viernes, 20 de junio de 2014

D. Jaime de Borbón y Battenberg



Jaime de Borbón

Fue el segundo hijo de Alfonso XIII y Victoria Eugenia de Battenberg y por lo tanto Infante de España. Nació el 23 de junio de 1908 en el Palacio Real de la Granja, a la una y media de la madrugada. D. Jaime nació sordo aunque algunos sostienen que quedó sordo a los cuatro años como consecuencia de una mastoiditis. En aquel momento, el "defecto" fue ocultado a la opinión pública, como también lo fue la hemofilia de Alfonso, su hermano mayor.

Según explica José Aperazena el hecho de ser sordo constituyó una limitación que lo marcó de por vida y que tuvo consecuencias políticas para él y sus sucesores.

Su educación se confió a dos religiosas, sor María y sor Avelina que tenían experiencia pedagógica con niños sordos y gracias a ellas, D. Jaime aprendió a leer en los labios y a hablar en español y más tarde también aprendería a hacerlo en francés, ingles, alemán e italiano. Tenía eso sí una voz gutural y se ayudaba mucho con los gestos, a pesar de lo cual representó al Rey Alfonso XIII en numerosos actos oficiales.

Durante años fue tratado por distintos especialistas en un vano intento de solucionar su problema. Acudía regularmente a Burdeos para recibir tratamiento de los Dres Portman y Moore , también en Italia fue tratado por el Dr Trafelli sin resultados positivos.

Según José María Zavala, D. Jaime era una persona sensible, muy inteligente, inseguro, dependiente de su entorno y proclive a dejarse influenciar por quienes lo rodeaban. Sentía un profundo amor por su madre y estaba muy unido a su hermano mayor, el Príncipe de Asturias, D. Alfonso.

D.Jaime y D. Alfonso de Borbón

D. Jaime acompaña a su madre hacia el exilio la noche del 15 de abril de 1931. El Rey Alfonso XIII ya había partido hacia Cartagena. Las banderas republicanas ondeaban en las calles y plazas de Madrid.

 Ya en el exilio y dos años después de la proclamación de la República, el entonces Príncipe de Asturias, D. Alfonso, renunciaría al trono español para contraer matrimonio morganático con la cubana Edelmira Sanpedro. Automáticamente D. Jaime pasaría a ser el heredero legítimo de la Corona de España. Esta situación no era del agrado de Alfonso XIII que deseaba como heredero a su hijo Juan, el único varón "sano" de la Familia Real.

D.Jaime es llamado por su padre a Fontainebleau. Allí el Rey, junto con el marques de Torres de Mendoza, Luis Miranda, Calvo- Sotelo y el conde de Ruidoms le convencen para que realice su renuncia al trono. Le dicen que dada la situación política en España, su minusvalía significaría una seria dificultad para la restauración monárquica y le aseguran que en el futuro no tendrá ningún problema económico, ya que, este sacrificio será recompensado, se sufragarán todos sus gastos y podrá llevar la vida que corresponde a un príncipe. D. Jaime se apresuraría a firmar. Era el 23 de junio de 1933. A partir de entonces utilizó el titulo de Duque de Segovia.

A pesar de la renuncia, Alfonso XIII tenía sus dudas y consideró que lo mejor sería casar a D. Jaime con una persona "no adecuada" lo que evitaría posibles tentaciones de su hijo en cuanto a invalidar el documento firmado. Así pues, se le buscó una esposa acorde con sus intereses, lo bastante aristocrática para emparentar con un Borbón pero sin sangre real. De este modo, la renuncia de D. Jaime quedaba asegurada al contraer como ya hiciera su hermano un matrimonio morganático

La elegida fue Emmanuela de Dampierre y Rúspoli, hija de un noble francés y de una princesa italiana, y el matrimonio se celebró en Roma, en la iglesia de San Ignacio de Loyola el 4 de marzo de 1935. Fue una boda, como tantas otras, de interés, sin que mediara el amor por parte de ninguno de los contrayentes. De este matrimonio nacieron dos hijos, Alfonso y Gonzalo. La renuncia que había firmado D. Jaime impedía a sus descendientes aspirar al trono de España y este hecho junto con la falta de amor , algunas infidelidades y las penurias económicas- puesto que el Rey no cumpliría la promesa que le hiciera en Fontainebleau- pesaron tanto en el ánimo de Emmanuela que tomó la decisión de romper el vinculo matrimonial. Se divorciaron en mayo de 1947, en Bucarest.

Boda de D. Jaime de Borbón

Dos años más tarde, en agosto de 1949, D. Jaime contrae nuevo matrimonio. La elegida sería una prusiana cantante de ópera llamada Carlota Tiedemann y que lo llevaría a la ruina económica y moral.

La ley de sucesión promulgada por Franco en 1947 requería que el futuro sucesor tuviera más de 30 años y fuera de estirpe real, así que la ambiciosa Carlota consideraría que su flamante marido cumplía con todos los requisitos y parece ser que instó a D. Jaime para que reclamara su derecho al trono, sobre la base de que su renuncia, al amparo de la nueva ley de sucesión no tenía trascendencia jurídica. El documento intentando invalidar la renuncia se presentó en diciembre de 1949. A partir de ese momento las relaciones con su hermano Juan, convertido en heredero al trono, se deterioraron.

Su matrimonio con Carlota fue turbulento, ella bebía alcohol en exceso, las discusiones entre la pareja eran constantes y el poco dinero que tenían estaba siendo dilapidado. Esta última circunstancia fue el argumento que utilizaron sus hijos cuando en 1960 iniciaron un expediente ante un tribunal francés pretendiendo incapacitar a su padre por un supuesto desequilibrio mental. El Dr. Alajouamine asistido por el Dr, Denike fueron los encargados del examen, concluyendo ambos que D. Jaime estaba en pleno uso de sus facultades mentales. Eso sería lo que el tribunal dictaminó, obligando a sus hijos a pagar las costas. Duro trance para un padre.

Cuando en 1969, Franco decide que la monarquía en España será "instaurada" a su muerte, y que el sucesor a titulo de rey será su sobrino D. Juan Carlos, cesa en sus pretensiones como heredero.

Moriría seis años después en el hospital suizo de Saint-Gall a causa de una hemorragia cerebral tras estar tres semanas en coma. Según explica Zavala, la hemorragia se produjo como consecuencia de un botellazo en la cabeza que le propinó su esposa Carlota en el transcurso de una discusión. No se realizó autopsia.

D. Jaime de Borbón

Los restos de D. Jaime de Borbón y Battenberg, heredero a la Corona de España durante diez días y Duque de Segovia y de Anjou, fueron trasladados 10 años después de su muerte y por deseo del Rey D. Juan Carlos I al Panteón de Infantes del Monasterio de San Lorenzo de El Escorial.

miércoles, 4 de junio de 2014

Leopoldina de Austria. Emperatriz de Brasil



Leopoldina de Austria. J. Kreutzinger


Nació en Viena, en el palacio de Schönbrunn, un 22 de enero de 1797. Era hija del entonces emperador del Sacro imperio Romano-Germánico Francisco II y de Maria Teresa de las Dos-Sicilias y por lo tanto Archiduquesa de Austria.

