sábado, 28 de marzo de 2015

Jorge de Kent



Jorge de Kent

Hijo de un rey y hermano de otro, el príncipe Jorge vino al mundo en Sandringham House en el condado de Norfolk en Inglaterra. Fue el cuarto hijo del matrimonio formado por el que un día sería el rey Jorge V del Reino Unido y María de Teck. 

Recibió una educación controlada y estricta como correspondía a un miembro de la Casa Real británica que además ocupaba en el momento de su nacimiento el quinto lugar en la línea de sucesión. Cuando contaba trece años entro en la escuela naval, pero no era este lugar el apropiado para él. Era un joven díscolo e independiente que al llegar a los veinte años tenía seriamente preocupados a sus padres. Consiguió que éstos ante el temor de escándalos, que pudiesen salpicar a la institución monárquica, le permitieran abandonar la Armada. Como algo tenía que hacer ocupó un puesto en el Home Office.

Jorge era un hombre rubio, guapo, culto y un tanto relamido. Era el favorito de su madre, la Reina Mary, ya que ambos compartían la pasión por las obras de arte y por las antigüedades. Se decía que tenía un don especial para distinguir a simple vista un autentico mueble de época de una falsificación. Era extremadamente bohemio y dado que sus ocupaciones en el Home Office no le interesaban demasiado y tampoco a sus dirigentes que las desarrollara o no, se escapaba en muchas ocasiones a la Riviera francesa. Allí se dedicaba a pasear por las playas durante el día y a visitar casinos durante las noches.


Jorge de Kent

La cuestión de la sexualidad del príncipe Jorge era otra de las grandes preocupaciones de sus padres. El joven era bisexual y según se desprende de la larga lista de sus amantes, tanto femeninas como masculinos, muy activo. Se enamoraba de gente no sólo de diverso género sino también de diversa condición social, ricas herederas como Poppy Baring, duquesas como Margarita de Argyll y sobre todo artistas por los que sentía una especial predilección. Entre sus amantes las figuras más destacadas fueron la cantante afroamericana Florence Mills, la estrella musical Jessie Matthews y Noël Coward. Este actor fue su relación más duradera pues durante diecinueve años estuvieron unidos sentimentalmente, aunque esto no impidió a ninguno de los dos mantener otras relaciones. Según la historiadora británica Lucy Moore el príncipe Jorge mantuvo relaciones también con la maharani Indira Raje. 

No era el sexo la única de sus adicciones. Se dice que desde su relación con Kiki Preston ( conocida como la chica de la jeringa de plata) la morfina y la cocaína también formaron parte de sus debilidades. Sus hermanos se preocuparon y llegaron a confinarle en palacio, en una especie de arresto domiciliario, para intentar de ese modo que dejara su adicción, pero no lo consiguieron. 

Parecía que la prensa británica tuviera un pacto de silencio, de hecho y a pesar de que las relaciones del príncipe con Noël Coward eran un secreto a voces, los periodistas callaban y, por lo tanto, la mayoría de los ciudadanos lo ignoraban. Su relación, para la gente común era la de dos solteros que asistían juntos a cenas, al teatro o a conciertos, sin que les uniera otra cosa que una simple amistad. No era tan discreto el príncipe Jorge como la prensa, y en numerosas ocasiones escribía cartas de amor a sus amantes masculinos, algunas de ellas tuvieron que ser rescatadas, previo pago, por su familia ante la amenaza por parte del destinatario de hacerlas públicas. 


Marina de Grecia y Dinamarca

Se consideró entonces que nada mejor para proteger la reputación del príncipe que un matrimonio glamuroso con una bella princesa de sangre real que reuniera belleza, elegancia y un árbol genealógico impecable. No fue difícil encontrarla, la princesa Marina de Grecia y Dinamarca reunía todas esas cualidades. No parece que en los encuentros previos al compromiso surgiera el amor entre la pareja pero, lo que si parece cierto, es que ambos se agradaban mutuamente. Formaban una hermosa pareja, ambos eran guapos, carismáticos, elegantes, sofisticados y con estilo, una buena pantalla para tapar la disoluta vida del príncipe.

Se casaron el 29 de noviembre de 1934, en la abadía de Westminster. Tras la ceremonia, el cortejo nupcial desfiló por las calles de Londres que se encontraban abarrotadas de gente. Todo el mundo admiró la belleza de la nueva duquesa de Kent. A los once meses tuvieron su primer hijo y al siguiente año el segundo. Pero no por ello el príncipe Jorge abandonaría sus licenciosas costumbres, más bien al contrario, continuaba con igual frenesí.

Boda de Jorge y Marina

Al inicio de la II Guerra Mundial, Jorge volvió a la vida militar activa. Durante un breve periodo de tiempo sirvió en la División de Inteligencia del Almirantazgo y después fue trasferido a la Royal Air Force con el cargo de Oficial del Estado Mayor del Comando de Entrenamiento, con el rango de Comodoro del Aire. Según los autores del libro “Doble rasero”el príncipe Jorge tuvo durante la década de los treinta conversaciones con Rudolf Hess y Alfred Rosemberg y participó en conversaciones secretas con su primo Felipe de Hesse en un intento de evitar la guerra con la Alemania nazi. También aseguran dichos autores que en mayo de 1941 Hesse viajó a Escocia para entrevistarse con el duque de Hamilton y que Jorge estaba presente en esa reunión.

El 25 de agosto de 1942, el príncipe Jorge despegó de Invergordon en Escocia en un S-25 Sunderland . Según la versión oficial su misión era levantar la moral del personal de la RAF destinado en Islandia. La tripulación había sido cuidadosamente seleccionada, tanto el capitán Frank Goyen como el copiloto Thomas Mosley estaban considerados como unos de los mejores oficiales del Ejercito del Aire pero, el avión nunca llegó a su destino. Se estrelló en una colina cerca de Dunbeath, a plena luz del día. La investigación oficial determinó que el accidente se debió a un error del piloto.


El accidente dejó muchas preguntas en el aire y desde luego muchas especulaciones. El único superviviente del accidente Andy Jack no aportó nada a la versión oficial, aunque se apunta a que la generosa pensión vitalicia que se le proporcionó fue la causa de su silencio. Algunos investigadores solicitaron en 1990 a la Oficina de Registros Públicos una copia del Informe de la investigación realizada y para su sorpresa se encontraron con que el informe había desaparecido. Las teorías de que la muerte del príncipe Jorge fue debida a una conspiración y no a un simple accidente continúan.

El duque de Kent fue enterrado en Windsor, en la Capilla de San Jorge hasta que en 1968 sus restos fueron trasladados al cementerio de Frogmore

sábado, 21 de marzo de 2015

Carlos VIII de Francia




Carlos VIII Valois



Nacido el 30 de junio de 1470 era hijo de Luis XI y de Carlota de Saboya y fue el séptimo de sus hijos pero, cuando él vino al mundo ya habían fallecido sus hermanos mayores, por lo que fue el Delfín de Francia desde el momento de su nacimiento.

