domingo, 11 de febrero de 2018

Alicia de Sajonia-Coburgo- Gotha, Gran Duquesa Hesse-Darmstadt




Alicia del Reino Unido. Winterhalter



La tercera hija de la reina Victoria I del Reino Unido nació en el palacio de Buckingham el 25 de abril de 1843. Cuando llegó a este mundo sus padres ya tenían otros dos hijos : Victoria y Alberto Eduardo. El aumento de la familia y el deseo del príncipe Alberto de proporcionar a sus hijos un lugar donde pudieran desarrollarse en mayor libertad y en contacto con la naturaleza, llevó a la real pareja a construir el castillo de Osborne en la isla de Wight. La educación de Alicia que fue amplia y esmerada estuvo supervisada, como la del resto de sus hermanos, por el barón Stockmar, y por su propio padre, el príncipe Alberto

Alicia no fue una niña bonita, sus rasgos eran demasiado corrientes y anodinos y ante la hermosura y la inteligencia de su hermana Vicky quedaba totalmente eclipsada. Como otro tanto le pasaba a su hermano Bertie ambos desarrollaron un vinculo muy especial, no es que tuvieran ningún tipo de resquemor hacia el dechado de perfecciones que era Vicky, simplemente que al poseer unas habilidades o una falta de ellas similares, sintonizaban. Los episodios de celos hacia su hermana mayor fueron muy escasos.

Alicia era introvertida y melancólica, reservada y generosa y sobre todo muy caritativa. Tenía una gran inclinación por la filosofía y la teología pero lo que de verdad le apasionaba era la medicina. Había acompañado a la Reina Victoria en algunas visitas protocolarias a hospitales y además las historias de Florence Nightingale la tenían absolutamente subyugada. Su madre, la Reina, no permitiría que su hija profundizase en el estudio de la anatomía ni de otras materias médicas que consideraba impropias para una jovencita.


Luis de Hesse-Darmstadt

La princesa Alicia había llegado a esos años en que una mujer pasa de ser una niña a convertirse en una joven casadera y sus padres barajaron distintos nombres como futuros consortes. Tras sopesar cuál de ellos sería el más conveniente optaron por Luis de Hesse. Dado que éste era sobrino del Gran Duque de Hesse-Darmstadt, que no tenía hijos, cabía suponer que Alicia acabaría siendo Gran Duquesa y esta posibilidad gustaba mucho a la Reina Victoria. Así pues y , como era la costumbre, Luis de Hesse fue invitado a pasar unos días en Reino Unido para que ambos jóvenes se conocieran.

El compromiso se anuncio en abril de 1861 pero la muerte del Príncipe Alberto en el mes de diciembre truncó los planes de boda de la pareja que finalmente contrajo matrimonio en julio de 1862 una vez finalizado el luto oficial, por expreso deseo de la Reina que consideraba que su fallecido esposo así lo habría deseado.
La boda - también por deseo de la Reina -  se celebró en Osborne y fue una ceremonia oscura y triste que tuvo como música de fondo el llanto de los hermanos y de la madre de la novia, vestidos rigurosamente de negro. No hubo banquete de bodas ni vítores ni aplausos de las gentes y para enlutar más el día ni tan siquiera hubo un sol resplandeciente. Negras nubes como crespones cubrirían el cielo y al acabar la ceremonia estallaría una intensa tormenta.

No es extraño por tanto que Alicia, que estaba muy enamorada de Luis, considerara un alivio el salir de Inglaterra . Fueron recibidos con entusiasmo en Hesse pero al llegar a Darmstadt la princesa Alicia comprobó que nada tenía que ver esta pequeña ciudad medieval, de calles empedradas con su Londres natal y se sintió decepcionada. Al principio se instalaron en una casa en el centro de Darmstadt mientras construían, gracias a la dote de Alicia y a la ayuda de la Reina Victoria, un palacio de arquitectura similar a la de Osborne  que se convertiría en su residencia definitiva : el Neues Palais.

Alicia y Luis


Los recién casados volvieron pronto a Reino Unido para asistir a la boda de Bertie, el hermano más querido de Alicia. Pocos meses después de éste enlace regresarían de nuevo a Inglaterra ya que, encontrándose Alicia en avanzado estado de gestación, la Reina Victoria consideraba que se le proporcionaría una mejor asistencia médica en su país de origen. Este primer hijo de Alicia fue una niña y, como era de esperar, recibió el nombre de Victoria. En su segundo embarazo Alicia fue menos permisiva y no se trasladó a Inglaterra.