Su infancia transcurrió mientras Europa atravesaba una difícil coyuntura política, las guerras napoleónicas acabaron desmoronando el Sacro Imperio y su padre terminó, por exigencias de Napoleón, siendo el emperador Francisco I de Austria. No obstante, su educación fue esmerada y su vida familiar simple y tranquila. Su madre murió cuando Leopoldina contaba diez años de edad y fue la tercera esposa de su padre la que se encargaría de su educación. Aprendió idiomas, historia y se sintió especialmente atraída por las ciencias naturales.

En 1816, su padre, el emperador Francisco I, consideró que una alianza con Portugal era lo más conveniente para reforzar el comercio exterior de Austria. Por otra parte, Juan VI del Reino Unido de Portugal, Brasil y Algarbe también deseaba la celebración de este matrimonio. El príncipe heredero Pedro, vivía con sus padres, los reyes, en Brasil desde que Napoleón había invadido Portugal, así que, en Brasil estaba el destino de Leopoldina. 

La boda se celebró por poderes y la princesa embarcaría poco después en Livorno rumbo a Río de Janeiro, y allí llegaría el 5 de noviembre, acompañada de un nutrido grupo de científicos curiosos por descubrir un país tan desconocido para los europeos.

Pedro I de Brasil-S. Rodrigues de Sá

Leopoldina se enamoró a primera vista del príncipe Pedro aunque al parecer no le ocurrió lo mismo a él. La educación del príncipe había estado totalmente descuidada, era bebedor, pendenciero y mujeriego y su flamante esposa era refinada, educada, culta y no poseía los atributos físicos capaces de atraerle. También le impresionó vivamente a la princesa su nuevo país, los colores, la exuberancia de la vegetación y sin duda el clima bochornoso y sofocante para alguien que llegaba de Austria.

El matrimonio se instaló en el palacio de San Cristóbal en la Quinta Boa Vista. Leopoldina, que era una mujer sencilla se acostumbró pronto a una vida y a un escenario tan distinto a aquel del que procedía. Escribía habitualmente a los miembros de su familia y en sus cartas daba descripciones exactas de su hogar. Estaba convencida, así lo deja claro en sus cartas, que tenía que cumplir con sus deberes para con Brasil, intentando reforzar el papel político y económico de este gran país y por tanto participaba activamente en el auge de su nueva patria.

Desde 1819 y hasta el año de su muerte Leopoldina tuvo un hijo por año. A pesar de lo que pueda parecer por sus continuos embarazos, la princesa fue enormemente desgraciada en su matrimonio. Las infidelidades de su esposo fueron continuas desde el mismo día de su matrimonio demostrando además tener un carácter sumamente violento.

Palacio de San Cristobal

Durante esos años la inglesa Mary Graham se convirtió en su mejor amiga y en su confidente. A esta mujer inteligente, intelectual, independiente y con ideas modernas confió Leopoldina la educación de sus hijos y Mary se instaló en el palacio hasta que las intrigas en la corte y los conflictos con Pedro, que no aprobaba sus métodos educativos, la apartaron de este cometido. No obstante, siguió viviendo en Río y manteniendo un estrecho contacto epistolar con Leopoldina y no cabe duda que su influencia fue positiva y aumentó la autoestima de la princesa. El que algunos estudiosos del tema hayan pretendido encontrar en la correspondencia de ambas “algo más” que una profunda amistad carece por completo de fundamento.

A principios de 1821 su suegro, Juan VI, regresa a Lisboa dejando a su hijo como regente. Desde ese momento los privilegios de los que había disfrutado Brasil durante los 13 años en que Río de Janeiro fue la capital del imperio desaparecen. Por un lado Portugal exigía el regreso del Príncipe y por otro los nacionalistas luchaban por la independencia de Brasil. En la correspondencia de Leopoldina a su familia queda claro que la Princesa simpatizaba con el movimiento independentista.

Finalmente, Pedro declara en septiembre de 1822 la independencia de Brasil. En octubre Leopoldina se convierte en la primera emperatriz del nuevo estado.
Días antes de la proclamación de independencia Pedro conoce a una tal Domitila de Castro, en Sao Paolo, lugar al que había acudido para apaciguar una revuelta. La pasión surge entre ambos con tal fuerza que el ya Emperador que hasta entonces había mantenido a sus amantes discretamente apartadas de la Corte, exhibe a Domitila por todos los lugares. Le compra una casa cerca del palacio de San Cristóbal y le concede el título de vizcondesa de Santos.

Domitila de Castro- Fco Pedro de Amaral

Tras su participación activa en la vida política de Brasil, este adulterio de su marido, conduce a Leopoldina a una depresión y sufrimiento mental que deja patente en sus cartas, abandona poco a poco el escenario social y siente que su función es meramente reproductiva. Propensa como era a la depresión cae sumida en ella .

La emperatriz esta embarazada de nuevo cuando en octubre, Pedro I nombra a su amante marquesa de Santos, este nombramiento y las continuas noches que Pedro pasaba con su Domitila, conducen a Leopoldina a la desesperación.

A finales de 1826 la salud de la Emperatriz era ya precaria, los continuos embarazos la habían agotado y la flagrante infidelidad de su esposo habían acabado por minar su resistencia. Cuando Pedro pretende que su amante, la marquesa de Santos, acompañe a Leopoldina a una ceremonia oficial la Emperatriz se niega. Se iniciará entonces una violenta discusión, que a decir de algunos, terminó con un puntapié que el Emperador propinó a su esposa. Sea como fuere lo cierto es que Leopoldina abortó y que el aborto le provocó una septicemia que acabó con su vida. 

La emperatriz Leopoldina con sus hijos-D. Failutti

¿Fue Leopoldina de Habsburgo-Lorena, Archiduquesa de Austria y Emperatriz de Brasil, víctima de la violencia de género, ó es tan sólo una leyenda urbana? Lo cierto es que no hay documentación que avale el posible golpe propinado por Pedro. No obstante, tres días antes de su muerte, la Emperatriz dicta una carta a la marquesa de Aguiar destinada su hermana María Luisa, en la que pueden leerse frases como estas: "por el amor de un monstruo seductor me encuentro reducida a un estado de mayor esclavitud …… Últimamente, me acaba de dar la prueba final de su total olvido de mí, maltratarme en presencia de la que es la causa de todas mis desgracias……… me falta la fuerza de recordar el horrible ataque que sin duda será la causa de mi muerte".