Tenía una constitución débil y enfermiza, por lo cual su padre, que ya había perdido muchos posibles herederos, se esmeró en su cuidado. Su educación estuvo a cargo de Guilleume Tardif, un humanista que le inculcó el amor al arte.

Tenía tan sólo trece años cuando murió su padre. Era el mes de agosto de 1483, y Carlos fue coronado rey de Francia pocos meses después pero, dada su minoría de edad y que la madre de Carlos tan sólo sobrevivió a su esposo unos pocos meses, la regencia paso a ocuparla su hermana Ana de Beaujeu y su cuñado Pedro II Borbón. No fue fácil la regencia y durante los casi ocho años que duró la misma, Ana tuvo que enfrentarse a las ambiciones de gran parte de la nobleza para lograr mantener la autoridad real. La boda de su hermano, el Rey, supuso el final de su lucha aunque volvería a ocupar la regencia durante las campañas militares de Carlos.

El rey D. Carlos deseaba contraer matrimonio con Ana de Bretaña y anexionarse de ese modo esa parte del territorio que ocupaba el ducado pero, se daba la circunstancia de que Ana acababa de contraer matrimonio por poderes con Maximiliano de Austria. Esa boda fue considerada como una provocación por parte de Francia ya que, por una parte contravenía el tratado de Sablé, según el cual el rey francés debería haber dado su aprobación al compromiso nupcial y por otra, ponía a la Bretaña en manos de su enemigo.

Los hechos se consideraron lo suficientemente importantes como para justificar una invasión del ducado y tras una lucha encarnizada y al no recibir la duquesa ninguna ayuda de los demás reinos, ni siquiera la ayuda de Maximiliano, su esposo por poderes, se ve obligada a rendirse. En la primavera de 1491 Carlos VIII entra en Rennes como vencedor. Allí mismo se anuncia el compromiso de Ana y Carlos tras repudiar la duquesa a Maximiliano I ya que el matrimonio no se había consumado.

Carlos VIII y Ana de Bretaña

Tras el anuncio del compromiso Ana se dirigiría a Langueais, lugar donde se celebraría la boda, escoltada por su propio ejercito, en un intento por demostrar que no se casaba obligada pero, al mismo tiempo, acudió al enlace con dos camas, haciendo patente con este gesto que el matrimonio no comenzaba precisamente bien.

A pesar de estos malos comienzos el matrimonio tuvo cuatro hijos ya que, tanto Carlos como Ana, sabían que una de sus obligaciones principales consistía en dar herederos a la corona y ambos pusieron empeño en ello, aunque la mayor parte del tiempo vivirían separados en distintas residencias. 

Poco después de la boda, Carlos da un nuevo rumbo a su política y comienza una expansión militar cuyo primer objetivo se centra en el Mediterráneo. Así, el rey francés inicia una campaña para conquistar Nápoles y hacia allí se dirige con un nutrido ejército al que sigue un gran número de rameras, unas 800 según algunos cronistas, para cubrir las necesidades de la cuantiosa tropa. Fernando II de Aragón “el Católico” no estaba dispuesto a consentir que Nápoles pasara a manos francesas por lo que envía a Gonzalo Fernández de Córdoba el “Gran Capitán”, quien da al traste con los planes expansionistas de Carlos.

Pero, la guerra había durado mucho y en 1495 empezaron a aparecer casos de una nueva enfermedad, que según Cumano, médico de Carlos VIII, comenzaba con unas pequeñas ulceraciones en el prepucio o en el glande. Los desmanes y saqueos, las violaciones, el traspaso de rameras de uno a otro bando, la repatriación de las tropas al final de la campaña y su dispersión por Europa extendieron el nuevo mal como si de una mancha de aceite se tratara. 

Los napolitanos le llamaron “mal francés”, pero como a los franceses no parecía gustarles esta denominación lo llamaron “ mal napolitano”. Pronto y ante las sospechas de que su origen pudiera ser americano, y haber sido traído por Colon desde allí, se le empezó a denominar también “mal español”. Lo cierto es que al margen de la guerra y de los nombres, la Europa renacentista se acababa de tropezar con lo que hoy denominamos sífilis. Ya en 1496 el alemán Grünspeck escribe un tratado sobre la nueva enfermedad y a los pocos meses, Leonizeno, médico de Ferrara, publicó su libro “De morbo gállico” aunque, el más clínico de todos los tratados se lo debemos al valenciano Gaspar Torrella que, en 1497, escribió un tratado sobre la lúes. 

Carlos se había hecho acompañar a su regreso de Italia por algunos artistas, y se dedicaría a embellecer el castillo de Amboise. Fue él quien inició las primeras reformas y mando construir un ala en estilo gótico tardío donde se ubicaban sus aposentos y los de la Reina. También hizo mejoras en los jardines.

Castillo de Amboise
A pesar de su fracaso en Nápoles, Carlos no se aburría, siempre estaba asistiendo a justas y torneos pues este tipo de juegos le distraían. Por otra parte ponía todo su empeño en conseguir que la Reina le diera un heredero, puesto que a pesar de haber tenido ya cuatro hijos los dos mayores habían muerto.

En la primavera de 1498, Carlos se disponía a asistir a un partido de pelota que se iba a realizar en el foso del castillo. A pesar de que el Rey era de baja estatura, al pasar por una de las puertas que daban acceso a un oscuro corredor se golpeó la cabeza. En un primer momento sólo sufrió una ligero mareo del que se repuso enseguida, continuando de inmediato hacia el lugar donde se celebraban los juegos. Mientras contemplaba el espectáculo y hablaba con el obispo de Angers perdió súbitamente el habla y cayó al suelo afásico. Eran las dos de la tarde y allí mismo lo recostaron en un sucio jergón mientras se daba aviso a sus médicos, que nada pudieron hacer por el Monarca. Carlos VIII fallecía a las once de la noche.

Commynes en sus memorias nos dice que, según los médicos que atendieron al Rey, éste presentó “catarro” y apoplejía. El diagnóstico parece claro : un hematoma subdural con probable fractura craneal. 

Carlos VIII murió el 7 de abril de 1498, tenía 28 años. Sus restos reposan en la basílica de Saint Denis.


jueves, 12 de marzo de 2015

Christián VII de Dinamarca



Christián VII. Dance-Hollan


Nació en Copenhagen el 29 de enero de 1749, hijo del rey Federico V y de Luisa de Hanover, princesa de la Gran Bretaña. Cabría esperar que la infancia de un príncipe heredero en una corte como la danesa fuera feliz, pero la realidad fue bien distinta.
Christián, que perdió a su madre cuando contaba 2 años de edad, se crió rodeado de un ambiente lúgubre y triste. Su padre había vuelto a contraer matrimonio pero sus relaciones con Juliana María, su madrastra, nunca fueron buenas, ella era una mujer fría y calculadora que jamás le brindó cariño y su padre, el Rey, un alcohólico que bebía cada vez más, siendo el estado de embriaguez su estado habitual.

