sábado, 4 de octubre de 2014

Isabel de Aragón



Isabel de Aragón


La primera hija de los Reyes Católicos nació en el palacio de los Acuña en la población de Dueñas, Palencia, el 2 de Octubre de 1470.

Como era natural tratándose de una hija de la Reina su educación fue exquisita. Además de educarla en las ocupaciones propias de una dama, tales como los bordados y la música, se le dio una formación en latín, literatura y los textos religiosos. Era una niña hermosa que presentaba un gran parecido con su abuela paterna hasta tal punto que la Reina Católica cuando se refería a su hija solía llamarla “mi suegra”. Fue nombrada Princesa de Asturias hasta que el nacimiento de su hermano Juan la desplazó al segundo lugar de la línea sucesoria.

En 1479 los Reyes Católicos por un lado y el Rey Alfonso V de Portugal, junto a su heredero el Príncipe Juan por el otro, firman el tratado de Alcaçobas. En este tratado por el cual se ponía fin a la guerra entre los Reinos de Castilla y Aragón y el Reino de Portugal se sentaban también las bases para el reparto de los territorios y futuras conquistas en el océano Atlántico. Paralelamente al tratado se firmaron las “Tercerías de Moura”. En ellas se acordaba que la rival de la Reina Isabel al trono de Castilla, Juana - apodada “la Beltraneja,”- renunciaría a todos sus títulos castellanos y podría optar por ingresar en un convento o casar con el heredero de los reyes Católicos cuando éste cumpliera los catorce años y si él así lo decidía. Juana opto por ingresar en un convento.

También se acordaba en las Tercerías de Moura el matrimonio de la Infanta Isabel con D. Alfonso, hijo del heredero al trono portugués Juan II y la entrega por parte de los Reyes Católicos a su hija de una enorme dote cuya finalidad no era otra que la de compensar a Portugal por los gastos que la guerra le había ocasionado. Según este acuerdo y dado el carácter político del mismo, ambos prometidos, prácticamente en calidad de rehenes, debían permanecer “custodiados” hasta el día de su matrimonio. Así se hizo y la Infanta paso a estar bajo el cuidado de su tía-abuela, Beatriz, pasando a residir en Portugal. Sin embargo y por distintos motivos, esta cláusula de las “tercerías” se abandona en 1483. Isabel regresará a la corte itinerante de sus padres para preparar tranquilamente su boda y a la espera de que su prometido- cinco años menor que ella- cumpla los catorce años.

En abril de 1490 y en la catedral de Sevilla se efectuará el matrimonio por poderes de la Infanta Isabel y del Príncipe Alfonso. Tras las fastuosas celebraciones que se realizaron por el enlace los Reyes Católicos acompañaron a su hija hasta Constantina y allí la despidieron continuando la infanta con un nutrido séquito de la más alta nobleza castellana hasta Badajoz donde,  Rodrigo de Pimentel, Pedro Portocarrero y Rodrigo de Ulloa entre otros, la entregarían a D. Manuel, primo del Rey de Portugal y al que había sido encomendada la misión. Poco podía imaginar la Infanta española lo que el destino le depararía respecto a D. Manuel. 

Desde Badajoz la nueva comitiva se encaminó hacia Estremoz donde tendría lugar el encuentro de los nuevos esposos ya que el Príncipe estaba ansioso por conocer a Isabel. No quedaron defraudados ninguno de los dos. Alfonso e Isabel, no solo se gustaron sino que se enamoraron profundamente.El viaje continuó hasta Evora en cuya catedral se celebraría la boda. Los festejos que siguieron fueron descritos por los cronistas de la época como el mayor acontecimiento vivido en esos años.

Tras los esponsales los Príncipes realizaron distintas visitas a ciudades portuguesas como Viana y en todas ellas se le homenajeaba con fiestas y celebraciones. En Junio de 1491 y cuando apenas llevan seis meses casados la desgracia entra en sus vidas, el Príncipe Alfonso sufre una caída del caballo a consecuencia de la cual muere.

Isabel de Aragón

Isabel queda destrozada y regresa a la corte de sus padres. Martir de Anglería nos dice "Tanta es su modestia, tanta su castidad de viuda que no ha vuelto a comer en mesa después de la muerte de su marido, ni ha gustado ningún manjar exquisito". Corta sus cabellos rubios, viste con una túnica y a partir de entonces comenzará a llevar una vida austera y profundamente religiosa. Finalmente comunica a sus padres su deseo de tomar los hábitos y dedicarse por completo a la oración. Pero, los planes de los Reyes Católicos eran otros y no estaban dispuestos a abandonar su política matrimonial en busca de mejores aliados para sus Reinos.

Juan II de Portugal muere en 1495 y dado que su único hijo legitimo, Alfonso, ya había muerto, la sucesión al trono de Portugal recaerá en su primo D. Manuel. Dada la nueva situación,  los Reyes Católicos ofrecen a Manuel I la mano de su hija María puesto que interesaba y mucho afianzar los vínculos con Portugal pero el Rey portugués había quedado muy impresionado con la belleza de la Infanta Isabel cuando la conoció y además, Isabel seguía siendo la segunda en la línea sucesoria al trono de Castilla y Aragón por lo que rechazó casarse con María y propuso hacerlo con la viuda Isabel.

La Infanta que no deseaba este matrimonio y que seguía con el deseo de profesar en un convento, no quiso desobedecer a sus padres pero impuso una condición: que los judíos que no se convirtieran fueran expulsados del Reino de Portugal. La condición se cumplió y la Infanta accedió a la boda.

Se dispone que el matrimonio se celebre el 30 de septiembre y los reyes Católicos acompañan a su hija hasta Valencia de Alcántara para entregarla al Rey portugués y celebrar los esponsales pero, la desgracia aparece de nuevo en la vida de esta infortunada Infanta. Durante los primeros días de octubre fallece su hermano Juan, el Príncipe de Asturias, heredero de los Reinos de Castilla y Aragón.


Manuel I de Portugal- H. Ferreira


Esta baza del destino coloca a Isabel en el primer lugar a la sucesión de la Corona de Castilla y Aragón. La nueva Reina de Portugal se dirige con su esposo a Toledo, donde en abril de 1498 será jurada como Princesa de Asturias. Fernando el Católico, por su parte, reúne a las cortes aragonesas en Zaragoza para lograr que su hija sea jurada también como heredera al Reino de Aragón y hacía allí se dirige la comitiva real ese mismo verano.