 Los restos de la familia imperial fueron exhumados en 2012 a instancias de la historiadora y arqueóloga Valdirene Do Carmo y los exámenes realizados, que contaron con el apoyo de la Facultad de Medicina de Sao Paolo, no constataron ninguna fractura ósea.

Leopoldina murió el 11 de diciembre de 1826. Sus restos fueron depositados en la Cripta Imperial de Sao Paolo.

lunes, 26 de mayo de 2014

Jorge III del Reino Unido



Jorge III. A. Ramsay

Jorge III nació prematuramente el 4 de junio de 1738, era el segundo de los hijos de los Príncipes de Gales, y fue el primer monarca de la casa Hannover que nació en Gran Bretaña y también el primero en utilizar el inglés como lengua materna. 

Cuando contaba trece años murió su padre, pasando a convertirse en Príncipe de Gales. Su madre, que no tenía unas buenas relaciones con el Rey Jorge II, procuró mantenerlo separado de su abuelo y cercano al conde de Bute, quien fue el que ejerció una mayor influencia durante la adolescencia del Príncipe. 

En 1760 muere su abuelo y Jorge pasa a convertirse en el Rey Jorge III. Se considera, por tanto, que ha llegado el momento de buscarle esposa y como es lógico pensar, se busco candidata en toda Europa. Finalmente, la elegida fue Carlota de Mecklemburgo-Strelitz. Jorge la conoció el mismo día de su boda y parece ser que quedó desagradablemente sorprendido por los pocos atributos físicos de la novia. A pesar de ello, su comportamiento fue ejemplar, no se le conocieron amantes y la pareja tuvo nada menos que quince hijos. Carlota se tomó muy en serio su papel de paridora de futuros herederos. Era además una mujer culta y con un gran amor por las artes y especialmente por la música, afición que compartía con el Rey, por lo que es posible que al final Jorge incluso llegara a amar a su esposa. 

La Reina Carlota. A. Ramsay

En el inicio de su extenso reinado, Jorge III no manifestó síntomas de debilidad mental, aunque si parecía tener un temperamento muy nervioso. Los primeros años de su reinado se presentaron convulsos: cambios de primer ministro, guerra de la independencia con Estados Unidos, pérdida final de las colonias y posteriormente la guerra con España y Francia. Quizá por esta razón los primeros síntomas, taquicardia, insomnio y fatiga, que aparecieron en 1765 fueran considerados más propios de su temperamento y de la situación política que de una incipiente enfermedad. Wilhen Treule señala, por el contrario, que Jorge III mostró desde su niñez una escasa capacidad intelectual que suplía con una gran fuerza de voluntad, una gran actividad y energía y un gran sentido de la moralidad y de la estética. Jorge III fue un rey popular que logró el arraigo en su país que no consiguieron los dos Jorges que le precedieron considerados "reyes extranjeros y grotescos”. Jorge, era “todo un ingles” en su aspecto, en sus modales y en su lenguaje y fue amado por su pueblo.

En 1788 Jorge sufre su primer ataque severo. Se describe que a las alteraciones en su piel se unía un color amarillo en sus ojos, dolor abdominal y coloración oscura de la orina además de piernas hinchadas, convulsiones e intensa verborragia, sudaba copiosamente y el estado de su mente mostraba alternativas extremas pero sin volver nunca a la normalidad. Muchos fueron los médicos que trataron al real paciente: Francis Willis, George Baker, Lucas Pepys y W. Heberden. La terapia seguida fue muy estricta y variada, chalecos de fuerza, sillas giratorias, además de distintas drogas. A los quince días Jorge empezó a mostrar mejoría y tras unos baños de mar su salud se restableció, por lo que sus médicos ganaron en consideración

En 1804 el Rey tras un resfriado sufre un nuevo ataque. De nuevo apareció el pulso rápido, las orinas oscuras, la fiebre y el delirio. Dos semanas después la sintomatología se agravó y entró en coma alternándose después los episodios de mejoría y agravamiento. Se le mantenía prácticamente incomunicado y se le llegaron a aplicar sanguijuelas en la espalda y la cabeza, así como ventosas. Poco a poco la normalidad fue apareciendo y el Rey volvió a ocuparse de los asuntos del Estado. Fue la época de la guerra con Francia, del ministerio de Pitt el joven, de la coalición con Austria, Rusia y Suecia, de Nelson y de la victoria en la batalla de Trafalgar
Jorge III. W. Beechey. National Portrait Gallery

En 1810, Jorge sufre una nueva recaída, reaparecen los estados febriles, la agitación, las alucinaciones y la logorrea. El equipo médico vuelve a administrarle tártaro emético y se le sangra en diversas ocasiones además de aplicarle las terapias con las que habitualmente se le había tratado El Parlamento solicita a sus médicos un pronostico de la enfermedad. El equipo médico emite sus conclusiones: “el Rey esta loco”. El Parlamento nombra regente al Príncipe de Gales. Jorge III queda apartado definitivamente de las labores de Estado.

El Rey fue perdiendo progresivamente la vista y el oído. La pérdida de apetito lo condujo a un estado de desnutrición. En la navidad de 1819 y tras un nuevo "ataque" - parece ser que estuvo hablando durante 58 horas seguidas- Jorge entró en coma y en este estado terminó sus días el 29 de enero de 1820, mientras era asistido por el eminente Dr. Baillie. 

Los historiadores médicos Ida Macalpine y Richard Hunter en su libro “Jorge III y la locura” llegan a la conclusión de que la enfermedad del Rey era una Porfiria neurovisceral aguda intermitente, alteración metabólica cuya sintomatología se corresponde con los trastornos descritos por los médicos que atendieron a su majestad. En un estudio retrospectivo realizado por estos autores, se afirma que hay evidencia de que la Porfiria se inició en María Estuardo y que es ella quien la trasmite a sus descendientes. 

La revista médica británica The Lancet ha publicado un artículo en el que señala que el análisis químico de un mechón de cabello del monarca, que se conserva en el Instituto de la Ciencia de Londres ha puesto de relieve la existencia de altas concentraciones de arsénico en el mismo. El profesor Martín Warren de la Universidad de Kent, sostiene que aunque hay varias fuentes posibles de la procedencia del arsénico, tales como las pelucas, los polvos de las mismas e incluso las cremas faciales, lo más probable es que fuera el tártaro emético que contiene antimonio y que le fue administrado por sus médicos la fuente de contaminación. 

Según Warren, estos hallazgos ayudarían a explicar porque los “ataques” del Rey eran tan severos y prolongados. Este profesor considera, al igual que Macalpine y Hunter , que tras haberle sido diagnosticado porfiria, en 1968, a un miembro de la familia real, existen evidencias suficientes para asegurar que Jorge III padecía esta enfermedad. 

Sin embargo el Dr. Anderson, profesor de medicina preventiva de la Universidad de Texas y miembro de la junta de asesores médicos de la American Porphyria Foundation, manifiesta su escepticismo ante estas conclusiones y considera que las investigaciones realizadas sólo ponen de manifiesto que la enfermedad de Jorge III podría deberse a un envenenamiento por arsénico y concluye diciendo que los informes de que algunos miembros de la familia real padecían porfiria no han sido documentados.