No tuvo mejor suerte con los tutores y educadores que se le asignaron. Reventlow, que fue su tutor principal, era un hombre despiadado y violento que se complacía aterrorizándole y que junto a su asistente Nilsen propinaba grandes palizas al pequeño príncipe para fortalecer su carácter, según pregonaba. Fue, tal vez, como consecuencia de este sistema educativo que le fue aplicado, que la esquizofrenia de Christián se desarrollara desde tan temprana edad.
Según nos cuenta en sus memorias Rivotril, el único de sus educadores que fue compasivo, Christián era un niño enormemente inseguro y el miedo era el rasgo más característico de su personalidad mostrando ya, en aquellos años, algunos signos de demencia.

Conforme cumplía años su deseo de poseer un cuerpo perfecto aumentaba. El pobre, era de baja estatura y muy delgado pero aún así tenía una imagen idealizada de si mismo. Procuraba tener siempre un aspecto muy viril y se miraba constantemente al espejo. Es en esta época cuando se inician sus correrías nocturnas por Copenhagen, en las que frecuentaba todos los burdeles.
Dado que el príncipe ya es un adolescente empezará a buscársele esposa, y lógicamente deberá ser aquella que convenga más a los intereses del gobierno de la nación. La elegida será su prima Carolina Matilde de la Gran Bretaña, hermana del rey Jorge III. 

Carolina Matilde. Francis Cotes

En enero 1766, con apenas diecisiete años recién cumplidos, muere su padre y Christián se convierte en el rey Christián VII. Debido a esta situación, la boda que estaba prevista para dos años más tarde se precipitará y en octubre de ese año se celebrará el matrimonio.

De los sentimientos de Christián hacia su esposa se ha escrito mucho, algunos como Titley y Carlos de Hese opinaban que al Rey le había impresionado favorablemente su esposa, otros, como Ogier, afirmaban que Christián no se había sentido enamorado de Carolina en ningún momento. Eso si, la dejo embarazada de inmediato. 

Probablemente Ogier tuviera razón y a Christián le importaba muy poco Carolina Matilde ya que apenas unas semanas después de celebrada la boda ya había él retomado sus juergas nocturnas en las que frecuentemente iba acompañado por una prostituta, Stovlet Chatrine , a la que pronto convirtió en su amante. Su asistente en todas las correrías nocturnas era un tal Holcke, quien le procuraba todo aquello que pudiera satisfacerle, por muy extraña que fuera la fuente de placer.

Christián tenía una tendencia sadomasoquista, le encantaban las ejecuciones públicas y asistía a ellas sin recato. También se había hecho construir un potro de tortura donde en ocasiones se ubicaba para que Holcke lo azotara.

El pueblo danés empezaba a hartarse de las correrías de su rey y el gobierno con Bernstorff , su jefe de gabinete, a la cabeza deciden que es conveniente alejar a Christián de la corte hasta que los ánimos se calmen y le instan a emprender un viaje por Europa. 

El Rey junto a una nutrida delegación emprende viaje en mayo de 1768. En junio y estando en Hamburgo, se une a la delegación un médico, Johan Friedrich Struensee, que habría de tener gran influencia sobre Christián. Struensee era un personaje egocéntrico, liberal y escéptico, un racionalista ilustrado con ambiciones políticas y sumamente persuasivo. Desde el principio tuvo claro su objetivo: hacerse con el poder en Dinamarca 

Tanto en la visita a Inglaterra como en la que realizó a París se le recibió con grandes muestras de alegría pero la personalidad desconcertante de Christián se puso de manifiesto en numerosas ocasiones y se llegó a decir que en algunos discursos, el rey danés era incoherente poniéndose de manifiesto que su salud mental estaba resquebrajada. Regresaría a Dinamarca en enero de 1769. Su esposa lo aguardaba en Roskilde y según parece ambos retomaron la relación matrimonial con un nuevo ánimo.

Johan F. Struensee. Jean Juel

En octubre Carolina Matilde cae enferma y Struensee ,que ejercía como médico real, la visita y atiende hasta su curación. Iniciaría al mismo tiempo, este personaje, un cortejo al que Carolina no se pudo resistir. Mientras seducía a su esposa, Struensee se iba apoderando poco a poco de la voluntad de Christián . La fascinación que Struensee ejercía sobre el Rey llevaron a éste a destituir a los miembros de su Consejo y a nombrar al médico jefe de su gabinete.

A partir de ese momento, Struensee ocupó un apartamento de la planta baja del palacio y empezó a trabajar. Nombraría a E. Brandt como su asistente y se lanzaría a promulgar de manera frenética nuevas leyes, todas ellas reformistas, que modificarían el perfil económico y social de Dinamarca. Abolió determinados altos cargos de la administración civil que estaban ocupados por los nobles, suprimiendo algunos de los privilegios de los que gozaba la nobleza, también disminuyó el gasto público recortando la financiación del estado a la construcción de templos y a empresas privadas de algunos privilegiados Abolió la tortura en los procesos penales y garantizó la libertada de prensa. En tan sólo dos años transformó Dinamarca.

Mientras tanto Christián -que había firmado un decreto confiriendo a Struensee poderes totales – se iba deteriorando. Presentaba ya alucinaciones y en ocasiones dudaba hasta de su origen. Solía dar saltos en el aire, correr por los jardines a cualquier hora y darse golpes contra las paredes. Descargaba su agresividad rompiendo los muebles de palacio y los vidrios de las ventanas, a veces su violencia le llevaba a escupir o abofetear a quienes encontraba a su paso amenazándoles con darles muerte.

Christián VII. Jean Juel

Struensee tenía cada vez más enemigos en la Corte, sus medidas no gustaban ni a la nobleza ni al clero y la actitud desquiciada de Christián y la relación del médico con la Reina- se atribuía a Struensee la paternidad de la segunda hija de Carolina- proporcionaron a sus enemigos una magnífica excusa para apartar de la política al jefe del gabinete.
Struensee era demasiado soberbio para tomar precauciones, estaba demasiado seguro del dominio que ejercía sobre el Rey y sobre Carolina y eso le convirtió en una presa fácil de aquellos que deseaban su caída. Pronto se organizaría el complot. La noche del 18 de enero de 1772 los conspiradores logran acceder a las habitaciones del Rey. Preso del pánico, Christián firmaría todos los documentos que le pusieron ante los ojos. La condena a muerte de Sruensee y Brandt y la orden de arresto de Carolina Matilde, acusada de adulterio, quedan firmadas esa noche. Los conspiradores se marchan contentos. El Rey se duerme.
Struensee y Brandt son ejecutados. Carolina Matilde, tras el divorcio, es obligada a partir hacia el exilio. Las leyes progresistas promulgadas son revocadas y Dinamarca vuelve al punto de partida. Sería por poco tiempo.