Se encontraba Isabel en avanzado estado de gestación y estos continuos viajes la tenían extenuada. El 23 de agosto y encontrándose en el Palacio Arzobispal de Zaragoza se pone de parto, alumbra un varón y la alegría de su esposo Manuel I y de los Reyes Católicos es inmensa, pero dura escasos minutos. Isabel sangra copiosamente y los médicos que la atienden son incapaces de frenar la hemorragia. Isabel muere a consecuencia de esta hemorragia cuando apenas había transcurrido una hora desde el nacimiento de su hijo. Tenía 28 años.

Los restos mortales de Isabel de Aragón, primogénita de los Reyes Católicos, Reina de Portugal, Princesa de Asturias y pretendida heredera al trono de Aragón, serían inhumados en el convento de Sta Isabel de los Reyes, en Toledo.

jueves, 25 de septiembre de 2014

Carolina de Brünswick-Wolfenbüttel



Carolina de Brünswick-Wolfenbüttel- Thomas Lawrence

Carolina fue la tercera hija del matrimonio formado por Carlos II de Brünswick –Wolfenbüttel y de Augusta de Hannover, hermana del Rey Jorge III del Reino Unido. Nació el 17 de mayo de 1768 en Alemania.

La infancia de Carolina no fue precisamente feliz. Sus padres no se habían casado por amor y en las relaciones de ambos influyeron poderosamente la amante de su padre y su abuela paterna. El respeto y las buenas costumbres no le fueron inculcados a Carolina en su niñez y su educación académica también fue deficiente. 

Pero, en 1794, Carolina se había convertido en un precioso botín para el gobierno del Reino Unido porque, aunque pertenecía a un pequeñísimo Estado, las relaciones de su padre con Prusia y el hecho de que la Corona Británica ya estaba en guerra con Francia le conferían un especial atractivo. Así pues, y a pesar de la poca inclinación del Príncipe de Gales a contraer matrimonio - parece ser que se encontraba muy enamorado de Mary Anne Fitzherbert, su amante en aquel momento y con la que había llegado a casarse en secreto aunque el enlace fue declarado nulo - Jorge III envió a Lord Malmesbury a Brünswick para realizar el contrato matrimonial y llevar a la novia hasta el Reino Unido. 

La impresión que causó Carolina a Lord Malsbury no debió ser grata ya que, en su diario y al realizar la descripción de la futura princesa de Gales, se expresa así: "carece de sentido común, decoro y tacto, es muy dada a la indiscreción y olvida gustosamente asearse y mudar sus ropas sucias".Y no debía de ser exagerada la descripción porque algunos de sus contemporáneos llegaron a decir de ella que “olía como un establo”. En cuanto a su aspecto físico el propio Lord la describe como “baja, rechoncha y con una cabeza demasiado grande respecto al resto del cuerpo”

Los contrayentes se conocen tres días antes de la boda y, como cabía esperar, el Príncipe quedó profundamente decepcionado ante la esposa que se le había impuesto. Carolina por su parte, tampoco se sintió satisfecha y llegó a decir a Lord Malsbury : "el Príncipe esta gordo y nada tiene que ver con los hermosos retratos que me enviaron de él".

El día de la boda Jorge se presentó a la ceremonia con algunas copas de más y necesitó de los esfuerzos de un ayuda de cámara para mantenerse en pie durante la misma. Mientras los invitados disfrutaban del banquete de bodas, Jorge seguía bebiendo así que, llegada la noche nupcial, cayó al suelo completamente borracho. Eso es lo que nos cuenta Carolina, que asegura: "Estaba tan borracho que pasó la noche de bodas en el suelo, donde cayó, y yo le deje". Sea como fuere, el Príncipe logró vencer su repugnancia y a la mañana siguiente consumó el matrimonio, eso sí, al concluir advirtió que nunca más volvería a yacer con su esposa. Lo cierto es que a pesar del alcohol y del asco, logró dejar embarazada a la Princesa y nueve meses después de ese infortunado día nacía su única hija.


Carolina de Brünswick-Wolfenbüttel- Lawrence

Jorge consideró que, respecto a su esposa, había cumplido y que no tenía ya la obligación de seguir cumpliendo, así que le escribió a Carolina una carta en la que entre otras cosas decía: "los impulsos no pueden controlarse mediante la voluntad…ninguno puede recriminarle nada al otro, puesto que la naturaleza no nos ha hecho compatibles". El príncipe volvió a los brazos de Lady Jersey, de los que en realidad no se había alejado nunca y Carolina siguió viviendo una temporada en Carlton House cambiando después de residencia mientras buscaba amantes con los que entretenerse, según se dijo. 

El pueblo de Londres no tardó en enterarse de la afrenta sufrida por la Princesa, ya que Jorge no tenía reparos en exibirse con su amante y volcaron su simpatía en Carolina considerándola una pobre mujer a la que su marido ponía los cuernos con total impunidad. Así pues, la popularidad de Carolina creció en tanto la de su esposo se desmoronaba.

Pero, no bastaba a Jorge la separación de hecho de su esposa, él quería más, quería el divorcio. Empieza a correr entonces el rumor de que la Princesa de Gales tiene varios amantes. Aparece en escena Lady Douglas, que asegura que la Princesa ha tenido un hijo fruto de una relación adúltera. Aunque es muy probable que estos rumores hayan sido difundidos por el entorno de Jorge, el Príncipe adopta el papel de marido ultrajado y se encarga una comisión de investigación secreta, que fue llamada la “Investigación Delicada”. Corría el año 1806.

Mientras duró la investigación Carolina tuvo restringido el acceso a su hija. La comisión de investigación dictaminó que no se podía probar que la Princesa de Gales hubiera cometido adulterio, pero sus costumbres licenciosas originaron habladurías que llegaron a oídos de la Corte y Carolina se vio convertida en una paria social con la que nadie deseaba confraternizar.

Jorge III ya había sido declarado demente y el Príncipe de Gales se había convertido en Regente con lo cual la situación de Carolina empeoró, nadie quería acercarse a la Princesa ante el temor de las represalias que el Príncipe pudiera adoptar.