En junio de 1866 estalló la guerra entre Austria y Prusia y el ducado de Hesse se posicionó al lado de Austria. Como consecuencia de ello, la Reina Victoria se encontró con sus dos hijas mayores enfrentadas: Vicky - casada con el heredero de Prusia- y Alicia - casada con el heredero del Gran Duque de Hesse- tenían a sus maridos luchando en bandos opuestos.

La guerra duraría tan solo siete semanas y durante ellas Alicia fundaría la Unión de Damas, un grupo de aristócratas y señoras de la alta burguesía dedicadas a atender a los heridos que llegaban desde el frente, aplicando en su cuidado los principios de Florence Nightingale, a quien seguía admirando y con quien se mantenía en contacto. Posteriormente y con la colaboración de Luise Buchner _ una activista pionera en los movimientos femeninos- crearía una institución para la enseñanza de la enfermería como profesión y también un  hospital que llevaría su nombre. Su compromiso con las mujeres era cada vez mayor.

Tras la guerra el ducado de Hesse quedaría incorporado al Imperio alemán y Prusia impondría unas condiciones draconianas a los territorios conquistados lo que supuso un empobrecimiento de éstos. Alicia tuvo que acostumbrarse a vivir sin ningún lujo. Las cartas que escribía a su madre, la Reina Victoria, hablándole de sus penurias económicas no tuvieron la respuesta esperada. La relación madre-hija no era buena desde hacía bastante tiempo. Victoria no entendía que Alicia se hubiera empeñado en amamantar a sus hijos ni tampoco entendía su implicación social ni su empeño en ayudar a los más necesitados de una manera tan activa y personal.


Alicia y Luis con sus hijos


La familia seguía creciendo. Después de tres niñas Luis y Alicia tuvieron dos niños y dos niñas más, pero a pesar de ello el matrimonio se iba distanciando. Sus personalidades y sus intereses eran muy distintos. Alicia era propensa a la tristeza y era bastante más culta que su esposo, que tenía un carácter infantil y superficial. En aquellos años Alicia mantenía una amistad con el teólogo Davis Strauss que le proporcionaba el apoyo intelectual que no encontraba en su marido.

En 1873 aparecería la tragedia en la vida de Alicia. Su hijo Federico, que había sido diagnosticado de hemofilia, cayó desde una ventana a una terraza situada varios metros debajo. La gran hemorragia interna le ocasionaría la muerte pocas horas después. Este hecho causaría en Alicia, que siempre había tenido una tendencia a la melancolía, un impacto emocional del que tardaría en recuperarse.



 Alicia, Gran Duquesa de Hesse-Darmstadt

El tío de Luis, el Gran duque Luis III muere en 1877 y dado que el padre de Luis ya había muerto, Alicia y su esposo se convierten en los Grandes Duques. Su nueva condición de Gran Duquesa fue utilizado por Alicia para continuar con su labor social y crear fundaciones de ayuda a los más necesitados, especialmente a las mujeres.


A finales del siguiente año se desencadena en el Ducado una epidemia de difteria. La mayor de las hijas de los Grandes Duques fue la primera en enfermar, después lo harían el resto de los hermanos y el propio Luis. Alicia cuidó de todos sin descanso pero tras la muerte de María, la más pequeña de sus hijos, ella misma sufriría la enfermedad.
Enterada la Reina Victoria envió a su médico personal para que colaborara con los médicos de la familia ducal, pero Alicia estaba agotada y muy débil y no consiguió superar la enfermedad. Murió el 14 de diciembre de 1878 el mismo día que, 17 años antes, lo había hecho su padre. Tenía solo 35 años de edad.

Alicia fue enterrada en el mausoleo de los grandes Duques de Hesse en Rosenhöhe junto a sus dos hijos. Una bandera del Reino Unido cubría su féretro.

lunes, 22 de enero de 2018

Pedro I el Grande, zar de Rusia ( II )



Pedro I - Paul Delaroche


Rusia tenía bloqueadas las salidas al mar y Pedro comprendía que esto dificultaba la expansión comercial e impedía el crecimiento de su país. Empezó pues por el sur y entre 1695 y 1696 consiguió arrebatarles a los otomanos la fortaleza de Azov, en la desembocadura del río Don. Para lograrlo había hecho construir una flota de 30 buques. Después construiría barcos de transporte que se desplazarían por el Don para activar el comercio.

