miércoles, 1 de noviembre de 2017

María José de Bélgica, Reina de Italia







María José fue una mujer desdichada, las adversidades la acompañarían a lo largo de toda su vida que había comenzado el 4 de agosto de 1906 en Ostende. Hija de los reyes de Bélgica , Alberto e Isabel, era la más pequeña de tres hermanos, una preciosa niña de rizado pelo y limpia mirada. 

Tenía ocho años cuando estalló la Primera Guerra Mundial. Sus padres, deseosos de evitarle posibles peligros, la enviaron a un internado inglés mientras ellos permanecían en Bélgica. No obstante, María José, volvía con frecuencia a su país y cuando lo hacía solía acompañar a su madre a los hospitales para visitar a los heridos de guerra. Probablemente a estas visitas y a lo que en ellas veía se debe la profunda germanofobia que desarrolló. 

El destino de María José lo marcarían sus padres al final de la Gran Guerra. Católicos como eran, consideraron que el mejor candidato para convertirse en esposo de la niña era Humberto de Saboya, príncipe heredero a la Corona de Italia, y otro tanto parece que pensaron los católicos reyes italianos.

María José pasó su juventud sabiendo cual era su futuro y según deja escrito en su propio diario no le desagradaba el novio elegido. Era atractivo y tenían algunas cosas en común, como su inclinación por el arte y la literatura.

La boda tuvo lugar en el Palacio del Quirinal, el 8 de enero de 1930. Humberto era un joven muy apuesto y ella era una de las princesas más bellas y elegantes de Europa. En el momento en que se realizó el matrimonio Italia estaba gobernada por Benito Mussolini. 

A pesar de lo que pudieran aparentar, el matrimonio fue desgraciado. Años después, María José afirmaría en una entrevista: " Nunca fuimos felices". Muchas cosas influyeron en la infelicidad conyugal entre ellas la educación de ambos que era radicalmente distinta. Humberto había cursado estudios en la academia militar de Módena y por tanto había estado sometido a una disciplina que nada tenia que ver con el carácter y las ideas liberales de su esposa. Además los rumores sobre la posible bisexualidad de Humberto, que también llegaban a oídos de la princesa, fueron otro de los  motivos de distanciamiento. 




Benito Mussolini contribuiría a la mala relación de la pareja. Las ideas progresistas de Maria José chocaban frontalmente con la práctica fascista del dictador Mussolini y, como consecuencia, éste se encargaría de vilipendiar la imagen de la princesa. En los medios sociales se criticaba su forma de vestir, de peinarse, se la acusaba de frívola y se llego a decir que evitaba tener descendencia para perjudicar a la Corona de Italia. Lógicamente esto quedo desmentido en la primera gestación de la princesa. 

Las desgracias siempre estarían presentes en la vida de Maria José. El nacimiento de su primera hija se vería ensombrecido por la muerte de su padre, como consecuencia de una caída mientras escalaba una montaña. Poco después fallecería su cuñada Astrid, la esposa de su hermano, el nuevo rey de Bélgica, y también de forma trágica. 

La aversión de Mª José por el fascismo era clara y notoria y no obstante se llegaría a decir que entre Mussolini y ella habían existido relaciones sentimentales. 

Cuando estalla la segunda guerra Mundial Maria José intenta ayudar a los prisioneros de guerra belgas con pobres resultados. Su actitud la enfrentaba con su familia política ya que, el rey Victor Manuel, había aceptado sin oponerse la pérdida de la democracia en su país y el cambio a la dictadura de Mussolini. También había permitido la alianza con la Alemania nazi y la entrada de Italia en la Segunda Guerra Mundial hasta que, en 1943, y cuando la victoria de los aliados parecía inminente los jerarcas fascistas solicitaron al rey que destituyera al Duce y formara un nuevo gobierno y el rey se apresuró a obedecer.




Hitler consideró una afrenta la destitución de Mussolini y Wehrmacht lanzaría sus tropas contra Roma antes de que los aliados pudieran prestar su ayuda a los romanos. La Familia Real huiría de la capital italiana de inmediato provocando con ello el descontento de los italianos.

En 1946 y para salvar una Monarquía altamente desprestigiada Victor Manuel, cuya hija, la princesa Mafalda, acababa de morir en un campo de concentración nazi, abdica en su hijo Humberto. Era el 9 de mayo de 1946.