Así que seguiremos a la espera de lo que nos digan los investigadores. 

El Rey Jorge III fue enterrado en Windsor en la Capilla de San Jorge.


viernes, 1 de noviembre de 2013

Luis XV de Francia



Luis XV - Gobert - Fundacion Yannick


Luis nace en el Palacio de Versalles, el 15 de febrero de 1710. Era el tercer hijo del matrimonio formado por Luis, duque de Borgoña y Adelaida de Saboya. Su bisabuelo, Luis XIV, reinaba en esos momentos en Francia. No era de esperar por tanto que llegara a ser  rey ya que, por delante de él en la línea de sucesión, estaban su abuelo y su padre e incluso su tío (el que un día, ocuparía el trono de España como Felipe V ) si su abuelo y su padre morían antes que Luis XIV pero, la enfermedad y la muerte cambiarían su destino.

Tenía tan solo dos años cuando ve desaparecer de su lado a su abuelo, a su padre, a su madre y a su hermano. Tres años después fallece Luis XIV, su bisabuelo, dejándolo solo en una corte dominada por el luto y a merced de los regentes. Continuará, durante dos años más, al cuidado de su gobernanta, Madame de Ventadour, la única persona que le da el cariño necesario a un niño y a la que Luis llama "mamá" pero, según la costumbre de los hijos de Francia, a la edad de 7 años su educación y cuidado debe pasar a manos de los hombres, por lo que también es separado de ella.

Es muy posible que en ésta infancia sin padres, sin amigos, sin alegría, desprovista de cariño, con un exceso de halagos y poca disciplina, sea dónde haya que buscar los orígenes de ese carácter vanidoso, caprichoso, violento a veces, tímido, indolente y propenso a la melancolía que le caracterizó. Luis solo manifestó en esos años una gran afición, la caza, afición que perduraría durante toda su vida.
Felipe de Orleáns - J.B. Santerre - Museo del Prado

Siguiendo la voluntad de su bisabuelo, Luis XIV, la regencia de Francia fue asumida por el Duque de Orleáns, que no tuvo ningún reparo en seguir llevando su vida libertina y escandalosa a pesar de la responsabilidad adquirida. Nombró como preceptor del pequeño Luis al obispo André Fleury quien trató de mantenerlo alejado de las orgías que se desarrollaban en el Palais-Royal pero que no haría nada para acabar con su pereza natural ni para instruirle.

En Reims, en octubre de 1712, es coronado Luis XV, pero el destino de Francia continuará en manos del regente.

Durante los primeros años de su adolescencia y a pesar de la desenfrenada atracción por el sexo femenino que manifestaría posteriormente, las relaciones de Luis parecen ser exclusivamente masculinas y su biógrafo, Maurice Lever le atribuye relaciones homosexuales con algunos de sus amigos, basándose sobre todo en lo que le manifiesta Voltaire a la marquesa de Berniéres en carta escrita en 1724. En julio de ese mismo año se organiza en Chantilly una cacería con el único objeto, según parece, de despertar a su Majestad el gusto por las mujeres. Se consigue y Luis desde entonces manifestará una inclinación exagerada hacía el sexo femenino. 

Luis XV - Rigaud - Palacio de Versalles

Dado que una de las preocupaciones era que Luis diera herederos al trono, en 1725 se inicia la búsqueda de una futura esposa. No será fácil pues todas presentaban algún inconveniente pero al final la elegida sería María Leszczynska, la hija del destronado rey de Polonia,  celebrándose la ceremonia matrimonial en 1725, en la catedral de Reims.

Al inicio del matrimonio parece ser que la pareja se mantuvo muy unida, pero sea por los continuos embarazos de la Reina o por la influencia de Fleury que no deseaba que nadie interfiriera en el poder que ejercía sobre Luis, lo cierto es que se fueron distanciando. No obstante la Reina cumplió con su deber y dio nada menos que diez hijos al rey de Francia aunque, harta de tanto embarazo, le rogó al Rey que se abstuviera de hacerle más visitas nocturnas. A partir de entonces y hasta la muerte de María, ocurrida en 1768, vivirían separados.

Hasta 1737 las aventuras extramatrimoniales de Luis se realizan de incógnito, pero, sus cortesanos empiezan a pensar que había llegado el momento de que Luis tuviera una amante oficial y todos intentarán presentar al Rey a su candidata. Al fin y al cabo, conociendo a Luis, se sabía que quien dominara a la favorita dominaría al Rey. El cardenal Fleury, convertido en su "primer ministro" de hecho aunque sin nombramiento oficial tras la muerte del duque de Orleáns, también ofertaría a su candidata que finalmente sería la elegida: Madame de Mailly. Después de ella vendrían sus dos hermanas que también se convirtieron en concubinas del Rey pero, a pesar de estas amantes oficiales, el rey continuaría desfogando sus apetitos carnales con cualquier jovencita que le saliera al encuentro, fuera cual fuera su condición social. La caza, el vino y las mujeres constituían su principal ocupación.

En 1743 muere el Cardenal Fleury, dejando el reino a merced de un rey apático que anuncia que él mismo presidirá el consejo de gobierno. Pero, Luis había conocido ya a Jeanne Antoinette Poisson a la que concede el titulo de marquesa de Pompadour y que se convertirá en su amante oficial. El poder que Madame de Pompadour ejerce sobre el Rey y como consecuencia sobre el reino es casi ilimitado. Jamás ninguna favorita, y posiblemente bajo ningún reinado, tuvo un papel tan preponderante en la vida de una nación. A pesar de que la relación puramente carnal se acabaría apenas unos años después, según parece por problemas ginecológicos de Madame, su poder sobre el Rey permanecería. La personalidad de ésta mujer inteligente, culta, amiga de Voltaire, amante de la filosofía y con una energía poco común se impondría a la voluntad de Luis. Su relación duró 20 años. Ella consiguió lo que deseaba: gobernar y él también lo que deseaba: que le dispensara de hacerlo. Madame Pompadour fallece en 1764 y Soulavie llegará a decir a su muerte: ¡Ella fue el rey de Francia!.

Madame de Pompadour - F. Boucher - Coleccion Wallace

Lo que vino después, en los diez últimos años de la vida del Rey, fueron una serie de goces clandestinos con niñas cada vez más jóvenes que no lograban aliviar su angustia ni llenar ese vacío interior que siempre lo acompañaría. La última de las amantes oficiales fue Madame du Barry.