A partir de ese momento Christián vivirá recluido y en sus momentos más lúcidos se dedicará a  pintar cuadros. Las ocasiones en que aparece en público son muy escasas y tan sólo cuando los intereses del regente así lo requieren para mostrar al mundo que Dinamarca sigue teniendo un Rey. Su reclusión durará más de veinte años.

Catedral de Roskilde

En Rendsburg, el 15 de marzo de 1808, terminaba la triste existencia de este rey esquizofrenico como consecuencia de un aneurisma cerebral. Sus restos reposan en la catedral de Roskilde.

lunes, 2 de marzo de 2015

Federica de Grecia









Federica de Hannover


La que llegaría a convertirse un día en Reina de Grecia y también en madre de un rey y de una reina nació en Blankerburg, Alemania, el 18 de abril de 1917. Era hija de Ernesto Augusto III, Duque de Brunswick y de la princesa Victoria Luisa de Prusia. Su madre era la única hija del emperador Guillermo II de Prusia y de Victoria de Sajonia- Coburgo- Gotha, por lo tanto nieta de Victoria I del Reino Unido. Así pues, por las venas de esta niña a la que se impuso el nombre de Federica, corría sangre alemana e inglesa. 

La revolución de noviembre de 1918 en Alemania supuso el fin de la Monarquía y la constitución de la República, por tal motivo el 8 de noviembre de 1918 el padre de Federica, que había llegado a ser general del ejército alemán, se ve obligado a abdicar. Al día siguiente lo haría el kaiser Guillermo II y tres días después finalizaría la primera guerra mundial con la victoria de los aliados. 

Con miedo a ser asesinados el matrimonio, junto con sus hijos, toman un tren rumbo a Austria. Se instalaran en Gmunden, en la villa Weinberg. Federica contaba un año de edad. Tras la abdicación de Ernesto Augusto, se fundó el Estado Libre de Brunswick como parte de la República de Weimar. 

 Federica con sus padres y hermanos

No corrían buenos tiempos para la familia pero Federica asegura en sus memorias que su infancia fue muy feliz. Todos sus hermanos eran varones y a pesar de que según parece se la rodeo de institutrices y gobernantas no se pudo impedir que participara en las aficiones de sus hermanos. Pasaban temporadas en Blankenburg, donde vivían sus abuelos, en el distrito de Herz, en la alta Sajonia y, según nos cuenta la propia Federica, este lugar tuvo una gran influencia sobre ella. 

Cuenta Federica, que aunque veían a sus padres a menudo en pocas ocasiones se hablaba de cosas privadas en su presencia. Según refiere las comidas, al estar presentes en ellas su institutriz y el preceptor de sus hermanos, se convertían en un acto oficial. También nos dice que apenas se recibía a nadie ajeno a la familia y al séquito, y como no se celebraban ni bailes ni banquetes las diversiones eran muy escasas. Se puede deducir, por lo tanto, que si bien tuvo una infancia feliz, ésta debió ser también bastante aburrida.

En 1930, Federica ingresa en las Juventudes Hitlerianas, tenía apenas trece años y según relata en sus memorias, su padre se vio obligado a inscribir a sus hijos puesto que se había promulgado una ley que así lo ordenaba pero, lo cierto es que la pertenencia a esta organización no fue obligatoria hasta 1939. Con los años, las fotografías en las que luce el uniforme de las Juventudes Hitlerianas le traerían no pocos disgustos. 

Federica y sus hermanos con uniforme de las J.H

En 1934, tal vez para completar su educación o tal vez para apartarla de la influencia del nazismo, Federica es enviada al Reino Unido. El internado, North Foreland Lodge, se encontraba en Kent y en él la futura Reina de Grecia empieza a dar muestras de su carácter impetuoso y dominante. Dos años después es enviada a una escuela norteamericana, patrocinada por la Sociedad de Naciones, en Florencia. En sus memorias nos cuenta que fue en ésta ciudad donde conoció al Príncipe Pablo y donde ambos se enamoraron. El 9 de enero de 1938 se celebró la boda en Atenas. El trono griego estaba ocupado por el hermano de Pablo, el Rey Jorge II, y puesto que no tenía hijos, sería Pablo el legítimo heredero.

Lógicamente Federica tuvo que ingresar en la iglesia Ortodoxa. La primera hija del matrimonio nacería el 2 de noviembre de1938, se le impondría el nombre de Sofía y llegaría a ser Reina de España. En 1940 nace su segundo hijo, Constantino que sería, pasados los años, Rey de Grecia. 

En abril de 1941, en plena guerra mundial, Alemania ataca a Grecia y la familia real es evacuada a Creta. Después irían a Alejandría y a Sudáfrica, Allí, en Ciudad del Cabo nacería Irene, la última de sus hijas. Finalmente se trasladarían a Londres. En septiembre de 1946 Grecia, mediante plebiscito, restituye el trono al Rey Jorge II, que muere un año después. Pablo sería el nuevo Rey y Federica se convertíria en Reina consorte. 

Federica y Pablo de Grecia el día de su boda

Tras la guerra, Grecia estaba en la pobreza y Federica fue la impulsora de la creación de orfanatos para niños huérfanos o hijos de familias que habían quedado desestructuradas como consecuencia de la guerra. Por esta razón, en un primer momento la opinión que los griegos tenían de su Reina era bastante buena. Más tarde el carácter de Federica fue poniendo al pueblo en su contra. 

Los viajes, las fiestas, las joyas y la constante ingerencia en la política del país volvieron a la opinión pública en su contra. En 1962 la mayoría del pueblo griego estaba atravesando grandes dificultades económicas. Federica haciendo gala de autoritarismo, falta de tacto y delirios de grandeza se empeñaría en celebrar la boda de su hija Sofía con el futuro rey de España, Juan Carlos, de un modo fastuoso. Para ello no solo le bastó cargar los gastos de la misma al Erario Público sino que además exigió que se promulgara una ley mediante la cual el gobierno griego pagaría la dote de la Princesa. Toda la oposición voto en contra pero, la ley fue aprobada. Ningún político de la oposición asistió a la boda. 

Dos años después, en 1964, fallece el Rey Pablo y asciende al trono un jovencísimo e inexperto Constantino aconsejado e influenciado por su madre. El pueblo griego sigue siendo crítico con Federica y con los enormes gastos que la boda del nuevo Rey habían ocasionado. Dos años después se produce un golpe de estado militar y da comienzo la Dictadura de los Coroneles. A los ocho meses  el Rey y su familia se verán obligados a huir del país.



En un primer momento, Federica, se instala en Roma, ya no tiene ni patria ni corona, tampoco puede ejercer ese papel de consejera que tanto le gustaba y que tanto poder le proporcionó. Las relaciones con su hijo no pasaban por su mejor momento desde que tuvieron que huir hacia el exilio. Siempre le había atraído el misticismo y la filosofía de los Vedas, así que junto a su hija Irene se instalará en Madrás. Allí, en 1974, recibirán a su hija Sofía y a su esposo el todavía Príncipe Juan Carlos que se encontraban en visita oficial en la India. 