En su deseo de hacer de Rusia un país fuerte y moderno iniciaría un año después un viaje por Europa con la pretensión de buscar alianzas contra los otomanos. El viaje duraría 18 meses y aunque no logró su primer objetivo si logró el segundo: aprender y mucho de las formas de vida, de la industria, de la economía y de la política europea. 

Regresó más decidido que nunca a transformar Rusia, un país  en el que seguían vigentes los comportamientos feudales del medievo y que continuaba sumido en el aislamiento. Las reformas eran urgentes y empezó por realizar una división provincial del territorio. Fue el primer paso para conseguir una sociedad estructurada. Después, aumentó el número de contribuyentes recaudando impuestos por cada uno de los ciudadanos varones en lugar de hacerlo, como antes, tan solo por cada vivienda y por las tierras.  Impuso el monopolio sobre la sal, el tabaco, la resina y la potasa y fomentó el desarrollo industrial en los Urales. 

Otra de las reformas importantes fue la creación del Santo Sínodo, que dejaba a la Iglesia Ortodoxa en una situación de dependencia total del Estado.



Patriarca de la Iglesia Ortodoxa Rusa - A. Kivshenko


Todas estas reformas, algunas muy radicales, se realizaron de un modo autoritario, mediante una forma de gobierno absolutista. 

Nadie estaba contento. La Iglesia Ortodoxa porque,  además de reducir su poder, convirtió la mayoría de los monasterios en hospitales, asilos o escuelas. Los nobles porque perdían sus privilegios y el pueblo, porque no encontraba en estas reformas ninguna ventaja. Había creado el servicio militar obligatorio y los campesinos veían disminuir con ello el número de brazos que ayudaban en las labores del campo. 

Es más, el intento de cambiar ciertas costumbres creando un impuesto que pagarían los varones que desearan lucir barba (los europeos no la lucían) y el fomento del cambio de status de la mujer promocionando que dejara la actitud de sumisión ante el varón y comenzara a ser autónoma, indignaron a gran parte del pueblo ruso. 

Pedro, que siempre estuvo obsesionado con conseguir salidas marítimas para Rusia, continuaba con su campaña de conquista del mar Báltico y la guerra que mantenía contra Suecia costaban demasiados rublos. Como consecuencia, el Zar tuvo que soportar grandes sublevaciones. 

A los diez años de su fracasado matrimonio, Pedro se desembaraza de su esposa. Convencido de que había instigado una conspiración contra su persona, la recluyó en un convento. Por esas fechas había conocido ya a Marta Skavronska, una mujer nacida en Letonia y de origen humilde a la que convirtió en su amante y con la que empezó a convivir en 1703, el mismo año que empezó a erigir en las orillas del Neva y sobre una zona pantanosa, la ciudad de San Petersburgo.

Cuatro años después y una vez que Marta hubo abrazado la fe ortodoxa y adoptado el nombre de Catalina, la convertiría en su esposa. Poco a poco, batalla a batalla, Pedro consiguió que Rusia se quedara con todos los territorios del Báltico Oriental. A partir de entonces se le conocería con el sobrenombre de "el Grande". 

Catalina I - Marc Nattier


Instalaría la Corte en San Petersburgo, la ciudad construida en un tiempo récord por miles de trabajadores, la mayoría de ellos siervos, muchos de los cuales encontraron la muerte trabajando en sus húmedos terrenos. Los arquitectos y decoradores fueron europeos y la primera construcción fue la fortaleza de San Pedro y San Pablo. 

A nivel familiar las cosas no fueron fáciles. Su primogénito y heredero, Alexis, fruto de su primer matrimonio y educado por su madre, no poseía el talento político de su padre ni le interesaba poseerlo. Había recibido de su padre el mismo trato que Pedro recibió del suyo y creció con un sentimiento de aversión hacia su progenitor. Obligado también como su padre a una boda que no deseaba terminó huyendo de Rusia junto a su amante. Regresó tras recibir la promesa epistolar de Pedro notificándole que aceptaría su renuncia al trono siempre que regresara para hacerlo personalmente. Cuando Alexis llegó a San Petersburgo fue acusado de traición y después de ser torturado murió en la Fortaleza de San Pedro y San Pablo. 