A finales de abril de 1774 Luis cae enfermo, tiene fiebre, nauseas y cefaleas. Durante tres días sus médicos tratan de frenar la enfermedad con sangrías y lavativas sin otro resultado que el aumento de la debilidad del enfermo. En la noche del tercer día uno de los médicos de su Majestad cree ver unas manchas rojas en su rostro y llama a sus colegas. El diagnostico es unánime, el rey padece viruela. A lo largo de los días siguientes Luis se debate entre el sopor y la lucidez, entre la agitación y la tranquilidad. Su aspecto físico se ha tornado monstruoso. El duque de Croy lo describe así "las costras y los granos se han tornado negros, su cabeza está hinchada y de color cobrizo. Sus carnes se descomponen". El rey muere el 10 de mayo.

Luis XV asume la imagen más corrupta y depravada de su siglo. Quizás hasta podría decirse que representa la esencia misma del siglo XVIII.

Fue inhumado en la Basílica de Saint Denis.


lunes, 30 de septiembre de 2013

Eugenia de Montijo, Emperatriz de Francia



Eugenia de Montijo-Winterhalter


Maria Eugenia Palafox-Portocarrero y Kirkpatrick, nació en Granada el 5 de mayo de 1826 y fue la segunda de las hijas de D. Cipriano Palafox-Portocarrero, grande de España, duque de Peñaranda, conde de Teba y de Montijo entre otros títulos y de Dª Manuela KirkPatrick de supuesta nobleza escocesa.

Su nacimiento fue azaroso, como lo sería su larga vida. Cuando en su madre se iniciaban las primeras contracciones que anunciaban el próximo alumbramiento comenzó a temblar la tierra. Aunque el movimiento sísmico era de escasa intensidad, su padre decidió instalar en los jardines de su palacio una especie de carpa para que su esposa fuera atendida sin los peligros que de la afectación de la estructura del edificio se pudieran derivar.

Dª Manuela, la madre de las niñas Palafox-Portocarrero, era una mujer ambiciosa que se había impuesto así misma una misión fundamental, conseguir unos buenos partidos para sus dos hijas. Así que, en 1837, se traslada a Paris con Francisca (llamada familiarmente Paca) y con Eugenia a las que inscribe en el colegio del Sagrado Corazón. D. Cipriano moriría dos años después pero la vida en París continuó mientras las niñas completaban su formación alternándose con periodos vacacionales en España.

Dª Manuela que seguía empeñada en casar bien a sus hijas organizaba fiestas con lo más selecto de de la aristocracia madrileña y así fue como la mayor de ellas, Paca, logró convertirse en Duquesa de Alba. Algunos historiadores señalan que Eugenia estaba enamorada del duque pero que éste finalmente eligió a su hermana.

Habiendo conseguido ya uno de sus objetivos, Dª Manuela regresa a París acompañada de Eugenia. Corría el año 1849 y Francia era una República que tenía como presidente a un príncipe: Luis Napoleón Bonaparte. Luis además de tener la ambición de convertirse en Emperador era también un gran mujeriego y no le pasó inadvertida la belleza de la joven aristócrata española. No consideraba el Príncipe a Eugenia una candidata adecuada para ser la futura emperatriz y su deseo de conquistarla no pasaba del deseo carnal y galante propio de la aristocracia de la época. Pero la española, bien aleccionada por su madre, supo jugar bien sus cartas. Hay una anécdota, por casi todo el mundo conocida, que cuenta que en una ocasión Luis pregunto a Eugenia "Por donde se va a su dormitorio madame" a lo que ella contestó "por la capilla, Sire"

Napoleón III- Winterhalter-Roma

Lo cierto es que consiguió su objetivo y el 30 de Enero de 1853 Luis Napoleón y Eugenia se casan en el altar mayor de la Catedral de Notre Dame. El 2 de diciembre de 1852, Luis Napoleón había sido nombrado Emperador de Francia, así que, no cabe duda de que Dª Manuela había conseguido su objetivo, una de sus hijas era duquesa de Alba y la otra Emperatriz de Francia.

Eugenia representó su papel de Emperatriz con verdadero entusiasmo. Dado que no era de sangre real intentó por todos los medios parecer más "real" que nadie. Derrochaba simpatía, encanto y sobre todo dinero que gastaba en joyas, vestidos y fiestas. Fue el referente de la moda femenina durante años y era imitada por el resto de las damas. Guerlain creó un perfume para ella y fue recompensado con el nombramiento de perfumista de su Majestad. No cabe duda de que dada su elegancia y belleza, dotó a la corte imperial de un gran esplendor. 

Eugenia queda embarazada en 1854, pero sufre una caída y el Dr Dubois que la atendía prescribe baños calientes. A éstos y no a la caída, atribuye la Emperatriz el aborto que sufriría días más tarde. El siguiente aborto se produjo un año más tarde aunque no hay referencias clínicas del mismo, así que, cuando poco después queda de nuevo embarazada se extreman todas las precauciones y el Dr Dubois recomienda descanso en Biarritz donde Eugenia había mandado construir un palacio dos años antes. Se consigue al fin que ésta gestación llegue a término aunque el parto se presentó difícil. Según parece el feto venía de nalgas por lo que el Dr Dubois solicita la ayuda de otros dos eminentes médicos: Darralde y Conneau y tras 22 horas de parto nace el día 16 de marzo de 1856 el Príncipe Imperial.

Una vez recuperada, Eugenia, a la que las veleidades de su marido con otras mujeres parecían no importarle, decide continuar con su vida social y tomar parte activa en la política de su país. Así lo comunica por carta a su hermana: "Querida Paca sin duda he nacido para la vida tumultuosa…Confieso mi espíritu aventurero…"

Eugenia desempeñó la regencia del Imperio en tres ocasiones: en 1859 durante la campaña de Italia, en 1865 durante la visita de su marido a Argelia y en 1870 en los últimos momentos del Imperio. La Emperatriz comprendía y asumía las guerras y parece ser que alentó algunas, como la invasión de Mejico por los franceses y la guerra de Prusia que concluyó con la derrota de Sedán.

La Emperatriz Eugenia-Winterhalter-Casa de Alba

En 1969, Eugenia, cobró un protagonismo sociopolítico importante al asistir como la máxima representación de Francia a la inauguración del Canal de Suez. Allí, a orillas del Nilo escuchó por primera vez la opera Aída de Verdi, en un espectáculo único y excepcional.

En 1870 se derrumbaba el Imperio francés. El 4 de septiembre se proclamaba la tercera República y Eugenia y su hijo huyen a Gran Bretaña. Allí esperan a Napoleón que había caído prisionero en Sedán. La vida de Napoleón sería corta tras la perdida de la corona imperial, falleciendo tres años después, en 1873.

Eugenia vuelca entonces todos sus desvelos y ambiciones en su hijo deseosa de que tuviera un destino glorioso pero la tragedia invadirá su vida en 1879 cuando el joven príncipe muere en la guerra contra los zulúes. La otrora Emperatriz de los franceses quedaba sola, las relaciones con su madre eran frías y distantes y de hecho ella misma le prohibió que acudiera a consolarla, y su hermana Paca, la duquesa consorte de Alba, había muerto muchos años antes.