Finalmente, Carolina, cansada y asqueada de tanto desprecio, negociará con el secretario de Asuntos Exteriores. A cambio de abandonar Gran Bretaña recibiría una renta anual de 35.000 libras. La princesa se dedicó entonces a viajar por Europa y acabó instalándose en Italia. Entre sus sirvientes se encontraba Bartolomeo Pergami, que se convirtió en su hombre de confianza, y del que se vino a decir que era su amante.

villa Caprile

Empeñado como estaba el Príncipe en obtener el divorcio de su esposa, encargó otra comisión de investigación para probar su adulterio. La Cámara de los Lores examinó el contenido de los documentos presentados por la comisión, llegando a la conclusión de que estos eran lo suficientemente escandalosos como para iniciar un proyecto de Ley a fin de disolver el matrimonio, aunque los Lores sabían que dada la popularidad de Carolina - a la que se seguía considerando una víctima - el proyecto no sería aprobado en la Cámara de los Comunes y se abstuvieron de presentarlo. 

Así estaban las cosas cuando en enero de 1820 fallece Jorge III y por lo tanto el hasta entonces Príncipe de Gales pasa a convertirse en el Rey Jorge IV. Carolina planea entonces regresar de nuevo a Gran Bretaña para ser coronada como Reina consorte. Así que, a pesar de todas las advertencias que se le hacen, Carolina regresa al Reino Unido dispuesta a recibir los honores que como esposa del nuevo Rey le correspondían.

El día de la coronación se presentó en la abadía de Westminster pero se le negó el paso por la puerta principal. Lo intento entonces por la puerta del este y por la del oeste e incluso por la galeria de Westminster mas con idéntico resultado. Finalmente Sir Robert Inglis logró persuadirla de que regresase a su carruaje .

Ya de noche, Carolina empieza a sentirse mal, un dolor abdominal persistente la tiene postrada en el lecho. Durante las tres semanas siguientes su salud se irá deteriorando progresivamente y a pesar del laudano que se le administra los dolores son atroces. Carolina ve próximo su fin y asegura que un espía de su esposo el Rey Jorge IV la vigila y envía informes a Su Majestad. A pesar de su estado decide poner en orden sus papeles y manda quemar entre otros documentos sus diarios y todas las cartas que atesoraba. Redacta un nuevo testamento y ordena en el mismo que sus restos mortales sean trasladados a Brünswick. Finalmente muere el siete de agosto de una inflamación intestinal que se estima pudo ser debida a un cáncer o a una obstrucción intestinal según los médicos que la trataron, aunque, poco ha quedado de los informes que los mismos redactaron y además no se realizó autopsia.

Coronación de Jorge IV

Esta muerte tan "oportuna" y no aclarada, hizo correr el rumor entre el pueblo de un posible envenenamiento de la Reina. A pesar de las precauciones que se tomaron, el traslado de sus restos supuso una algarada popular, se levantaron barricadas, se lanzaron piedras contra los soldados y hubo heridos y dos muertos hasta que finalmente se consiguió embarcar el ataúd rumbo al destino que Carolina había elegido.

Una muerte sin aclarar, una mujer de poca inteligencia, vanidosa y ávida de placeres, casada con un hombre indigno que la despreció. Este podría ser el resumen de la vida de esta desgraciada Reina que no llegó a reinar y que ni siquiera fue coronada como tal.

sábado, 13 de septiembre de 2014

Arturo Tudor, Príncipe de Gales





Arturo nació en Winchester en septiembre de 1486. Su nacimiento supuso la consolidación de la dinastía Tudor en el trono de Inglaterra. Su padre, había accedido al trono en 1485 tras la batalla de Bosworth que ponía el punto final a la guerra de las Dos Rosas, y había casado con Isabel de Lancaster consiguiendo de ese modo unir las dos casas reales que habían combatido por el poder y convirtiéndose en Enrique VII de Inglaterra.

No cabe duda por tanto que el nacimiento de Arturo supuso una gran felicidad para sus padres, en él se aunaban las dos rosas y el símbolo de los Tudor. La rosa blanca y roja tenía ya heredero. Fue nombrado duque de Cornualles desde su nacimiento y dos meses después tras su bautismo en la Catedral de Winchester se le nombraría Príncipe de Gales.


Algunos historiadores sostienen que Arturo fue un niño débil y enfermizo, pero otros, como P. Jones, consideran que no existe evidencia para hacer tal afirmación y que, además, los Reyes Católicos no habrían consentido iniciar una alianza matrimonial con una de sus hijas si así hubiese sido. De lo que no cabe duda es que su educación fue esmerada. Sus tutores J. Rede y B. André le instruyeron en latín y griego y parece ser que leía a los clásicos desde muy temprana edad. Era un joven rubio, pálido y de aspecto frágil, de carácter reservado y tímido, muy estudioso y al que gustaba cazar y pasear a caballo.

Tenía Arturo dos años cuando se inician las negociaciones para su futuro matrimonio con la Infanta española Catalina de Trástamara, hija de los Reyes Católicos. D. Rodrigo González de Puebla y D. Juan de Sepúlveda, ambos doctores en derecho serán los encargados por parte de Fernando y de Isabel de la negociación. Por su parte, Enrique VII habilitará a John Weston y a Henry Ainsworth, entre otros, para concluir ese tratado de alianza. Las negociaciones fueron arduas pero a ambos Reinos les interesaba llegar a un acuerdo y éste se firmará en Medina del Campo en 1489, a pesar de lo cual, se continuará  negociaciando sobre la dote matrimonial y sobre como asegurar mejor los intereses de Catalina en Inglaterra.

Arturo había llegado ya a la edad de 14 años y por lo tanto estaba en disposición de hacer efectivo el matrimonio, pero no será hasta un año después que la Infanta Catalina emprenda viaje desde Granada hacia Londres. Los preparativos para la boda hace ya más de dos años que se han iniciado cuando la Infanta llega al puerto de Plymouth. La comitiva se dirigírá hacía Londres, pero, tanto el rey como Arturo, ansiosos por conocer a la novia, acudirán a su encuentro en la pequeña localidad de Dogmersfeld. Esta sería la primera vez que Catalina y Arturo se vieran en persona y parece ser que además de los distintos discursos en latín hubo danzas y música y los cronistas reflejan que Arturo "danzó agradable y honorablemente". Al Príncipe le gustó su prometida. La Infanta tenía el pelo rojizo, era de tez blanca y presentaba un buen color en sus mejillas. Físicamente parecía más inglesa que española, lo cual no es de extrañar teniendo en cuenta su ascendencia.

Catalina de Aragón- Juan de Flandes-Museo Thyssen-Bornemisza

El 14 de noviembre de 1501 se celebró en la Catedral de San Pablo el rito matrimonial oficiado por el arzobispo de Canterbury. Tres horas duró la ceremonia y tras ella los novios salieron de la catedral asidos de la mano. El pueblo vitoreó a los recién casados y las campanas repicaron en toda la ciudad.