Fortaleza de San Pedro y San Pablo

Pedro era cada vez más violento, sus excesos etílicos estaban pasando factura, además se sentía frustrado porque todos sus hijos varones habían muerto, y no quería como sucesor a su nieto, el hijo de Alexis. Llevado por esta frustración, nombró como sucesora a Catalina a la que había hecho coronar como zarina de Rusia. Aquella mujer, que a su llegada a San Petersburgo era analfabeta y apenas hablaba ruso, se convertiría en la emperatriz Catalina I

La salud de Pedro nunca había sido demasiado buena, sus crisis epilépticas eran frecuentes y están bien documentadas. En 1723 sufre una infección de la vejiga y unos meses después  una obstrucción urinaria por la que tiene que ser intervenido. Sus médicos aseguran que que se drenaron más de tres litros de orina muy infectada. Según el historiador Evgueni Anísimov el principal problema médico del Zar era una enfermedad de transmisión sexual

En enero de 1725 su estado se agrava complicándose de nuevo con una infección urinaria. La posterior autopsia revelaría que la vejiga estaba gangrenada.

Al sentir que su vida llegaba al final, pidió confesión y la absolución de sus pecados y en la madrugada del 8 de febrero Pedro el Grande, el hombre que cambió el rumbo de la historia de Rusia, cerraba los ojos por última vez a los 52 años de edad. 

Pedro I fue un reformista, un amante de la ciencia, un innovador, un soñador dispuesto a conseguir su sueño: cambiar el destino de Rusia y hacer de ella una gran nación. Ampliando su territorio, dotándola de más recursos, de más medios para lograr mejorar su economía, la vida de sus súbditos también mejoraría. Ese era su sueño, ese fue su objetivo.

Las luces siempre tienen sus sombras y para cambiar una estructura acomodaticia es necesario, a veces, ser radical. Sus detractores consideran que Pedro fue también un déspota autoritario, un transgresor irrespetuoso, un hombre cruel causante de la desgracia de muchos de los que se le acercaron. 


Estatua de Pedro I - E. Falconet

Fue enterrado en la catedral de San Pedro y San Pablo de San Petersburgo, la hermosa ciudad que él había fundado.

jueves, 18 de enero de 2018

Pedro I el Grande, zar de Rusia ( I )




Pedro I - Marc Nattier


En el inicio del verano de 1672 , la segunda esposa de Alejo I, Natalia, daba a luz al primero de sus hijos, Pedro, que llegaría a ser Zar de Rusia. Le habían precedido trece hermanos, hijos de la primera esposa de su padre, pero la mayoría de ellos habían muerto antes de que él naciera y tan sólo dos, Teodoro e Iván, estaban por delante de él en la línea de sucesión. 

Tenía cuatro años cuando murió su padre y tan sólo 10 cuando lo hizo, y sin descendencia, su hermanastro el zar Teodoro III. Así pues, tan sólo quedaban Iván y él con derecho legítimo a ocupar el trono. Dado que Iván estaba medio ciego y sufría una deficiencia psíquica, el deseo de la mayoría de la nobleza rusa era que Pedro fuera proclamado Zar pero su ambiciosa hermanastra Sophia se oponía a ello, argumentando que Iván era el mayor. 

Ayudada por los Streltsi (cuerpo militar ruso), Sophia inició una lucha que causaría muchas muertes entre los nobles y que a punto estuvo de desencadenar una guerra civil. Finalmente se llegaría a un acuerdo. Iván y Pedro ocuparían juntos el trono, Iván como Zar Mayor y Pedro como Zar Menor y Sophia sería la Regente. Con éste fin se realizó un doble trono para que fuera ocupado por los dos zares. Hoy se encuentra expuesto en la Armería del Kremlin. 

Sophia tardó muy poco en apartar a Pedro de la Corte. Le envió, junto a su madre, a un pueblo de las cercanías de Moscú. Pedro, que había sido (según la escritora Alejandra Vallejo-Nájera) maltratado por su padre y por sus hermanos mayores, aceptó el exilio casi con alivio. 

La zarevna Sophia - Iliá Repin


Este pequeño Zar de diez años estuvo acompañado también por Nikita Zotóv, su maestro, quien además de enseñarle las materias habituales alimentaba su imaginación relatándole historias de las grandes batallas de los zares de Rusia. 