En febrero de 1981 Federica se encuentra en Madrid. Los Reyes van a pasar el fin de semana esquiando junto a sus hijos y Federica se despide de ellos. Va a someterse a la resección de unos xantelasmas parpebrales, una intervención quirúrgica muy sencilla que realizará el Dr Vilar Sancho en la clínica de La Paloma. El Dr Zurita, esposo de la infanta Margarita, estará presente así como el Dr Aguado. Normalmente esta intervención solo requiere anestesia local, pero en el caso de Dª Federica se realizó bajo anestesia general. Dos horas después de la intervención y ya recuperada se la trasladaría a su habitación en la clínica. Allí sufriría un infarto de miocardio masivo. La reanimación se intentó sin éxito. Tras el fallecimiento fue trasladada al palacio de La Zarzuela. Tenía 63 años. 




Seis días después sus restos fueron trasladados a Grecia para recibir sepultura, junto a su esposo, en Tatoi. Grandes medidas de seguridad rodearon los funerales ya que los monárquicos deseaban estar cerca del que para ellos seguía siendo su rey, por el contrario, los republicanos consideraban que el entierro de Federica en Grecia era un desafío a la voluntad popular. Tras el sepelio, todos los familiares que habían asistido regresaron a sus respectivos países. El depuesto rey Constantino sólo había recibido autorización para permanecer seis horas en suelo griego.

domingo, 22 de febrero de 2015

Catalina de Aragón







Catalina de Aragón. Juan de Flandes


La última hija de los Reyes Católicos nació en Alcalá deHenares en 1485. Al igual que sus hermanas, creció en una corte itinerante y en medio del ajetreo de las guerras. El mecenazgo de su madre, Isabel I de Castilla había estimulado en España un Renacimiento precoz, como consecuencia, la educación de Catalina fue muy completa y muy superior a la de los príncipes y princesas de la época. Hablaba con fluidez latín, francés, ingles y flamenco. Además, los Reyes Católicos viajaban siempre con sus hijas por lo que Catalina había vivido la toma de Granada y aprendido de primera mano el arte de gobernar. Aprendió también que Francia era el principal enemigo de su Casa en Europa y todos estos avatares fueron lecciones que jamás olvidó. 

La política matrimonial de los Reyes Católicos ya estaba en marcha: unidos a los Habsburgos por el matrimonio de Juana, a Portugal por el de Isabel y después por el de María, sólo faltaba Inglaterra para asegurarse el cerco a Francia. Así pues, a Catalina le correspondía esa alianza y se la prometió al príncipe Arturo, heredero de la Corona inglesa. Fue duro para Isabel de Castilla separarse de su hija, ambas se parecían, el mismo porte, similar inteligencia, la misma dignidad y firmeza. 

Cuando Catalina embarca rumbo a Inglaterra tenía tan sólo quince años. La flota llegó a Plymounth el dos de octubre de 1501, la recibieron el volteo de todas las campanas de las iglesias dándole la bienvenida y un intenso clamor de las gentes que abarrotaban el puerto. Catalina empezaba a ganarse ya el favor del pueblo ingles. En Dogmersfield se produjo el encuentro de los novios. Catalina simpatizó al momento con su prometido, un joven rubio, mas bajo que ella de aspecto frágil y que aparentaba menos de los quince años que tenía. 

Arturo Tudor

Tras la fastuosa boda y algún que otro problema diplomático por la dote de Catalina, los Príncipes partieron hacia Gales. Residirían en un inhóspito y siniestro castillo, el de Ludlow. Se sabe poco de cómo pasaron sus días allí, aunque éstos serían escasos, ya que, Arturo enfermó gravemente y murió cuando apenas llevaban seis meses casados. Se cree que la causa de la muerte de Arturo fue la enfermedad del “sudor ingles”, Catalina también enfermó, pero ella logró sobrevivir. 

Tras las pompas fúnebres, Catalina fue instalada en el palacio de Durham House situado en el Strand. Allí, rodeada de su corte de españoles esperaba que se decidiera su destino. Tanto su suegro como su padre, ambos hábiles políticos, buscaban su propio interés y Catalina no es más que una ficha a mover en el tablero. Se la había prometido ya al nuevo Príncipe de Gales, Enrique, pero seguirá recluida en Dirham hasta que se llegue a un acuerdo beneficioso para ambos países. 

En 1509 fallece su suegro y el Príncipe de Gales asciende al trono con el nombre de Enrique VIII. Era un hombre guapo, atlético, alegre, un gran deportista y un gran bailarín y además estaba deseando casarse con Catalina. Así que, en el momento en que ella juró que el matrimonio con Arturo no había sido consumado y se obtuvo la dispensa papal, contrajeron matrimonio. Fueron coronados ese mismo año.


Catalina de Aragón. Michel Sittow. Kunsthistorisches Museum

Enrique disfrutaba viéndose admirado por su esposa en los torneos y justas y siempre buscaba su aprobación. Por otra parte podría afirmarse que Catalina fue la mejor embajadora con la que contó Fernando el Católico en Inglaterra, y así quedó demostrado con la firma de un tratado entre los dos países.

Sólo faltaba la llegada de un hijo para que la dicha de Catalina fuera completa. Su primera gestación finalizó en aborto pero la segunda supuso una gran alegría para todo el pueblo inglés. Había nacido el tan ansiado varón. El pueblo estallaba en júbilo y la alegría de Enrique era inmensa. Consideraba Enrique que la dinastía Tudor no estaba suficientemente consolidada y que el nacimiento de un hijo era necesario para perpetuar su estirpe en el trono de Inglaterra. La alegría se tornó tristeza cuando a los 52 días de su nacimiento moría el pequeño príncipe. 

Cuatro años después de su boda Enrique VIII nombra regente a Catalina mientras él marcha a combatir a Francia. La Reina demuestra que tiene verdaderas dotes para el gobierno de la nación. Al regreso del Rey la alegría del reencuentro se ve empañada por un nuevo aborto de Catalina. Además, la estancia en Francia había cambiado a Enrique que ya no buscaba el consejo de su esposa. El cardenal Wosley ( un arribista ambicioso y carismático que llego a ser Lord Canciller) era ahora su consejero y otras mujeres ocupaban su corazón y su cama. No obstante en 1516 Catalina alumbra a la única de sus hijas que sobrevivirá: María. 

Enrique VIII. Hans Holbein. Colección privada

Apareció entonces en la vida de Enrique, Ana Bolena, mujer hermosa, joven e inteligente que supo jugar muy bien sus cartas y consiguió obsesionar al rey hasta el extremo de desear la nulidad de su matrimonio con Catalina, argumentando que según el Levítico era un pecado haber desposado a la esposa de su hermano cuyo matrimonio si había sido consumado y este pecado es lo que le impedía procrear hijos varones con Catalina.