El banquete nupcial se llevó a cabo en la Gran Cámara del palacio de los obispos de Londres y cuentan que fue esplendido. Tras él se realizó el último de los rituales, la preparación del lecho nupcial, que, según costumbre, corrió a cargo de nobles ingleses y españoles. Por ellos serían acompañados los príncipes hasta el tálamo. Una vez instalados en el lecho, los nobles saldrían de la cámara dejándolos solos. Los festejos duraron hasta el 29 de noviembre y hubo música, canto y Justas Reales. Parece ser que los Reyes Católicos regalaron a su hija por sus esponsales una hermosa ventana de vidrieras flamencas que se encuentra en la iglesia de Sta Margarita de Londres, pero dado que ésta no llegó a Inglaterra hasta 1509  se presentan dudas respecto a si el regalo se realizó por los esponsales con Arturo o por su posterior enlace con Enrique.

Tapiz conmemorativo de los esponsales de Catalina y Arturo-Oxford

Tras la boda, los príncipes fueron enviados al castillo de Ludlow ya que esta localidad era la capital de los dominios del principado de Gales.

Poco sabemos de cómo trascurrió su vida durante los cinco meses que duró su matrimonio pero si sabemos que fue un invierno muy frío y húmedo. A finales de marzo, Arturo enferma. Un proceso febril parece consumir sus fuerzas. La joven esposa no se separa del lecho del paciente, pero también ella comienza a tener fiebre, por lo que es apartada de su lado.

Finalmente Arturo fallece. Era el 2 de abril de 1502. Las causas de su muerte se desconocen. Algunos hablan de que pudo morir como consecuencia de una tisis pulmonar, dado que Catalina dijo tras la muerte del príncipe que el matrimonio no había sido consumado debido al estado enfermizo de Arturo. También se ha especulado con la idea de que fuera la llamada “enfermedad del sudor ingles” lo que le produjera la muerte. Esta enfermedad, muy contagiosa y de alta mortalidad, afectó a Inglaterra durante algunos años en distintos brotes epidémicos, uno de los cuales se produjo en 1502.

Tres semanas después de su muerte y en procesión funeraria, el cuerpo de Arturo fue trasportado desde el castillo de Ludlow hasta la catedral de Worscerster aunque no existe certeza de que fuera enterrado allí. Catalina, convaleciente - no sabemos si de la misma enfermedad que llevó a la tumba a su esposo-  no acudió a la ceremonia.

Algunos historiadores apuntan que Enrique VII quiso honrar a su muy querido primogénito y según la Sociedad Arqueológica e Histórica de Canterbury, la Christchurch Gate (entrada principal a la catedral) que fue construida entre 1504 y 1521  se habría erigido en honor al príncipe. En esta entrada aparecen los escudos de los Príncipes de Gales y además, dos cabezas de piedra que han sido identificadas como Arturo y Catalina. No obstante, sobre este punto hay controversias entre los distintos historiadores.

Christchurch gate- Catedral de Canterbury

La muerte de Arturo supuso que su hermano Enrique fuera entronizado pocos años después como Enrique VIII y supuso también un gran cambio politico y social.

lunes, 8 de septiembre de 2014

Isabel de Borbón y Médicis



Isabel de Borbón y Médicis. F. Pourbus el joven



Hija de Enrique IV de Francia -" París bien vale una misa" dicen que exclamó su padre para lograr ser coronado rey del país vecino- y de María de Médicis, nació Isabel en Fontainebleau un 22 de noviembre de 1603. Como era costumbre en la época se le buscará rápidamente marido pues, ya se sabe que las princesas eran moneda de cambio para futuras alianzas entre países y, por ello, se iniciarán las negociaciones con los Duques de Saboya pero, el futuro prometido italiano de Isabel muere tempranamente dando al traste con este proyecto. Los buscadores de esposo mirarán entonces hacia Inglaterra pero, el rey inglés no se entusiasma con la idea de este matrimonio, así que, como a la tercera va la vencida, las gestiones con España si darán su fruto y a pesar de que por distintas circunstancias el proyecto se arrinconó en alguna ocasión, el matrimonio por poderes de la princesa francesa y del príncipe español tendrá lugar en octubre de 1615.

Isabel había tenido una educación esmerada y hablaba español e italiano, era delicada, tenía buen porte y ya a esa edad - cuenta tan sólo 12 años - promete ser tan bella como su madre. Su inteligencia y sensibilidad quedó de manifiesto cuando nada más traspasar la frontera cambió sus galas francesas por otras a la moda española que era mucho más austera. Según parece, el Príncipe de Asturias, que solo contaba 10 años de edad pero en el que ya se intuía una desmedida afición a las mujeres, quedó deslumbrado por la belleza de su esposa. Nada sabemos del efecto que el futuro Felipe IV causó en Isabel.


Felipe IV. Diego Velázquez-Museo del Prado


Durante los cuatro años siguientes Felipe e Isabel se verán en muy pocas ocasiones y siempre lo harán acompañados de altos personajes, encopetadas damas o del propio Rey, probablemente, por miedo a que el lujurioso príncipe sufriera alguna tentación y se lanzara sobre la princesa antes de lo conveniente. En noviembre de1620, cuando la Princesa tiene 17 años, se permite la consumación del matrimonio ya que Felipe se mostraba " ardorosamente deseoso de ello" y no cabe duda de que el "ardor" del Príncipe debió ser grande porque Isabel quedó embarazada de inmediato.

Pocos meses después, en Marzo de 1621, muere Felipe III convirtiéndose Felipe e Isabel en Reyes de España. La nueva Reina era esbelta y bella, estaba deseosa de agradar a sus súbditos y poseía una clara inteligencia y una personalidad equilibrada, todo lo contrario que el nuevo Rey que carecía de voluntad propia y cuya mayor preocupación parecía ser la de agradar a sus "súbditas". 