Napoleón Eugenio Bonaparte

Vivió alternando sus residencias entre Inglaterra y Biarritz, sin interferir en absoluto en la política de Francia. Eugenia gozaba de una buena salud si exceptuamos algunos dolores de tipo reumático controlados por el Dr. Attenburough. Pero, ya hacía el final de su vida comenzó a perder progresivamente la visión. Diagnosticada de cataratas bilaterales decide ser operada por el Dr Barraquer y con tal fin se desplaza a España alojándose en el Palacio de Liria. Será su sobrino Jacobo, Duque de Alba, quien pedirá a Ignacio Barraquer que se desplace a Madrid para intervenir a la ilustre dama. La intervención fue un éxito y se cuenta que cuando a los cinco días le retiraron los apósitos, la misma Eugenia llena de felicidad solicitó El Quijote y logró leer un par de páginas.

Esa dicha duraría poco, un resfriado febril ocasionó una insuficiencia renal, probablemente ya latente, y que le produciría la muerte por síndrome urémico en la madrugada del 11 de julio de 1920. Tenía 94 años.

Soberbia y altanera para algunos, sociable y generosa para otros, denostada y alabada, criticada y envidiada, nunca resultó indiferente a quienes la conocieron. Le tocó vivir un periodo convulso de la historia de Europa pero como ella misma decía, había nacido para la vida tumultuosa.

Cumpliendo su expreso deseo sus restos mortales fueron trasladados a Inglaterra para ser enterrada junto a su marido y su hijo en la cripta imperial de St Michael’s Abbey.

miércoles, 18 de septiembre de 2013

Victoria de Sajonia-Coburgo-Gotha, emperatriz de Alemania


Victoria, Princesa Real - Winterhalter

Vicky, así la llamó siempre su familia, fue la primera de las hijas de la reina del Reino Unido, Victoria I y de su esposo el Príncipe Alberto. Nació el 21 de noviembre de 1840 en Londres y cuando todavía no contaba un mes de vida se le otorgó el titulo de Princesa Real.

Al poco de su nacimiento su padre, el príncipe Alberto escribió un memorando sobre los deberes y las tareas a realizar por el personal que atendiera a sus hijos, Además, el barón Von Stockmar escribió también un documento sobre los principios que debían seguirse en la educación de los hijos de Victoria y Alberto. Así pues, la educación de Vicky fue esmerada. A los 6 años tenía siete horas de clase diaria y desde que contaba apenas año y medio se le empezó a enseñar francés y alemán. Dicen sus biógrafos que fue una niña estudiosa y que mostraba un gran interés en aprender pero lo que verdaderamente tuvo importancia para la princesa y lo que configuró su carácter fue el constante contacto con su padre.

El príncipe Alberto deseaba alejar a sus hijos de la corte a fin de que crecieran con mayor libertad. Para lograrlo, la real pareja construyó en la isla de Wight el Castillo de Osborne sobre un proyecto del propio Alberto. Allí, los niños aprendieron a realizar trabajos manuales mientras su padre, que participaba de sus juegos les iba inculcando las ideas liberales que siempre tuvo y que en Vicky calaron muy profundamente.


Principe Alberto y Princesa Real - J. Lucas - Osborne

En 1851 se inaugura la Gran Exposición de Londres que había promovido el príncipe Alberto y a visitarla acuden lo Príncipes herederos de Prusia acompañados de sus hijos. Esta será la primera vez que Vicky se encuentre con su futuro esposo, el príncipe Federico y a pesar de la diferencia de edad - ella tenía 11 años y él 19 - entre ellos surgirá una empatía especial.

Este era un matrimonio deseado por la reina Victoria así que, cuatro años después, Federico es invitado a Balmoral y el compromiso matrimonial es anunciado en 1856 aunque se puntualiza que el matrimonio no se celebrará hasta que Vicky cumpla los 17 años. El príncipe Alberto, que siempre deseó una Prusia liberal, consideró que estos dos años que faltaban para la boda de su hija debían ser bien aprovechados y puso gran empeño en educarla en la historia del país que le estaba destinado y en los principios liberales que él mismo profesaba. Intentaba con ello que Vicky fuera el instrumento a través del cual, Prusia se convertiría en una Monarquía Parlamentaria tomando ejemplo del Reino Unido. Aquellas ideas liberales habrían de proporcionarle a la princesa más de una amargura. 

La primera de ellas vino con la celebración de su boda. El emperador consideraba que el matrimonio del príncipe debía celebrarse en Berlín pero, la reina Victoria se opuso y finalmente este se celebró en Londres en el palacio de St James.

Victoria, Princesa Real de Reino Unido, no fue bien recibida en la corte prusiana. Al espíritu antibritánico que imperaba en Berlín se unía el especial carácter de Vicky que consideraba a los Hohenzollern de inferior categoría a la suya propia, tal y como le había enseñado su padre.

En un principio se asigno a los príncipes un ala de Palacio Real de Berlín pero, dadas las pésimas condiciones en que éste se encontraba se trasladaron al Palacio de Potsdam. Vicky inició desde su boda una correspondencia semanal con sus padres en las que informaba puntualmente de los acontecimientos políticos de su nueva patria. En esas cartas, la reina Victoria no solo se permitía criticar la política prusiana sino que además instaba a su hija a seguir considerándose una princesa inglesa y como tal a defender los intereses de Inglaterra. La antipatía hacía la princesa crecía día a día. Tampoco la relación con sus suegros fue buena y de todos era conocida la anglofobia de su suegra. 

Un año después de su boda Vicky da a luz a su primer hijo, el que con los años se convertiría en el Kaiser Guillermo II. El parto fue largo y estuvo a punto de costarle la vida a la princesa. El niño estaba en posición pélvica y fue extraído con fórceps. A los pocos días del nacimiento se dieron cuenta de que el brazo izquierdo del niño estaba inerte. La parálisis del brazo de su hijo causó en Vicky una conmoción difícil de entender. Tardaría semanas en comunicárselo a sus padres y según cuentan algunos de sus contemporáneos más cercanos, no por temor a causarles un dolor lógico sino porque se avergonzaba de haber traído al mundo a un hijo con una tara física. Victoria no soportó nunca el defecto corporal de su hijo y en lugar de compasión anidó en ella un resentimiento difícil de entender que la indujo a tratarle siempre como si fuera inferior al resto de sus hijos que crecían sanos y hermosos. El futuro emperador de Alemania jamás olvidó ese trato y con el tiempo vendría la venganza.
Victoria Princesa Real - Winterhalter - Buckinghan Palace

En 1861 cuando ya el padre de Federico ha ascendido al trono como Guillermo I, se produce una gran crisis de estado que tendrá como consecuencia el nombramiento de Otto von Bismarck como primer ministro de Prusia. Este nombramiento supuso para Federico y Victoria el aislamiento total, quedaron relegados a un papel meramente representativo, no podían disponer de dinero ni de libertad. Las abiertas criticas de Federico hacía Bismarck enfurecían a los conservadores prusianos que acusaban a Victoria de ser la instigadora de la conducta de su esposo. Así pues, Prusia miraba cada vez con peores ojos a "la inglesa".