En 1529 se inició un proceso presidido por un representante del Papa. Durante el mismo Catalina se postró a los pies de su marido y pronunció un discurso valiente y conmovedor, después abandono la sala con gran dignidad. El Papa prohibió a Enrique que volviera a casarse antes de que la Iglesia de Roma se hubiera pronunciado. Catalina fue desterrada de la corte y se la instalaría en el castillo del More. La decisión del Papa no llegaba y finalmente en 1533, el arzobispo de Canterbury, Thomas Cranmer, declara nulo el matrimonio del rey con Catalina. Enrique y Ana Bolena se casan. Al separarse de este modo de la Iglesia de Roma , Enrique se hace nombrar jefe supremo de la nueva iglesia de Inglaterra. 

Dos años después Catalina es trasladada al castillo de Kimbolton, una fortaleza oscura, rodeada de un foso y cuyo puente levadizo se alzó tras ella dejándola recluida. Se le prohibió a su hija María el acceso y éste sería uno de los peores castigos para Catalina. Sólo tras una enfermedad de María y para evitar murmuraciones, Enrique consintió que se vieran. Toda visita debía contar antes con la aprobación del Rey.

Catalina de Aragón. Nacional Gallery

En la navidad de 1535 se le acentúa a Catalina una enfermedad que ya venía sufriendo, sus pies y sus manos se hinchaban y le venía un cólico detrás de otro.Su médico Miguel de Sá lo calificaba de hidropesía. En los primeros días de enero de 1536 Catalina se siente morir, tiene un intenso dolor de estomago y vomita lo que come, además los ahogos le impiden dormir en la cama y dormita sentada en un sillón. 

Solicita la visita de su hija para despedirse de ella pero el Rey se niega y solo permite la presencia del embajador español, Chapuys, que acudió a Kimbolton. Parece que la visita del embajador la animó y logró comer e incluso dormir. Una noche, una llamada impetuosa despierta a todos. La amiga de la Reina, la más querida de sus damas, María de Salinas, insiste en verla al saber de su enfermedad y a pesar de no tener permiso del Rey se le franquea el paso. 

El embajador se marcharía el seis de enero dejando a Catalina muy restablecida charlando con María de Salinas. Esa noche, el dolor y las nauseas reaparecieron con mayor virulencia, Catalina sintiéndose morir llama a su confesor y dicta dos cartas, una para su marido Enrique y otra para su sobrino, el Emperador Carlos V, al que ruega vele por su hija. Catalina muere a las dos de la tarde del siete de enero. 

Castillo de Kimbolton

Por orden del Rey su cuerpo fue abierto a las ocho horas del fallecimiento para ser embalsamado. El embalsamador dijo al capellán que los órganos se veían bien excepto el corazón que se veía negro y con una excrecencia adherida. El rumor que se extendió es que la Reina había sido envenenada por orden de Ana Bolena. Estos rumores se acrecentaron cuando se impidió la salida del país a todos los que habían permanecido con la Reina cuando ésta falleció. Hoy se considera que su muerte se debió, probablemente, a un cáncer, un tumor cardiáco, a tenor de la descripción realizada por el embalsamador. 

Catalina de Aragón, la que fuera definida por Shakespeare como "La Reina de todas las Reinas y modelo al mundo de la majestad femenina", fue sepultada en la catedral de Peterborough. Sólo se le rindieron honores como Princesa Viuda de Gales. Sin embargo, hoy sobre su tumba puede leerse la siguiente inscripción : Katherine, Queen of England.


sábado, 14 de febrero de 2015

Mafalda de Saboya




Nacida el 19 de noviembre de 1902, era hija de los reyes de Italia, Victor Manuel III y Elena de Montenegro. Mafalda, como el resto de sus hermanos, fue educada por institutrices en el mismo palacio del Quirinal donde residían hasta que algunos años después de su nacimiento su padre adquiere la “Villa Ada”que se convierte en la residencia real. Pasan los años y, como todas las princesas de la época,  recibe clases de literatura, arte y aprende perfectamente alemán, inglés y francés.

Es en Roma donde Mafalda conocerá al príncipe Felipe de Hesse- Kassel , sobrino del Kaiser Guillermo II. El príncipe Felipe había asistido a una academia militar como parte de su educación y durante la primera guerra mundial se había alistado en el regimiento de Hesse alcanzando el grado de teniente. Tras la guerra estudió en la universidad de Darmstadt historia del arte y arquitectura y, aunque todavía no había concluido sus estudios, se trasladó a vivir a Roma. Allí y gracias a sus conexiones con la aristocracia, se establece como decorador de interiores. Era un hombre rubio, atractivo, de modales refinados y con fama de bisexual, condición esta última que no parece haber importado mucho a la familia real italiana.

Se casaron el 23 de septiembre de 1925 en el castillo de Racconigi, cerca de Turín. Muchos fueron los que dijeron que la boda se celebraba por motivos políticos. Eran los tiempos en los que se iniciaban los movimientos fascistas en Italia y en Alemania y la unión de ambos príncipes podría ser conveniente en un futuro. El padre de la novia, el rey Victor Manuel, les regaló una casa dentro de los terrenos propios de la residencia de los reyes. La “ Villa Polissena “, que fue decorada en su totalidad por Felipe, se convirtió en la residencia de la pareja. En Italia nacieron sus cuatro hijos y en Italia también surgió la atracción de Felipe por el fascismo.

Boda de Mafalda de Saboya y Felipe de Hesse

Felipe, que era un gran admirador de Mussolini, se afiliará en 1930 al Partido Nacional Socialista alemán y posteriormente a las SA. En 1933, Hitler se convierte en el canciller alemán y Felipe es nombrado gobernador del estado de Hesse-Nassau. Mafalda, que no comulgaba con las ideas políticas de su marido, no quería dejar Italia. Los desencuentros de la pareja se acentúan. 

Felipe, que había trabado amistad con Goering, pasa a formar parte, en 1939, del equipo personal de Hitler con una misión diplomática muy concreta, ser el intermediario entre Adolf Hitler, Victor Manuel III y Mussolini. 

El cambio de alianzas producido en Italia en 1943 y la destitución de Mussolini firmada por Victor Manuel III y su posterior arresto enfurecen al Führer y convoca a Felipe a una reunión. A la salida de la misma es arrestado por traición, al no haber informado de las intenciones del Rey de Italia, y conducido al campo de concentración de Sachsenhausen. Hitler ordena la detención de la princesa Mafalda, “lo más negro de la casa Saboya” -según decía- y de toda la familia real italiana. Los Reyes de Italia abandonan precipitadamente Roma y se instalan en zona ocupada por los aliados. 