En Agosto de ese mismo año dio a luz Isabel a su primera hija que moriría a las pocas horas. Mientras Isabel se recuperaba del parto su esposo, el Rey Felipe IV, se entretenía con otras mujeres ya que, de alguna forma tenía que sofocar aquellos "ardores" que le consumían constantemente. El conde-duque de Olivares, ministro de su Majestad, conocía bien las debilidades del monarca y le procuró todo aquello que más podía satisfacerle. Si el Rey estaba entretenido, él podría hacer y deshacer a su antojo los asuntos de Estado, lo cual le convenía. Sabía también Olivares que la Reina poseía todo la fuerza de voluntad de la que carecía su esposo además de una mayor inteligencia, por lo que tener ocupado al Rey en otros lechos suponía una doble ventaja 

Isabel de Borbón. Rodrigo de Villandro

En noviembre de 1623, Isabel da a luz una nueva infanta que murió a los pocos días. Entre embarazo y embarazo la Reina, que intentaba emular a su predecesora y que había estudiado los gustos y costumbres del pueblo español, invertía su tiempo en fundar conventos, dotar a las damas que entraban en religión y en organizar saraos. Mientras tanto, el Rey invertía gran parte del suyo en llenar de bastardos la villa de Madrid. Estas andanzas del Rey no significaban que desdeñara a su esposa, muy al contrario, la Reina siempre le gustó pero, simplemente no quería extenuarla. 

Isabel estaba enterada de los devaneos amorosos de su esposo pero como procedía de la corte francesa y allí lo natural eran los adulterios tampoco se escandalizaba. No obstante, hacía que se representaran en los salones de palacio funciones de comedia que escribían para tal fin Quevedo y Mediana, en un vano intento de evitar que con las excusa de asistir a las novedades teatrales de la Villa, su esposo siguiera cayendo en brazos de las comediantas. 

Una de ellas, llamada "la Calderona", le dio el único hijo al que D. Felipe accedió a reconocer y al que llamó D. Juan José de Austria . Este hecho provocó un gran enfado en la Reina, que durante unos días cerró las puertas de su dormitorio a D. Felipe. Cuando las volvió a abrir el Rey había salido a visitar Aragón, Valencia y Andalucía y le había dejado encomendada la tarea de despachar los asuntos de Estado. Poco gustó al conde-duque tener que dar cuentas a la Reina. 

El Príncipe Baltasar Carlos. Diego Velázquez

Por fin en Octubre de 1629 nació el ansiado varón, habían muerto ya en esta fecha las cuatro hijas de los Reyes que le precedieron, y a este niño, que fue un rayo de esperanza, se le impondría el nombre de Baltasar Carlos. Cinco años más tarde la Reina dará a luz de nuevo una niña que fallecerá poco después. En 1638 Isabel tendrá su último alumbramiento, también una niña a la que se impondrá el nombre de Maria Teresa y que será la única de sus hijos que llegará a la edad adulta. Poco podía imaginar la Reina que a través de esta Infanta la dinastía de Felipe IV continuaría hasta nuestros días. 

Lógicamente los historiadores han especulado sobre las causas de la desastrosa historia obstétrica de Isabel, algunos lo atribuyen a una lues materna trasmitida a Isabel por su voluptuoso padre, otros a una posible sífilis de D. Felipe, aunque en la historia de Isabel no predominan los abortos ni los nacidos muertos y además según Marañón la debilidad de los hijos legítimos contrasta con la vitalidad de los hijos naturales del Rey. Según se cuenta, D. Felipe comentó este hecho con el médico Mendoza quien parece ser que le contesto: "Señor, es que a la Reina sólo le dedicáis las escurriduras" 

El reinado de Felipe empieza a complicarse, los desaciertos políticos del conde-duque de Olivares se hacen dramáticamente patentes. En el año 1643 la situación es alarmante, Isabel tiene cuarenta años, nunca se ha inmiscuido en los asuntos de estado, pero en aquel momento considera que es su deber hacerlo, así que, coge a su hijo Baltasar Carlos de la mano y se presenta en la cámara del Rey. Isabel que siempre pareció sumisa se expresa con una cordura propia de un experimentado político y dice al Rey que si ama a sus súbditos, si no quiere exponerse a perder el trono, si desea pasar a la historia como un digno sucesor de los reyes que le precedieron y si desea que su hijo sea un día rey de España deberá apartar de inmediato al conde-duque de Olivares del poder. Así lo hace el Rey que destituye a su ministro de todos sus poderes y le obliga a retirarse a Loeches. 

Isabel de Borbón. Diego Velázquez

A comienzo del otoño de 1644 mientras el Rey se encuentra en Aragón se le presenta a Isabel un acceso de fiebre y trastornos gastrointestinales brotándole a las cuarenta y ocho horas una erisipela grave que afecta al rostro, cuello y garganta. De inmediato, la Reina prohibió que su hijo la visitara alegando que "reinas para España hay muchas pero príncipes muy pocos". Se le practicaron sin éxito hasta ocho sangrías en pocas horas, se llevó a su aposento el cuerpo de San Isidro y los habitantes de Madrid hicieron procesiones y rogativas, pero todo fue inútil. 

Isabel de Borbón y Médicis, primera esposa de Felipe IV, fallecía en la tarde del seis de octubre, cuando todavía no había cumplido los cuarenta y un años de edad. Esta enterrada en el Panteón de los Reyes del Monasterio del Escorial. Fue una buena esposa y fue también una digna Reina.

viernes, 20 de junio de 2014

D. Jaime de Borbón y Battenberg



Jaime de Borbón

Fue el segundo hijo de Alfonso XIII y Victoria Eugenia de Battenberg y por lo tanto Infante de España. Nació el 23 de junio de 1908 en el Palacio Real de la Granja, a la una y media de la madrugada. D. Jaime nació sordo aunque algunos sostienen que quedó sordo a los cuatro años como consecuencia de una mastoiditis. En aquel momento, el "defecto" fue ocultado a la opinión pública, como también lo fue la hemofilia de Alfonso, su hermano mayor.

Según explica José Aperazena el hecho de ser sordo constituyó una limitación que lo marcó de por vida y que tuvo consecuencias políticas para él y sus sucesores.

Su educación se confió a dos religiosas, sor María y sor Avelina que tenían experiencia pedagógica con niños sordos y gracias a ellas, D. Jaime aprendió a leer en los labios y a hablar en español y más tarde también aprendería a hacerlo en francés, ingles, alemán e italiano. Tenía eso sí una voz gutural y se ayudaba mucho con los gestos, a pesar de lo cual representó al Rey Alfonso XIII en numerosos actos oficiales.

Durante años fue tratado por distintos especialistas en un vano intento de solucionar su problema. Acudía regularmente a Burdeos para recibir tratamiento de los Dres Portman y Moore , también en Italia fue tratado por el Dr Trafelli sin resultados positivos.