Sin embargo, el matrimonio de Vicky fue feliz. Los príncipes herederos tuvieron ocho hijos y tras 27 años de espera, Federico fue proclamado rey de Prusia y emperador de Alemania a la muerte de su nonagenario padre en marzo de 1888. El título de emperatriz consorte sólo le duró tres meses a Victoria ya que en junio moría su esposo.

En cuanto se anunció la muerte de Federico su hijo Guillermo, ya emperador, ordenó la ocupación de la residencia de sus padres por los soldados. Mandó registrar todos los aposentos en busca de documentos que pudieran ser comprometedores para su persona y para Alemania, pero según parece nada se encontró. Los documentos habían sido depositados ya en Inglaterra cuando los entonces príncipes herederos habían acudido al jubileo de la reina Victoria I. 

Vicky abandona Potsdam para que se instale en él su hijo y con los 11 millones que según el historiador Emil Ludwig ha conseguido que se le otorguen como renta de emperatriz viuda se hace construir un castillo al que en honor a su esposo llamó Friedrichshof a pesar de que, tanto en su aspecto exterior como en su decoración interior, el castillo recordaba a una mansión inglesa. Allí Victoria consiguió reunir una pequeña corte de intelectuales liberales y pintores con los que criticaba abiertamente la política y el comportamiento autoritario de su hijo y allí siguió viviendo,  cada vez más sola, tras el matrimonio de sus hijas. Guillermo II no le permitió la más mínima ocupación que tuviera algún carácter oficial, ni tan siquiera, la presidencia de la Cruz Roja que sabía que su madre ansiaba. Pequeñas venganzas de niño herido o, tal vez, autodefensa ante las críticas maternas.


A comienzos del año 1901 muere la reina de Inglaterra. Vicky, diagnosticada de cáncer de mama tres años antes, no puede acudir a los funerales. El cáncer se ha extendido y tiene metástasis en la columna que le produce terribles dolores y la mantiene postrada en la cama. Su hermano, el ya rey de Inglaterra Eduardo VII, acude a verla acompañado de F. Ponsonby en calidad de secretario particular y de sir Francis Laking, su médico personal. Aunque la visita tenía carácter privado, Guillermo II no se separó del lado de su tío y consiguió que los hermanos no estuvieran nunca solos a fin de que no intercambiaran confidencias que le pudieran ser perjudiciales a él y al imperio alemán. A pesar de la estrecha vigilancia a la que fue sometida Vicky, ésta había conseguido seguir manteniendo correspondencia con su madre gracias a la ayuda de algunos fieles criados, pero ahora, se imponía para la emperatriz viuda la necesidad de sacar todas esas cartas de su palacio para impedir que cayeran en manos del kaiser. Finalmente y gracias a Ponsonby que camufló los documentos entre su equipaje, las cartas fueron sacadas de Alemania.

Muchas preguntas surgen tras la lectura de las distintas biografías, unas inglesas, otras alemanas, que se han escrito sobre esta emperatriz. ¿Era su sentimiento de pertenecer a una raza superior tan fuerte como para llevarla a traicionar al país al que debía lealtad por matrimonio, tal como nos cuentan los alemanes ó era tan sólo su espíritu liberal lo que se violentaba ante un totalitarismo que no deseaba para su nueva patria? ¿Era tan dura y fría como para que ni siquiera aflorará en ella ese instinto materno que hace que cualquier madre proteja más al vástago más débil? ¿ Fue acaso este antagonismo con su hijo, esta falta de amor, lo que condicionó el carácter megalomaníaco y agresivo de Guillermo II? ¿ Fue ese carácter lo que condicionó la política exterior del Kaiser y el destino de Europa en los albores del siglo XX? 

Victoria de Sajonia-Coburgo-Gotha murió en agosto de 1901.

Fue enterrada junto a su esposo en la Friedenskirche en Potsdam. En suelo alemán, para siempre.

martes, 14 de mayo de 2013

Carlos Príncipe de Viana






Carlos  Príncipe de Viana


 En Peñafiel el 29 de mayo de 1421 nace Carlos de Trastamara y Evreux, hijo de Blanca futura reina de Navarra y de Juan, príncipe de Aragón y que con el tiempo se convertiría en el rey Juan II.

A los dos años de su nacimiento se traslada a Olite donde su abuelo, el rey Carlos III de Navarra, apodado El Noble, le proporciona una esmerada educación y un Principado, el de Viana, que instituye a favor de su nieto en  Real Carta fechada en Tudela el 20 de enero de 1423.

En la corte de su abuelo en Olite empezaba a soplar la brisa del próximo renacimiento y Carlos fue sometido a un programa de educación muy completo, llegó a hablar cinco lenguas, se aficionó a la literatura de tal modo que llego a traducir a Aristóteles  y  también a escribir ensayos y poemas. Era muy aficionado a la música y tocaba el arpa y la vihuela,  también amaba la pintura  e incluso llegó a pintar. Su educación se completaba con ejercicios físicos de remo, caza y equitación. Los estudios literarios, los ejercicios físicos y los cuidados de su madre hicieron de él un hombre tranquilo y amante de la paz. Le gustaba vestir bien y era frugal en sus comidas. En resumen, un gentilhombre tal y como había deseado su abuelo.

Esta vida de caza, estudios, música, viajes y fiestas se rompió bruscamente. En 1441, cuando Carlos llevaba ya dos años casado con Inés de Cleves, muere su madre, la ya  reina Blanca I de Navarra y la política y la  ambición de su padre lo lanzan a un mundo de intrigas y guerras.

Castillo de Olite


D. Carlos y su padre siempre fueros espíritus contradictorios, uno beligerante, el otro pacífico. Nada tenían en común. D. Juan que había sido rey consorte de Navarra no podía soportar dejar en manos de su hijo un poder que consideraba suyo. D. Juan se casa de nuevo con Juana Enríquez y ésta que era soberbia e intrigante lejos de apaciguar las rencillas entre padre e hijo las fomentará.

D. Juan obligaba al príncipe a gobernar en su nombre a pesar de que éste ya era rey por derecho sucesorio del Reino de Navarra y  el descontento de la nobleza navarra empieza a ser patente. Las continuas provocaciones de D. Juan llevarán a Navarra a la guerra entre los legitimistas  beamonteses, partidarios de D. Carlos y los agramonteses, partidarios de D. Juan, dos bandos que se odian y que lucharán continuamente en una guerra civil que desgastará al Reino. En 1451 y en la batalla de Aibar, Carlos es derrotado y hecho prisionero junto a su Condestable, Luis de Beaumont y otros nobles. D. Carlos permanecerá en prisión durante 20 meses y durante su encierro nacerá en Sos su hermanastro Fernando, hijo de su padre y de su nueva esposa. Años más tarde este niño se convertirá en Fernando el Católico.