Cuando estos hechos ocurrían Mafalda se encontraba en la ciudad de Sofía acompañando a su hermana, reina de Bulgaria, en el entierro de su marido, el rey Boris III. Estaba tranquila, consideraba que el hecho de que su marido fuera uno de los colaboradores de Hitler la mantenía a salvo. Ignoraba que éste había sido detenido y que su familia había tenido que huir.

La princesa Mafalda regresa a Roma el 21 de septiembre de 1943. Se entera entonces de que sus hijos se encuentran en el Vaticano, allí habían sido encomendados al cuidado de Monseñor Montini (el que con el paso de los años se convertiría en Pablo VI). La alegría por el encuentro es grande aunque su hijo mayor se impresiona al verla. Esta mucho más delgada y viste todavía ropas negras por el funeral de su cuñado. Pasean juntos por los jardines del Vaticano, ella les cuenta historias, los llena de atenciones y de ternura, toda la ternura que una madre angustiada por la seguridad y el bienestar de sus hijos es capaz de demostrar. Cuando cae la noche se despide de ellos, les dice que debe volver a casa a recibir noticias de su padre y que ellos deben quedar allí, que estarán más seguros y que volverá a la mañana siguiente.

La princesa Mafalda con sus hijos

Pasa la noche en villa Polissena. Por la mañana recibe una llamada de la embajada alemana, la voz al teléfono pertenecía a Herbert Kappler, el ojo de Himmler en Italia. Dice a la princesa que debe acudir a la embajada alemana, que su esposo va a comunicarse con ella por teléfono. Cansada y aturdida como estaba por los últimos acontecimientos, a Mafalda no se le ocurrió preguntarse por qué no la telefoneaba a villa Polissena, pensó simplemente que la comunicación sería más fácil a través de la embajada.

Acompañada del Dr Nicholas Marchito, Mafalda se dirigió a la villa Volkonsky, lugar donde se ubicaba la embajada alemana. Nada más llegar un oficial de alto rango se dirigió a su encuentro. La princesa empezó a explicarle las razones por las que estaba allí, no la dejó terminar, de manera brusca y hostil la sujetó por el brazo y la introdujo en un coche que puso rumbo, a toda velocidad, al aeropuerto de Ciampino. De un salto Nicholas Marchito también se introdujo en el coche. Cuando llegaron al aeropuerto un avión militar ya estaba esperando en la pista. Agarraron a Mafalda por el brazo conminándola a caminar para introducirla en el avión, impidiendo al doctor Marchino que la siguiera.

Fue trasladada primero a Munich y luego a Berlín. Tras tres semanas de duros interrogatorios fue llevada al campo de concentración de Buchenwald. Era el mes de octubre de 1943. A su llegada al campo fue internada en el barracón nº 15, destinado a “reclusos especiales”.

El barracón tenía 50 metros de largo por 9 de ancho y estaba dividido en 16 celdas, además de las letrinas y la cocina. Mafalda de Hesse y las 50 personalidades allí retenidas vivían de forma privilegiada en comparación con las condiciones infrahumanas del resto de los presos del campo de concentración. La princesa compartía celda con el ministro socialdemócrata Breitscheid y su esposa y con María Ruhnau. La comida a pesar, de ser escasa y pobre era un autentico lujo respecto a lo que comían el resto de los presos. En el barracón nº 15 se tomaba pan negro, margarina, sopa de cebada y carne y un sustituto del café.

María Ruhnau -cuyo único delito consistía en ser testigo de Jehová- y Mafalda compartían confidencias, ansiedades por la suerte que habían corrido los suyos y sufrimientos y su relación fue siendo cada vez más estrecha. A pesar de que a Mafalda se le había prohibido revelar su identidad, y era conocida como la señora Von Weber la noticia se filtró. Los prisioneros italianos quedaron muy impresionados al saber que la hija del rey Victor Manuel III estaba recluida entre ellos.

Campo de concentración de Buchenwald

El 24 de agosto de 1944 la aviación aliada bombardea el campo de concentración. Mafalda es encontrada bajo los escombros por María Ruhnau que ha resultado ilesa, tiene parte del rostro ensangrentado, el pelo quemado y un brazo cuelga desde el hombro convertido en un amasijo sanguinolento. La enfermería se llena con los heridos y faltan manos y camas para atenderlos. María se ofrecería a cuidar de la princesa permaneciendo con ella en una caseta a la que llamaban el “prostíbulo” porque en ella se recibía la visita de algunas mujeres que atendían las “necesidades” de los oficiales. Los sanitarios también requeririan la ayuda del Dr Witzelav Horm, del doctor Thomas George y de otros médicos prisioneros en el campo de concentración. 

Al mando de todo el equipo médico estaba el Dr Schidlawsky que, tras la primera cura, decidió esperar la evolución de la paciente. A las 48 horas los signos de alarma son evidentes y el Dr Horm insta al Dr Schidlawsky para que la amputación se realice cuanto antes pero, enterado Schidlwsky de la verdadera identidad de la Sra Von Weber, decide esperar un día más y solicitar instrucciones a Berlín. El día 28 se realiza la intervención quirúrgica y le es amputado el brazo, después se la vuelve a instalar en el “prostíbulo” quedando a su cuidado María Ruhnau. Ningún médico la visita durante la noche, y tampoco se le administra ninguna medicación. Sin haber recuperado el conocimiento la princesa Mafalda de Saboya muere al día siguiente. Era el 29 de Agosto de 1945.

Fue enterrada en el cementerio de Weimar, en la fosa 262 como mujer desconocida. Tenía 42 años. En 1951 su esposo obtuvo la autorización para que su cuerpo fuera exhumado y trasladado al castillo de Kronberg ( Hesse)

En 1995 Italia le rindió homenaje emitiendo un sello con su imagen.

jueves, 5 de febrero de 2015

Leonor de Guzmán



Leonor de Guzmán

Nació en Sevilla en 1310 y pertenecía a una de las familias más importantes y de mayor linaje de Castilla, los Guzmán, estando emparentada además con los más grandes de la nobleza. Sus padres , Pedro Núñez de Guzmán y Juana Ponce de León, le procuraron un buen matrimonio, como correspondía a una dama de su calidad y la desposaron cuando sólo contaba quince años con Juan Velasco. El matrimonio duró muy poco y no tuvo descendencia. Tres años después de la boda, Leonor quedaba viuda y con un importante patrimonio rústico y urbano.

Tras la campaña de Olvera, ocurrida en 1327, Leonor de Guzmán "en fermosura la más apuesta muger que auie en el reyno " según la Crónica de Alfonso XI , conoce al Rey. Parece ser que el amor de Alfonso XI por Leonor surge de inmediato y a partir de ese momento Dª Leonor pasará a formar parte del círculo más intimo del monarca y su prestigio entre la nobleza irá en aumento.

En aquellos años el amor y el matrimonio difícilmente iban unidos. Los matrimonios de la realeza tenían como objetivo afianzar las alianzas entre países y así sucedió en el caso de Alfonso XI. Convenía a Castilla una alianza matrimonial con Portugal, razón por la cual en 1328, el rey castellano toma por esposa a María de Portugal. 