Según José María Zavala, D. Jaime era una persona sensible, muy inteligente, inseguro, dependiente de su entorno y proclive a dejarse influenciar por quienes lo rodeaban. Sentía un profundo amor por su madre y estaba muy unido a su hermano mayor, el Príncipe de Asturias, D. Alfonso.

D.Jaime y D. Alfonso de Borbón

D. Jaime acompaña a su madre hacia el exilio la noche del 15 de abril de 1931. El Rey Alfonso XIII ya había partido hacia Cartagena. Las banderas republicanas ondeaban en las calles y plazas de Madrid.

 Ya en el exilio y dos años después de la proclamación de la República, el entonces Príncipe de Asturias, D. Alfonso, renunciaría al trono español para contraer matrimonio morganático con la cubana Edelmira Sanpedro. Automáticamente D. Jaime pasaría a ser el heredero legítimo de la Corona de España. Esta situación no era del agrado de Alfonso XIII que deseaba como heredero a su hijo Juan, el único varón "sano" de la Familia Real.

D.Jaime es llamado por su padre a Fontainebleau. Allí el Rey, junto con el marques de Torres de Mendoza, Luis Miranda, Calvo- Sotelo y el conde de Ruidoms le convencen para que realice su renuncia al trono. Le dicen que dada la situación política en España, su minusvalía significaría una seria dificultad para la restauración monárquica y le aseguran que en el futuro no tendrá ningún problema económico, ya que, este sacrificio será recompensado, se sufragarán todos sus gastos y podrá llevar la vida que corresponde a un príncipe. D. Jaime se apresuraría a firmar. Era el 23 de junio de 1933. A partir de entonces utilizó el titulo de Duque de Segovia.

A pesar de la renuncia, Alfonso XIII tenía sus dudas y consideró que lo mejor sería casar a D. Jaime con una persona "no adecuada" lo que evitaría posibles tentaciones de su hijo en cuanto a invalidar el documento firmado. Así pues, se le buscó una esposa acorde con sus intereses, lo bastante aristocrática para emparentar con un Borbón pero sin sangre real. De este modo, la renuncia de D. Jaime quedaba asegurada al contraer como ya hiciera su hermano un matrimonio morganático

La elegida fue Emmanuela de Dampierre y Rúspoli, hija de un noble francés y de una princesa italiana, y el matrimonio se celebró en Roma, en la iglesia de San Ignacio de Loyola el 4 de marzo de 1935. Fue una boda, como tantas otras, de interés, sin que mediara el amor por parte de ninguno de los contrayentes. De este matrimonio nacieron dos hijos, Alfonso y Gonzalo. La renuncia que había firmado D. Jaime impedía a sus descendientes aspirar al trono de España y este hecho junto con la falta de amor , algunas infidelidades y las penurias económicas- puesto que el Rey no cumpliría la promesa que le hiciera en Fontainebleau- pesaron tanto en el ánimo de Emmanuela que tomó la decisión de romper el vinculo matrimonial. Se divorciaron en mayo de 1947, en Bucarest.

Boda de D. Jaime de Borbón

Dos años más tarde, en agosto de 1949, D. Jaime contrae nuevo matrimonio. La elegida sería una prusiana cantante de ópera llamada Carlota Tiedemann y que lo llevaría a la ruina económica y moral.

La ley de sucesión promulgada por Franco en 1947 requería que el futuro sucesor tuviera más de 30 años y fuera de estirpe real, así que la ambiciosa Carlota consideraría que su flamante marido cumplía con todos los requisitos y parece ser que instó a D. Jaime para que reclamara su derecho al trono, sobre la base de que su renuncia, al amparo de la nueva ley de sucesión no tenía trascendencia jurídica. El documento intentando invalidar la renuncia se presentó en diciembre de 1949. A partir de ese momento las relaciones con su hermano Juan, convertido en heredero al trono, se deterioraron.

Su matrimonio con Carlota fue turbulento, ella bebía alcohol en exceso, las discusiones entre la pareja eran constantes y el poco dinero que tenían estaba siendo dilapidado. Esta última circunstancia fue el argumento que utilizaron sus hijos cuando en 1960 iniciaron un expediente ante un tribunal francés pretendiendo incapacitar a su padre por un supuesto desequilibrio mental. El Dr. Alajouamine asistido por el Dr, Denike fueron los encargados del examen, concluyendo ambos que D. Jaime estaba en pleno uso de sus facultades mentales. Eso sería lo que el tribunal dictaminó, obligando a sus hijos a pagar las costas. Duro trance para un padre.

Cuando en 1969, Franco decide que la monarquía en España será "instaurada" a su muerte, y que el sucesor a titulo de rey será su sobrino D. Juan Carlos, cesa en sus pretensiones como heredero.

Moriría seis años después en el hospital suizo de Saint-Gall a causa de una hemorragia cerebral tras estar tres semanas en coma. Según explica Zavala, la hemorragia se produjo como consecuencia de un botellazo en la cabeza que le propinó su esposa Carlota en el transcurso de una discusión. No se realizó autopsia.

D. Jaime de Borbón

Los restos de D. Jaime de Borbón y Battenberg, heredero a la Corona de España durante diez días y Duque de Segovia y de Anjou, fueron trasladados 10 años después de su muerte y por deseo del Rey D. Juan Carlos I al Panteón de Infantes del Monasterio de San Lorenzo de El Escorial.

miércoles, 4 de junio de 2014

Leopoldina de Austria. Emperatriz de Brasil



Leopoldina de Austria. J. Kreutzinger


Nació en Viena, en el palacio de Schönbrunn, un 22 de enero de 1797. Era hija del entonces emperador del Sacro imperio Romano-Germánico Francisco II y de Maria Teresa de las Dos-Sicilias y por lo tanto Archiduquesa de Austria.

Su infancia transcurrió mientras Europa atravesaba una difícil coyuntura política, las guerras napoleónicas acabaron desmoronando el Sacro Imperio y su padre terminó, por exigencias de Napoleón, siendo el emperador Francisco I de Austria. No obstante, su educación fue esmerada y su vida familiar simple y tranquila. Su madre murió cuando Leopoldina contaba diez años de edad y fue la tercera esposa de su padre la que se encargaría de su educación. Aprendió idiomas, historia y se sintió especialmente atraída por las ciencias naturales.

En 1816, su padre, el emperador Francisco I, consideró que una alianza con Portugal era lo más conveniente para reforzar el comercio exterior de Austria. Por otra parte, Juan VI del Reino Unido de Portugal, Brasil y Algarbe también deseaba la celebración de este matrimonio. El príncipe heredero Pedro, vivía con sus padres, los reyes, en Brasil desde que Napoleón había invadido Portugal, así que, en Brasil estaba el destino de Leopoldina. 

