde vivieron hasta el año 1931. Beatriz llegó a España con un aire todavía más cosmopolita del que siempre tuvo; su corte de pelo y sus vestidos a la moda de París eran imitados por muchas damas y Bee fue portada de las revistas de la época en muchas ocasiones. Seguía dibujando, esculpiendo en madera y tocando la guitarra y pasaba temporadas en Sanlúcar de Barrameda donde se sentía querida y donde en 1928 se convirtió al catolicismo por voluntad propia
Cuando, en 1931, se declara la República los reyes se ven obligados a abandonar el país. El infante Alfonso forma parte de la comitiva que acompaña al rey a Cartagena y Bee acompañaría a su prima Victoria hasta el Escorial desde donde la reina y sus hijos partirían hacia Francia. Beatriz regresó a Madrid para hacerse cargo de la Infanta Isabel, "La Chata", que - aunque era el único miembro de la familia real al que se le permitía permanecer en España - había decidido no seguir viviendo en un país republicano. Beatriz consideró que tenía la obligación de acompañarla hasta Francia y como consecuencia iniciaría su tercer exilio.
Durante esos años la familia Orleáns pasaría apuros económicos y Ali empezaría a trabajar como comercial de la Ford para paliar la situación. Vivieron entre Zurich y Londres y fue en Londres donde Bee se enteró de la sublevación de Franco. Desde ese momento la infanta inició una búsqueda de recursos para ayudar al bando nacional. Movió sus contactos diplomáticos para ayudar en el canje de prisioneros e intentó unirse al bando sublevado convencida de que con Franco en el poder la monarquía podría volver a España. El general Mola aceptó su ayuda pero rechazó su presencia en el bando nacional, según parece la causa del rechazo sería evitar dar una pátina monárquica a la guerra civil desencadenada.
Los hijos de Alí y Bee, Alvaro y Alonso, se unieron a la aviación nacional y Alonso murió en combate en 1936, luchando contra los republicanos. En Enero del 1937 Beatriz y Alfonso regresan a España para solicitar a Franco la incorporación de Ali como oficial al ejercito nacional. El infante no obtuvo respuesta a su petición y ambos volvieron a Londres. Bee no cejaría en su empeño de ayudar a los sublevados y ocho meses después regresaría a España con sus apellidos de soltera en el pasaporte y en un coche repleto de víveres y medicinas. Tenía una idea clara y ésta era la de ayudar y para ello se entrevistaría con Rosa Urraca Pastor, que era una de las delegadas de Frentes y Hospitales, dispuesta a trabajar como enfermera de la Cruz Roja. También acudió a Burgos para entrevistarse con Franco y explicarle el deseo de su esposo de unirse al ejercito nacional en la lucha. Franco dio la callada por respuesta pero unos días después Alfonso recibió autorización para incorporase a su puesto como comandante.
Al finalizar la guerra los infantes pretendían afincarse en Madrid en el palacio de Quintana, que había sido residencia de La infante Isabel “ La Chata”, pero como éste estaba arrasado e inhabitable decidieron establecerse en Sanlúcar de Barrameda, en el palacio de los duques de Montpensier y en la finca "El Botánico". Alfonso fue nombrado representante oficial de D. Juan en España, y esta distinción le ocasionó su cese como general de la región Aérea del Estrecho y la perdida de su pasaporte diplomático puesto que esa lealtad a la causa monárquica no fue bien vista por Franco. El matrimonio se dedicará a la explotación agraria de sus tierras.
Fue en Sanlúcar donde Beatriz, puso en marcha en 1939, su proyecto más querido y deseado: la Casa de la Maternidad. Para financiarla tuvo que vender parte de sus joyas y de ese modo con pocos medios y con un reglamento que realizó el Tocólogo Jacinto Ovín empezaría a funcionar. En la Casa de la Maternidad no solo nacerían decenas de niños sino que durante los años cuarenta y cincuenta, y dada la precariedad de muchas familias, los pequeños eran criados allí mismo hasta cumplir los dos años. La Casa se financiaría durante esos años mediante donaciones y fiestas benéficas.
Beatriz que había sido y continuaba siendo una gran fumadora sufría desde hacia algún tiempo una enfermedad pulmonar y a consecuencia de la misma falleció en su casa de Sanlúcar el 13 de julio de 1966. Tenia 82 años.
Fue enterrada en el convento de los Capuchinos de Sanlúcar
Beatriz de Sajonia Coburgo Gotha era desde su nacimiento princesa de la Gran Bretaña y miembro de la familia imperial rusa. La sangre de dos imperios corría por sus venas y tal vez por ello su personalidad era tan singular. De carácter rebelde e indomable, inteligente, de espíritu artístico, valiente, arrogante, generosa, altruista y muy bella. Su vida, que transcurrió al inicio entre palacios, viajes y ceremonias no estuvo exenta de tragedias. Emparentada con casi todas las monarquías europeas vivió dos guerras mundiales en la que sus parientes luchaban enfrentados. Conoció el asesinato de casi todos los miembros de los Romanov, su familia materna, y durante la guerra civil española perdió en combate a uno de sus hijos.
Fue una mujer adelantada a su tiempo. Fiel a si misma siempre hizo lo que consideraba correcto sin importarle las críticas ajenas. Leal a la monarquía, a su esposo, a su familia y orgullosa de ser infanta de España.












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