Mª José se ve por tanto convertida en Reina, pero su reinado y el de su esposo duraría tan solo 33 días. El 9 de junio, y tras un Referéndum, Italia proclama la República y ordena el exilio de los Monarcas que junto a los cuatro hijos que ya tenían embarcan en el Ducca degli Abruzzi, un barco de guerra de la marina italiana, trasladandose  a Portugal.

Allí se instalaran en Cascais - como tantas otras cabezas destronadas de Europa - en un palacete al que llamaron Villa Italia.




El matrimonio, que nunca fue bien, se desmorona en el exilio y, mientras el  depuesto rey Humberto permanece en Cascais con sus tres hijas,  Mª José y su único hijo varón se instalan en Suiza. Nunca se divorciaron pero la separación fue un hecho y pasó una enorme factura a la familia. La vida de los hijos y nietos de los últimos reyes de Italia estuvo salpicada por los escándalos, los divorcios, el alcoholismo, la drogadicción y las tragedias. 

Mª José moría el 27 de enero de 2001 en el Hospital cantonal de Suiza como consecuencia de una bronconeumonía que no logro superar. 

Durante los 93 años que duró su vida fue Reina durante un mes, tuvo cuatro hijos de un matrimonio fracasado, vivió dos guerras mundiales, perdió a dos cuñadas, Astrid y Mafalda, de forma trágica, su  yerno, Luis Reyna, fue asesinado y uno de sus nietos murió al lanzarse desde una ventana en un acto suicida. Además durante gran parte de su vida tuvo que ver reflejados en todos los periódicos europeos los escándalos protagonizados por la gran mayoría de sus descendientes.

No fue feliz pero supo llevar su infelicidad con una enorme dignidad y elegancia. 

Sus restos mortales descansan en la Abadía de Hautecombe, en la Saboya francesa.

68 comentarios:

  1. De entrada me ha parecido una mujer bellísima, aunque eso no signifique, como ya hemos visto en más de una ocasión a través de tus relatos, garantía de felicidad alguna, y lo que parecía en un principio una pareja ideal se convierta en desdichada. El durar tantos años le permitió tener más vivencias, me imagino que buenas y malas, que otras mujeres de la realeza que murieron bastante más jóvenes, pero solo a ella corresponde saber cuales tuvieron mayor peso, parece que las malas. Le podía haber salido bien, aunque la historia le escribió lo contrario.
    Un beso.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. El fracaso de su matrimonio fue, probablemente, una de las causas de las desdichas que después vinieron.
      Besos

      Eliminar
  2. Después de tanto sufrimiento e infelicidad, la dignidad y la elegancia no se perdieron.

    Gracias Ambar :D
    Besos♥

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Efectivamente. Gracias a ti Liliana.
      Un beso

      Eliminar
  3. Cuánta envidia despierta esta gente y qué pocos son felices.
    La fotografía es una prueba de esa belleza y elegancia que nombras.
    Besos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Era bella y elegante. En alguna parte leí que la elegancia no reside en el vestido que llevas sino en como lo llevas.
      Un beso

      Eliminar
  4. Es un cúmulo de desgracias. Recuerdo verla en las revistas que mi madre leía.
    Besos.

    ResponderEliminar
  5. Sufrir en exceso no es sinonimo de tenerlo todo perdido...
    Besitos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Desde luego que no. Solo está perdido aquello por lo que no se lucha.
      Un beso Inma y ... sigue luchando.

      Eliminar
  6. 93 años intensos.
    No lo tuvo fácil, no...
    Pero salió adelante a pesar de todas las dificultades.
    No sabía quién era.
    Ahora sí.

    Gracias.

    Besos.

    ResponderEliminar
  7. Malos tiempos para la monarquía los del periodo de entreguerras. Se dirimían dos alternativas básicas en muchos lugares de Europa: fascismo o república. A pesar de todo, fue ella una mujer longeva.
    Un abrazo, Ambar.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Durante ese periodo de entreguerras muchas coronas se cayeron de la cabeza que las sostenían. Fue, al igual que su madre, muy longeva.
      Un abrazo Cayetano

      Eliminar
  8. Los tiempos convulsos, la insatisfacción matrimonial y ese deseo de ser feliz, son la amalgama de una vida, larga, densa, pero infeliz

    Gracias por acercarnos a ella. Un abrazo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Lo has resumido muy bien. Gracias a ti.
      Un abrazo

      Eliminar
  9. Aunque por su naturaleza fuerte, llegara a los 93 años y sobreviviera a dos guerras, aquí tenemos otro ejemplo más de la infelicidad generalizada, por los matrimonios pactados, de la realeza de la época.
    Un beso.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Cuando un matrimonio naufraga, los hijos suelen ser las mayores víctimas. La educación ya no es la misma y si a eso unes que la familia está en el ojo del huracán mediático los dramas están servidos.
      Un beso Manuel

      Eliminar
  10. Hola Ambar:
    Vida dura para la dama, que supo mantener ante todo la dignidad...Muy interesante.