La boda se celebró por poderes y la princesa embarcaría poco después en Livorno rumbo a Río de Janeiro, y allí llegaría el 5 de noviembre, acompañada de un nutrido grupo de científicos curiosos por descubrir un país tan desconocido para los europeos.

Pedro I de Brasil-S. Rodrigues de Sá

Leopoldina se enamoró a primera vista del príncipe Pedro aunque al parecer no le ocurrió lo mismo a él. La educación del príncipe había estado totalmente descuidada, era bebedor, pendenciero y mujeriego y su flamante esposa era refinada, educada, culta y no poseía los atributos físicos capaces de atraerle. También le impresionó vivamente a la princesa su nuevo país, los colores, la exuberancia de la vegetación y sin duda el clima bochornoso y sofocante para alguien que llegaba de Austria.

El matrimonio se instaló en el palacio de San Cristóbal en la Quinta Boa Vista. Leopoldina, que era una mujer sencilla se acostumbró pronto a una vida y a un escenario tan distinto a aquel del que procedía. Escribía habitualmente a los miembros de su familia y en sus cartas daba descripciones exactas de su hogar. Estaba convencida, así lo deja claro en sus cartas, que tenía que cumplir con sus deberes para con Brasil, intentando reforzar el papel político y económico de este gran país y por tanto participaba activamente en el auge de su nueva patria.

Desde 1819 y hasta el año de su muerte Leopoldina tuvo un hijo por año. A pesar de lo que pueda parecer por sus continuos embarazos, la princesa fue enormemente desgraciada en su matrimonio. Las infidelidades de su esposo fueron continuas desde el mismo día de su matrimonio demostrando además tener un carácter sumamente violento.

Palacio de San Cristobal

Durante esos años la inglesa Mary Graham se convirtió en su mejor amiga y en su confidente. A esta mujer inteligente, intelectual, independiente y con ideas modernas confió Leopoldina la educación de sus hijos y Mary se instaló en el palacio hasta que las intrigas en la corte y los conflictos con Pedro, que no aprobaba sus métodos educativos, la apartaron de este cometido. No obstante, siguió viviendo en Río y manteniendo un estrecho contacto epistolar con Leopoldina y no cabe duda que su influencia fue positiva y aumentó la autoestima de la princesa. El que algunos estudiosos del tema hayan pretendido encontrar en la correspondencia de ambas “algo más” que una profunda amistad carece por completo de fundamento.

A principios de 1821 su suegro, Juan VI, regresa a Lisboa dejando a su hijo como regente. Desde ese momento los privilegios de los que había disfrutado Brasil durante los 13 años en que Río de Janeiro fue la capital del imperio desaparecen. Por un lado Portugal exigía el regreso del Príncipe y por otro los nacionalistas luchaban por la independencia de Brasil. En la correspondencia de Leopoldina a su familia queda claro que la Princesa simpatizaba con el movimiento independentista.

Finalmente, Pedro declara en septiembre de 1822 la independencia de Brasil. En octubre Leopoldina se convierte en la primera emperatriz del nuevo estado.
Días antes de la proclamación de independencia Pedro conoce a una tal Domitila de Castro, en Sao Paolo, lugar al que había acudido para apaciguar una revuelta. La pasión surge entre ambos con tal fuerza que el ya Emperador que hasta entonces había mantenido a sus amantes discretamente apartadas de la Corte, exhibe a Domitila por todos los lugares. Le compra una casa cerca del palacio de San Cristóbal y le concede el título de vizcondesa de Santos.

Domitila de Castro- Fco Pedro de Amaral

Tras su participación activa en la vida política de Brasil, este adulterio de su marido, conduce a Leopoldina a una depresión y sufrimiento mental que deja patente en sus cartas, abandona poco a poco el escenario social y siente que su función es meramente reproductiva. Propensa como era a la depresión cae sumida en ella .

La emperatriz esta embarazada de nuevo cuando en octubre, Pedro I nombra a su amante marquesa de Santos, este nombramiento y las continuas noches que Pedro pasaba con su Domitila, conducen a Leopoldina a la desesperación.

A finales de 1826 la salud de la Emperatriz era ya precaria, los continuos embarazos la habían agotado y la flagrante infidelidad de su esposo habían acabado por minar su resistencia. Cuando Pedro pretende que su amante, la marquesa de Santos, acompañe a Leopoldina a una ceremonia oficial la Emperatriz se niega. Se iniciará entonces una violenta discusión, que a decir de algunos, terminó con un puntapié que el Emperador propinó a su esposa. Sea como fuere lo cierto es que Leopoldina abortó y que el aborto le provocó una septicemia que acabó con su vida. 

La emperatriz Leopoldina con sus hijos-D. Failutti

¿Fue Leopoldina de Habsburgo-Lorena, Archiduquesa de Austria y Emperatriz de Brasil, víctima de la violencia de género, ó es tan sólo una leyenda urbana? Lo cierto es que no hay documentación que avale el posible golpe propinado por Pedro. No obstante, tres días antes de su muerte, la Emperatriz dicta una carta a la marquesa de Aguiar destinada su hermana María Luisa, en la que pueden leerse frases como estas: "por el amor de un monstruo seductor me encuentro reducida a un estado de mayor esclavitud …… Últimamente, me acaba de dar la prueba final de su total olvido de mí, maltratarme en presencia de la que es la causa de todas mis desgracias……… me falta la fuerza de recordar el horrible ataque que sin duda será la causa de mi muerte".

 Los restos de la familia imperial fueron exhumados en 2012 a instancias de la historiadora y arqueóloga Valdirene Do Carmo y los exámenes realizados, que contaron con el apoyo de la Facultad de Medicina de Sao Paolo, no constataron ninguna fractura ósea.

Leopoldina murió el 11 de diciembre de 1826. Sus restos fueron depositados en la Cripta Imperial de Sao Paolo.

lunes, 26 de mayo de 2014

Jorge III del Reino Unido



Jorge III. A. Ramsay

Jorge III nació prematuramente el 4 de junio de 1738, era el segundo de los hijos de los Príncipes de Gales, y fue el primer monarca de la casa Hannover que nació en Gran Bretaña y también el primero en utilizar el inglés como lengua materna. 