Pedro disfrutaba de la vida en el campo. Le interesaba todo lo militar y empleaba su tiempo en adiestrarse en las artes marciales, de tal modo que con tan solo once años ya sabía disparar un cañón, llegando incluso a organizar batallas simuladas con los mozos del pueblo. 

La navegación era otra de sus pasiones y la construcción de barcos le llegó a interesar tanto como la arquitectura militar. No obstante no fueron las materias bélicas las únicas en despertar su interés, la industria, la medicina, la construcción, el arte, todo merecía su atención. 

La personalidad de Pedro se iría formando bajo la influencia de los habitantes de la llamada "colonia alemana" de Moscú. El joven Zar frecuentaba este barrio de extranjeros observando sus tradiciones, sus costumbres, sus avances científicos y sus progresos comerciales. Comparaba la vida de los rusos con la de los europeos y un enorme deseo de modernizar Rusia iba haciendo presa en él. 

El Barrio Alemán de Moscú - Alexander Benois



A los 17 años su estatura - medía 2 metros - era inusual. Su madre pensó que antes de que Pedro ocupara - realmente y no de forma nominal - el trono, convenía casarle y buscó una novia adecuada a sus propias ideas y no a las de su hijo. La elegida fue Eudoxia Lopujiná, una joven analfabeta, sin intereses intelectuales y totalmente contraria a cualquier tipo de modificación o reforma del estilo de vida imperante. Eudoxia en ningún momento fue del agrado de Pedro. 

Sophia había ido perdiendo a sus partidarios tras algunos fracasos en las campañas militares emprendidas. Por el contrario el respeto de los militares por Pedro había ido aumentando.Tanto él como la nobleza y el cuerpo militar que le era leal consideraron que había llegado el momento de ocupar de nuevo su “medio trono”. Tuvo que sofocar algunas rebeliones y recluir a su hermanastra en un monasterio para conseguirlo. 

A pesar de que su matrimonio no era feliz, en 1690 Eudoxia traía al mundo a su primer hijo, Alexis, el futuro Zarevich. Pedro seguía frecuentando el barrio alemán y allí conoció, un año después del nacimiento de su hijo, a la hija de un comerciante holandés, Anna Mons, se enamoró de ella y la convirtió en su amante. La relación duraría trece años.

En el año 1696, moría Iván y Pedro pasaba a ser el único Zar de Rusia. Se encontró con una población analfabeta, aislada de los avances que se producían en Europa y sin ningún interés por ellos. Tenía en sus manos un país inmenso que seguía anclado en el pasado y se propuso cambiarlo.

                                                                                                                          Continuará......

martes, 26 de diciembre de 2017

Isabel de Habsburgo, Reina de Dinamarca.







Isabel de Habsburgo. Jacob Cornelisz. Museo Thyssen



Era un caluroso día de verano en Bruselas, concretamente el 18 de julio de 1501 cuando Juana de Castilla, hija de los Reyes Católicos, traía al mundo al tercero de sus hijos. En esta ocasión era una niña, a la que se llamó Isabel en honor a su abuela. 

La pequeña Isabel disfrutaría muy poco de la presencia de sus padres. La muerte rondaba la casa de su familia materna y una serie de fallecimientos propiciarían el nombramiento de su madre como heredera de los Reyes Católicos. Juana y Felipe partirían en noviembre de 1501 para su nombramiento ante las Cortes de Castilla y Aragón. 

Isabel y sus hermanos fueron encomendados al cuidado de su tía paterna, Margarita de Austria, trasladándose al poco tiempo a la corte de Malinas donde los tres serían educados. Aunque sus padres regresaron en 1504 poco sería el tiempo que pasarían con ellos puesto que, tras la muerte de Isabel La Católica, ambos regresarían a Castilla para tomar las riendas del Reino heredado por Juana. 

Isabel no volvería a ver a sus progenitores puesto que Felipe murió y Juana fue encerrada en Tordesillas. Así pues, su tía Margarita ejercería de madre de ella y de sus hermanos. 

Poco sabemos de la educación que recibió pero lo que si se sabe es que hablaba francés y alemán. Es de esperar, no obstante, que su educación fuese esmerada si tenemos en cuenta que su tía Margarita era una mecenas de las Artes y las Letras y que en Malinas reunió a cantidad de pintores, arquitectos, literatos y músicos. 