    Besos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. La dignidad, que suele ser el fruto del respeto por uno mismo, es algo que nunca se debería perder.
      Besos Manuel

      Eliminar
  11. Hola.
    Qué vida tan intensa, demasiadas luces y sombras, abundando más lo segundo.
    Besos y me ha encantado la entrada, como siempre me enganchaste desde la primera palabra.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Coincido contigo, su vida tuvo más sombras que luces a pesar de que siempre la acompañaban los flashes.
      Un beso Marigen

      Eliminar
  12. Una princesa liberal perseguida por su ideas no creo que mantuviese relaciones con un hombre como Mussolini, contrario por completo a su visión del mundo. Reina por un mes... al menos tuvo el privilegio de ostentar el título a pesar de la cortedad de su reinadio y de haber tenido una vida poco feliz.
    Un beso

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Yo tampoco creo que tuviera relaciones con Mussolini. Había una campaña de desprestigio contra su persona por parte de Duce.
      Un beso Carmen

      Eliminar
  13. Una vida muy intensa marcada por la infelicidad. Además longeva, dado los 93 años que duró su vida.
    Muy interesante como siempre, querida,Ambar.
    Besos

    ResponderEliminar
  14. La verdad es que lo tuvo muy difícil. Sin lograr ser feliz y con sufrimientos.

    Una pena su vida.

    Muy interesante. Desconocía esta historia.

    Un beso.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. La vida no fue fácil después de su matrimonio. Me alegra que te haya interesado.
      Un beso

      Eliminar
  15. ¡Hola Ámbar!!!

    ¡Pues si que eran bien guapos los dos! Esto de tener que aceptar lo que los progenitores eligen para ti, ya es una desgracia...Y está claro que en las mejores familias y de alto rango, también se sufre el mal de la infelicidad; y me atrevo a decir que, quizás más que en familias tradicionales.
    Bien, pues es una bonita historia y muy bien contada, aunque triste a la vez.
    Ha sido un inmenso placer leerte.

    Te dejo mi gratitud y mi gran estima.
    Un beso y feliz fin de semana.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Eran muy guapos, es verdad, y también tuvieron hijos muy guapos. Una de ellas, Mª Gabriela, dicen que fue el primer amor de juventud del rey Juan Carlos.
      Gracias por el comentario.
      Besos

      Eliminar
  16. Desde luego cuántos dramas y vidas desdichadas pueden esconderse tras el lujo y la riqueza. Excelente artículo que nos acerca a esta figura histórica. Saludos!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Los dramas son como las enfermedades, pueden atacar a cualquiera.
      Saludos David

      Eliminar
  17. Ay la pobre encima de ser infeliz tuvo que llevarlo con dignidad y elegancia. ¡Qué vida más difícil! Cada vez que leo las historias de tus artículos pienso en que hoy en día que nos quejamos a veces por cada tontería...
    Un abrazo
    Carmen

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. No fue fácil la vida durante la primera mitad del pasado siglo. Hubo dos guerras mundiales en menos de cincuenta años que llenaron de luto y lagrimas a la mayoría de las personas. No deberíamos olvidarlo cuando nos quejamos por cualquier cosa.
      Un beso Carmen

      Eliminar
  18. Triste historia la suya, he aprovechado para leer más y aqui te dejo un apunte, en su exilio también estuvo en Mexico durante un tiempo y al parecer fue madrina y protectoras de los jóvenes músicos. Gracias por el articulo muy interesante y siempre empuja a seguir investigando. Un abrazo Ambar.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Vivió en México, concretamente en Cuernavaca, algún tiempo. Allí residía su hija Beatriz junto su esposo Luis Reyna y María José pasó con ellos una larga temporada.
      Un abrazo Ainhoa

      Eliminar
  19. No sabía nada de esta efímera reina, de vida, no sabría decir si decididamente infeliz, o simplemente de sinsabores, mezcla de buenos y malos momentos, pero como dice usted llevada con resignación.
    Me ha gustado mucho.
    Saludos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Los peores momentos los vivió a la edad madura, aunque su vida nunca fue realmente dichosa.
      Saludos dlt