Cuando contaba trece años murió su padre, pasando a convertirse en Príncipe de Gales. Su madre, que no tenía unas buenas relaciones con el Rey Jorge II, procuró mantenerlo separado de su abuelo y cercano al conde de Bute, quien fue el que ejerció una mayor influencia durante la adolescencia del Príncipe. 

En 1760 muere su abuelo y Jorge pasa a convertirse en el Rey Jorge III. Se considera, por tanto, que ha llegado el momento de buscarle esposa y como es lógico pensar, se busco candidata en toda Europa. Finalmente, la elegida fue Carlota de Mecklemburgo-Strelitz. Jorge la conoció el mismo día de su boda y parece ser que quedó desagradablemente sorprendido por los pocos atributos físicos de la novia. A pesar de ello, su comportamiento fue ejemplar, no se le conocieron amantes y la pareja tuvo nada menos que quince hijos. Carlota se tomó muy en serio su papel de paridora de futuros herederos. Era además una mujer culta y con un gran amor por las artes y especialmente por la música, afición que compartía con el Rey, por lo que es posible que al final Jorge incluso llegara a amar a su esposa. 

La Reina Carlota. A. Ramsay

En el inicio de su extenso reinado, Jorge III no manifestó síntomas de debilidad mental, aunque si parecía tener un temperamento muy nervioso. Los primeros años de su reinado se presentaron convulsos: cambios de primer ministro, guerra de la independencia con Estados Unidos, pérdida final de las colonias y posteriormente la guerra con España y Francia. Quizá por esta razón los primeros síntomas, taquicardia, insomnio y fatiga, que aparecieron en 1765 fueran considerados más propios de su temperamento y de la situación política que de una incipiente enfermedad. Wilhen Treule señala, por el contrario, que Jorge III mostró desde su niñez una escasa capacidad intelectual que suplía con una gran fuerza de voluntad, una gran actividad y energía y un gran sentido de la moralidad y de la estética. Jorge III fue un rey popular que logró el arraigo en su país que no consiguieron los dos Jorges que le precedieron considerados "reyes extranjeros y grotescos”. Jorge, era “todo un ingles” en su aspecto, en sus modales y en su lenguaje y fue amado por su pueblo.

En 1788 Jorge sufre su primer ataque severo. Se describe que a las alteraciones en su piel se unía un color amarillo en sus ojos, dolor abdominal y coloración oscura de la orina además de piernas hinchadas, convulsiones e intensa verborragia, sudaba copiosamente y el estado de su mente mostraba alternativas extremas pero sin volver nunca a la normalidad. Muchos fueron los médicos que trataron al real paciente: Francis Willis, George Baker, Lucas Pepys y W. Heberden. La terapia seguida fue muy estricta y variada, chalecos de fuerza, sillas giratorias, además de distintas drogas. A los quince días Jorge empezó a mostrar mejoría y tras unos baños de mar su salud se restableció, por lo que sus médicos ganaron en consideración

En 1804 el Rey tras un resfriado sufre un nuevo ataque. De nuevo apareció el pulso rápido, las orinas oscuras, la fiebre y el delirio. Dos semanas después la sintomatología se agravó y entró en coma alternándose después los episodios de mejoría y agravamiento. Se le mantenía prácticamente incomunicado y se le llegaron a aplicar sanguijuelas en la espalda y la cabeza, así como ventosas. Poco a poco la normalidad fue apareciendo y el Rey volvió a ocuparse de los asuntos del Estado. Fue la época de la guerra con Francia, del ministerio de Pitt el joven, de la coalición con Austria, Rusia y Suecia, de Nelson y de la victoria en la batalla de Trafalgar
Jorge III. W. Beechey. National Portrait Gallery

En 1810, Jorge sufre una nueva recaída, reaparecen los estados febriles, la agitación, las alucinaciones y la logorrea. El equipo médico vuelve a administrarle tártaro emético y se le sangra en diversas ocasiones además de aplicarle las terapias con las que habitualmente se le había tratado El Parlamento solicita a sus médicos un pronostico de la enfermedad. El equipo médico emite sus conclusiones: “el Rey esta loco”. El Parlamento nombra regente al Príncipe de Gales. Jorge III queda apartado definitivamente de las labores de Estado.

El Rey fue perdiendo progresivamente la vista y el oído. La pérdida de apetito lo condujo a un estado de desnutrición. En la navidad de 1819 y tras un nuevo "ataque" - parece ser que estuvo hablando durante 58 horas seguidas- Jorge entró en coma y en este estado terminó sus días el 29 de enero de 1820, mientras era asistido por el eminente Dr. Baillie. 

Los historiadores médicos Ida Macalpine y Richard Hunter en su libro “Jorge III y la locura” llegan a la conclusión de que la enfermedad del Rey era una Porfiria neurovisceral aguda intermitente, alteración metabólica cuya sintomatología se corresponde con los trastornos descritos por los médicos que atendieron a su majestad. En un estudio retrospectivo realizado por estos autores, se afirma que hay evidencia de que la Porfiria se inició en María Estuardo y que es ella quien la trasmite a sus descendientes. 

La revista médica británica The Lancet ha publicado un artículo en el que señala que el análisis químico de un mechón de cabello del monarca, que se conserva en el Instituto de la Ciencia de Londres ha puesto de relieve la existencia de altas concentraciones de arsénico en el mismo. El profesor Martín Warren de la Universidad de Kent, sostiene que aunque hay varias fuentes posibles de la procedencia del arsénico, tales como las pelucas, los polvos de las mismas e incluso las cremas faciales, lo más probable es que fuera el tártaro emético que contiene antimonio y que le fue administrado por sus médicos la fuente de contaminación. 

Según Warren, estos hallazgos ayudarían a explicar porque los “ataques” del Rey eran tan severos y prolongados. Este profesor considera, al igual que Macalpine y Hunter , que tras haberle sido diagnosticado porfiria, en 1968, a un miembro de la familia real, existen evidencias suficientes para asegurar que Jorge III padecía esta enfermedad. 

Sin embargo el Dr. Anderson, profesor de medicina preventiva de la Universidad de Texas y miembro de la junta de asesores médicos de la American Porphyria Foundation, manifiesta su escepticismo ante estas conclusiones y considera que las investigaciones realizadas sólo ponen de manifiesto que la enfermedad de Jorge III podría deberse a un envenenamiento por arsénico y concluye diciendo que los informes de que algunos miembros de la familia real padecían porfiria no han sido documentados.

Así que seguiremos a la espera de lo que nos digan los investigadores. 

El Rey Jorge III fue enterrado en Windsor en la Capilla de San Jorge.