En 1453, D. Carlos es puesto en libertad pero no por ello llega la concordia. Navarra es un caos y las luchas continúan.

Escudo de armas del Príncipe de Viana


Cansado de tanta belicosidad que no va con su carácter, D. Carlos decide solucionar el conflicto por vía diplomática y marcha a  Nápoles a la Corte de su tío Alfonso el Magnánimo. Considera D. Carlos que ya que su padre había sido nombrado lugarteniente de Aragón y Cataluña por D. Alfonso mientras éste se encontraba gobernando los Reinos de Nápoles y Sicilia D. Alfonso sería la persona más indicada para mediar en el conflicto.

El Magnánimo lo recibe con cariño  y declara a su sobrino D. Carlos sucesor después de su padre de los reinos de Aragón, Valencia, Mallorca, Cerdeña, Sicilia insular y el Principado de Cataluña. Intenta de este modo acabar con el conflicto sucesorio y escribe a su hermano D. Juan haciendo patente su decisión.

En Junio de 1458 muere D. Alfonso y  D .Juan y su esposa, Juana Enriquez, obtienen lo que siempre desearon, ser reyes de Aragón pero, si D. Juan se había convertido en el rey Juan II de Aragón por derecho sucesorio el mismo derecho asistía a D. Carlos que se convertía en heredero de todos los reinos de su padre y en rey de Navarra por derecho propio. Difícil de soportar para  Dª Juana  que aspiraba a que su hijo Fernando obtuviera esos derechos.

Tras la muerte de su tío, D. Carlos permaneció  en Sicilia algún tiempo viviendo sobre todo en las ciudades de Messina y Palermo. Durante su estancia en Messina retomó sus aficiones literarias escribiendo, traduciendo, haciendo versos y llegando a confraternizar con poetas y literatos de la época en especial con el valenciano Ausias March. Fue un tiempo de paz para su espíritu a pesar de que la situación con su padre continuaba siendo hostil.

En  julio de 1459, D. Carlos decide que no puede permanecer por más tiempo en Sicilia. Su padre ha nombrado a su hermanastro Fernando de 6 años de edad, duque de Mont-Blanc, señor de Ribagorza y señor de Balaguer, títulos que le correspondían a él por acuerdo matrimonial de D. Juan con su madre D. Blanca. Recala en Mallorca desde donde escribirá a su padre una carta llena de sumisión y respeto en la que se compromete a liberar la parte de Navarra que todavía estaba en poder de los beamonteses y a no vivir ni en Navarra ni en Sicilia con tal de que los suyos no fueran oprimidos y conservar la sucesión y la heredad.

En  enero de 1460 se  firma la llamada "concordia de Barcelona" en la que el rey Juan II perdona a su hijo y se compromete a liberar a Luis de Beaumont y al resto de los nobles, prisioneros desde hacía 7 años. D. Carlos, que había permanecido ya siete meses en Mallorca, se embarca hacia Cataluña.

El Príncipe de Viana permanecía viudo desde hacía años y aunque tenía tres hijos ilegítimos y había tenido varios amores no había vuelto a casarse. Cuando a finales de 1460 se entrevista con su padre en Lérida y le comunica su intención de contraer matrimonio con Isabel de Castilla, hermana de Enrique IV y futura Isabel la Cátolica, su padre monta en cólera, lo desarma y lo encierra argumentando supuestas deslealtades y traiciones por  haber tenido acuerdos secretos con Castilla.

Esta inesperada acción alborota  de nuevo a navarros y catalanes que se arman y solicitan la ayuda del rey de Castilla. En febrero de 1461 consiguen la liberación del príncipe. Cuando D. Carlos  entra en Barcelona el recibimiento es apoteósico.

Ya  durante su encierro D. Carlos se siente cada vez más débil. Durante los tres meses que permanece prisionero se le obliga a recorrer distintas prisiones y cuentan los historiadores que hacía tiempo que "le consumían las fiebres". Cuando llega a la prisión de Morella solicita la atención de un médico por sufrir "fuerte dolor en las entrañas".

El 21 de septiembre la fiebre se  hizo crítica, Se ofrecieron votos, se hicieron rogativas públicas y se oficiaron  misas para su salvación. Todo fue inútil.

Príncipe de Viana - Jose Moreno carbonero - Museo del Prado


El 23 de septiembre de 1421 moría D. Carlos, Príncipe de Viana en el Palacio Real de Barcelona. Tenía 40 años. Más de quince mil personas asistieron a las exequias. En 1472 sus restos fueros trasladados al Monasterio de Poblet.

La versión oficial atribuyó la muerte a una  pleuresía. La versión oficiosa, al envenenamiento posiblemente causado por su madrastra para poder trasmitir sin obstáculos a su hijo Fernando los derechos de la Corona de Aragón.

El profesor Reverte Coma, antropólogo forense, realizó un estudio de los restos encontrados en la tumba del Monasterio de Poblet y que, supuestamente, se correspondían con los del Príncipe de Viana. En el estudio se comprobó que la parte superior – cabeza, torax y extremidades superiores- correspondía a un varón de entre 40 y 45 años pero, la parte inferior  pertenecía a una mujer de entre 50 y 60 años. En el examen del tronco y tras su estudio, se comprobó que aparecían huellas de haber sufrido una pleuresía de origen tuberculoso. Es probable que las tumbas fueran violadas a la búsqueda de objetos de valor. Pero, entonces surge la pregunta ¿es el Príncipe de Viana el que esta enterrado allí y cuyos restos se analizaron?.

El gobierno de Navarra solicitó un informe genético de los restos encontrados en Sta María de Nieva en Segovia y atribuidos a Blanca I de Navarra y los de su hijo Carlos Príncipe de Viana encontrados en Poblet al Departamento de Medicina legal de la Universidad de Granada. Este mismo estudio se realizó también por el Departamento de Antropología de la Universidad de Pennsylvania.  Estos estudios del ADN  mitocondrial se dieron  a conocer en 1995 y son concluyentes, no existe  relación materno filial entre ambos restos.

Investigadores de la Universidad de Barcelona y de la Universidad de Granada bajo la dirección de la historiadora Mariona Ibars han realizado un estudio genético de la momia del Poblet y los han comparado con  los realizados a ascendientes y descendientes de origen indudable. El estudio publicado en 2008 demuestra que los restos hallados en el Monasterio de Poblet no pertenecen a D. Carlos, Príncipe de Viana. Tampoco los restos hallados en Sta María de Nieva pertenecen  a Blanca I de Navarra


 Monasterio de  Poblet

¿Dónde esta enterrado Carlos de Trastamara y Evreux?