      Eliminar
  20. Desconocía la vida de esta monarca, y por lo que cuentas ( por cierto muy bien ) fue una mujer desdichada y que sufrió por su familia. El vivir las dos guerras mundiales ya es mucho para un monarca.
    Como siempre muy interesante y didáctica esta entrada.
    Besos
    Puri

    ResponderEliminar
  21. Hola, de nuevo una triste historia. Perece que los reyes y princesas viven cuentos de hadas, pero esa no es la realidad. Casi siempre protagonizan vidas desgraciadas, por unos u otros motivos. una bella mujer que la vida le gastó malas pasadas. un beso Ambar, encantada de de pasar un buen ratito contigo.

    ResponderEliminar
  22. Buenos días... La primera clase de la semana... Muy entretenida. Gracias por aportarno un toque de conocimientos. Un abrazo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Me alegra que te haya resultado entretenida.
      Un beso

      Eliminar
  23. Con todo lo que poseía no la liberaba de responsabilidades
    menos de tragedias...sin dudas las guerras no tienen contemplación con quien sea

    Una historia que da que pensar ,en que como se dice: no todo lo que brilla es oro.

    Mi saludo cordial

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Nunca todo lo que brilla es hora, siempre hay luces y sombras.
      Besos

      Eliminar
  24. Esta claro que los ricos y poderosos no se libran de las penas y el sufrimiento. Una historia muy interesante.
    Bssss

    ResponderEliminar
  25. Ya veo que es difícil ser feliz aunque sea desde lo más alto del mundo, y es que el poder " cansa" pero hay veces que eso hace que la felicidad no llegue, y en los matrimonios impuestos difícil es poder llebarlos a buen término. Una historia triste y muy común entre personas tan diferentes. Un abrazo amiga.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Otro abrazo para ti, Lola y gracias por el comentario.

      Eliminar
  26. Interesante entrada Ambar, de tu mano aprendo detalles de la historia que a veces desconozco y tu me los pones en bandeja. Gracias.

    Besos.

    ResponderEliminar
  27. Es cierto ¡lo que le ha tocado padecer a esta admirable mujer liberal y reina de Italia!
    Estoy convencida de que nunca se debe ir contra corriente, mucha gente no respeta las ideas de los demás y menos aún las comprenden.
    De las calumnias ¡libéranos Señor!
    Gracias por tus letras. Estoy encantada de haber regresado.
    Cariños.
    Kasioles

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Yo también estoy encantada con tu regreso.
      Un beso

      Eliminar
  28. Una mujer que nació en la riqueza que no es garantía de felicidad ....
    Muy interesante relato Ambar
    Abrazo

    ResponderEliminar
  29. Hola Ambar.Una historia que desconocía y que me ha parecido muy triste.El poder y la riqueza casi siempre son un impedimento para la felicidad.Me ha gustado mucho como lo narras.
    Ahora voy a estar un tiempo sin publicar pues me ha surgido un trabajo que me absorbe mucho y como bien sabes, para escribir se necesita tiempo y concentración.
    Te mando un fuerte abrazo
    Carmen

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Espero que ese trabajo que te aparta de nosotros te resulte gratificante.
      Un beso

      Eliminar
  30. Emocionante historia la de María José de Bélgica, un saludo.

    ResponderEliminar
  31. Se cree que Los poderosos son distintos de la gente corriente y no es así. En la biografía que nos cuentas lo reina sufre igual que el ciudadano mas humilde. Así es la vida.
    Gracias por traer hasta aquí retazos de la historia.
    Un beso.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Nada es garantía de felicidad, ni siquiera la alta cuna.
      Besos

      Eliminar
  32. No la conocía y pobre qué vida más triste tuvo, ya queda claro que la riqueza no da la felicidad. Me encanta descubrir a estas reinas de una manera mucho más humana que cuando las estudiaba en los libros de texto.
    Un beso

    ResponderEliminar
  33. Vivió largo y desdichada pero con dignidad, que lástima que con una vida larga que tuvo pasase por tales circunstancias y sobre que no llegase a encontrar el amor en su enlace.
    Un abrazo

    ResponderEliminar
  34. Que belleza de mujer, la vida de esta reina de Italia, es digna de admiración, no solo tuvo que vivir de cerca las dos guerras mundiales, sino que además fue el centro de no pocas intrigas políticas.
    Ambar, un abrazo!

    ResponderEliminar