No consideraba Alfonso que el matrimonio que había contraído fuera razón suficiente para dejar a su bella amante y a los hijos que ya había empezado a tener de ella. Mantuvo ambas familias con completa naturalidad, sin esconder la relación, más bien al contrario. Dª María, como esposa legítima, permanecía junto al rey en aquellos actos oficiales que así lo requerían pero, era Leonor quien estaba constantemente a su lado. Ninguna otra figura de su tiempo adquirió una influencia y un relieve tan importante como el conseguido por la hermosa viuda sevillana sobre el rey de Castilla.  

Alfonso XI

Leonor era además de bella muy inteligente y estas cualidades le permitían aconsejar al rey Alfonso tanto en política interna como externa. En la gran Crónica de Alfonso XI se pone de manifiesto"el rey fiaua mucho della ca todas las cosas que se avien de faser en el Reyno, todas pasaban sabiéndolo ella y no de otra manera, por la fiança que el rey ponía en ella". Dejando constancia, por tanto estos escritos, de la gran influencia que Leonor tenía sobre D. Alfonso. 

María de Portugal se veía relegada a ser simplemente la "consorte". Había cumplido con su cometido y tras tres años de matrimonio había conseguido realizar la misión que de ella se esperaba: dar un heredero a la corona, el Infante Pedro, al que pasados los años se le apodaría el Cruel. A pesar de ser la madre del heredero a la Corona, María vivía recluida junto al infante en el monasterio sevillano de San Clemente, mientras Leonor vivía con el Rey. 

A tenor de los hechos, es seguro afirmar que Alfonso XI amaba a Leonor con autentica pasión. No ha quedado reflejado en los escritos si el amor de la "Favorita" era igualmente apasionado. De lo que no cabe duda es de que le era leal y fiel y de que le acompañaba constantemente, aunque para ello tuviera que desplazarse a los mismos campos de batalla.

Leonor era una mujer prolífica y le dio al monarca diez hijos. Con cada nacimiento e incluso sin nacimientos que lo justificaran, el Rey le hacía donaciones de villas y lugares diseminados por todo el Reino. Pero no solamente ella era la beneficiaria de la generosidad de Alfonso XI, también los hijos bastardos habidos en esta relación recibieron del monarca apoyo económico y un reconocimiento social que los equiparaba al hijo legítimo, D. Pedro. Que duda cabe que el odio de Pedro hacia sus hermanos tenía que producirse, era un muchacho alejado de su padre, cautivo en un convento y educado y adoctrinado por una madre llena de rencor.

María de Portugal

Con tantas donaciones – algunas de ellas ni siquiera eran del rey, sino de personajes deseosos de congraciarse con la corona – Leonor se convirtió en una gran señora feudal que disfrutaba de todos los privilegios que esa posición le otorgaba. Los vasallos de los lugares que poseía contribuían con las cargas y tributos habituales a que la "Favorita" mantuviera esa posición de privilegio. Se podía decir que Leonor de Guzmán era "la reina y señora"de Castilla. Su posición que ya era prominente por cuna( pertenecía a la familia de los Ponce de León y era descendiente de Guzmán el Bueno), ahora también lo era por patrimonio. Se había convertido por lo tanto en todo un personaje con enorme influencia en el Reino. 

Era la reina de "hecho" aunque no lo fuera de "derecho", se comportaba como una reina y como tal recibía honores. Permanecía al lado de D. Alfonso compartiendo lecho, confidencias y tiendas de campaña en las batallas del rey. Y seguía acumulando más villas y más derechos sobre más lugares. Esta obsesión suya por llegar a tener un patrimonio cada vez mayor estaba justificada por la enorme preocupación que tenía por el porvenir de sus hijos. Era consciente de que, a pesar de que el Rey les había concedido puestos relevantes, el día que éste muriera y se proclamará rey su heredero legítimo, la suerte de sus hijos cambiaría. Por ello pensaba, no sin razón, que un gran patrimonio sería lo mejor con lo que podrían contar. 



La vida de Leonor da un vuelco inesperado en 1350. El rey Alfonso que se encontraba librando la batalla en el sitio de Gibraltar, cae enfermo muriendo a los pocos días. En el momento de su muerte el rey tenía 42 años. Dejaba un hijo legítimo, el Infante Pedro, una reina viuda, María de Portugal, una amante, Leonor de Guzmán y  diez bastardos habidos en los veinte años de relación con ella.

María de Portugal, señora de Talavera y reina consorte de Castilla había tenido veinte años para alimentar rencores, para ir amasando su odio y para rodearse de una camarilla de fieles que también menospreciaban a la "Favorita", así que, probablemente, desde el mismo momento en que muere el rey Alfonso se empieza a gestar la muerte de Leonor.

El cuerpo de Alfonso XI es conducido desde Gibraltar hacía Sevilla, donde esperan la Reina, María de Portugal, y el Infante Pedro. A su paso por Medina Sidonia, Leonor abandona la comitiva y se refugia en esta villa. El Infante es proclamado rey y se convierte en Pedro I. 

Leonor está atemorizada, tanto, que incluso piensa en abandonar Castilla y escribe al rey de Aragón solicitando ayuda, El aragonés se limita a darle respuesta mediante una carta en la que trazaba una semblanza del rey Alfonso y recomendaba a Leonor que buscara consuelo en Dios. 

Alcazar de Sevilla siglo XIV ( reconstruccion virtual)

Leonor había sido recluida en el Alcázar de Sevilla y llevada después a Carmona, allí permanecería hasta que María de Portugal decidió sacarla e incorporarla a su séquito, paseándola por todas partes, intentando demostrar de este modo que estaba a su merced, para verla así humillada hasta que llegaron a Talavera. El alcázar de esta ciudad, que pertenecía a la reina viuda, sería la última prisión de Leonor de Guzmán.

No permanecería en ella mucho tiempo. Según Victor Gebhardt, María de Portugal envió al alcázar a su escudero, Alfonso Fernández de Olmedo, con orden de asesinar a la "Favorita", ejecutándola éste al momento de su llegada. Según Bueno Domínguez "Atada a un poste a pleno sol y con una cuerda que rodeaba su cuello sujeto a la nuca con una cruceta" murió Leonor de Guzmán.

En cuanto a su inhumación la opinión de los historiadores es controvertida. Algunos como López Tejada dicen que está enterrada en la capilla de San Juan Bautista del alcázar de Talavera. Angel Ballestero dice por el contrario, que fue enterrada en la Colegial. En cualquier caso no son más que opiniones, tan sólo una prueba de ADN contrastada con otra realizada a alguno de sus hijos podría sacarnos de dudas respecto al lugar donde permanecen los restos mortales de esta inteligente mujer que siendo tan sólo la amante de un rey, logró ser la madre de otro y dar inicio a una dinastía : Los Trástamara.