Palacio de Malinas

Siguiendo con la tradición existente en las cortes europeas el futuro matrimonial de Isabel empezaría a estudiarse cuando la niña contaba pocos años. En Malinas se consideraba que una unión con los países nórdicos convenía a la política expansiva de los Habsburgo y, debido a éstas consideraciones, el futuro de Isabel quedaría marcado. Se la prometería a Cristián II, rey de Dinamarca y Noruega.

Con apenas 14 años emprendió viaje hacia su nuevo hogar para unirse a un hombre al que no conocía y que era 20 años mayor que ella. Tristes momentos para una niña que había crecido rodeada del cariño de su tía y de sus hermanos. El matrimonio se celebraría el 12 de julio de 1515 en la ciudad de Copenhague. 

Isabel se encontró con un hombre irascible con el que no podía entenderse sin la ayuda de un traductor y que además estaba enamorado de otra mujer a la que había convertido en su amante.  La mujer se llamaba Dyveke y era una bella holandesa a la que el rey había conocido en Bergen y que lo acompañó a Dinamarca.

Pese a la exigencias del abuelo de Isabel, Maximiliano I, para que Cristián abandonara a su amante, la pareja continuó su relación sin respeto alguno por la nueva posición de hombre casado del rey danés. Como consecuencia de ello las relaciones de Isabel con su esposo serían prácticamente inexistentes. 

Cristián II. Van Orley. Múseo Lázaro Galdiano

En 1517 se produce la muerte, en extrañas y nunca aclaradas circunstancias de Dyveke, la amante del rey. Se llegaría a decir que Maximiliano I había ordenado su envenenamiento pero serían solo rumores. Lo cierto es que se culpó de su muerte al encargado del castillo de Copenhague y que Cristián lo mandó ejecutar a pesar de no existir pruebas contra él. 

Isabel ya hablaba el danés y por tanto, desaparecida la amante, se produjo un acercamiento entre los esposos. Los daneses empezaban a apreciar las muchas virtudes de su Reina y el cariño del pueblo era cada vez más patente. 

En 1519 es coronada junto a su esposo Reina de Suecia, tras haber derrotado Cristián a quienes se oponían a la Unión Kalmar. Después de la coronación, el nuevo Rey haría ejecutar a todos los los rebeldes. Aquel acto fue conocido como el Baño de sangre de Estocolmo. Su cruel comportamiento llevaría a los suecos a una nueva sublevación en 1521 y está vez los sublevados conseguirían destronar a Cristián. 

La pérdida del trono sueco no sería la única, Cristián no tenía demasiados partidarios en Dinamarca tras las reformas que había impuesto. Apenas dos años después de perdida Suecia se revocaba su mandato en Dinamarca y se nombraba como nuevo Rey a su tío Federico. 

En abril, y a bordo del navío El León, Isabel y Cristián abandonan Dinamarca. El nuevo rey danés , Federico I, consciente de que Isabel era muy querida por el pueblo, le ofreció poder permanecer en el país junto a sus hijos. La respuesta de Isabel ha traspasado los siglos :" Ubi Rex meus, ibi regnum meum" ( "Donde está mi rey está mi reino"). Isabel nunca volvería a pisar Dinamarca. 

Durante el siguiente año viajarían por toda Alemania intentando recabar ayudas para recuperar el trono danés. Las relaciones con Lutero de ambos esposos y el abrazo a la reforma por parte de Isabel supusieron un autentico mazazo para los católicos Habsburgo, al frente de los cuales estaba Carlos I de España y V de Alemania. Ninguna ayuda vendría por parte de la familia de Isabel. 

Isabel de Habsburgo

La salud de Isabel empezó a resentirse. Había tenido seis hijos sin apenas tiempo para recuperarse de los partos y además sufría dificultades respiratorias. Se sometería a una cura de baños en Augsburgo pero la pequeña mejoría experimentada duraría muy poco. 

En julio de 1525 celebra, ya muy débil, su cumpleaños rodeada por su esposo y sus hijos. En vista de su mal estado Cristián decide instalar a la familia en la población de Zwijnaarde cerca de Gante. Su tía Margarita, angustiada por el estado de salud de su sobrina, se mantiene en contacto desde Malinas. 

Los ahogos de Isabel aumentaban y ésta intuye que su fin se acerca. Escribe una carta conmovedora a su tía Margarita en la que le suplica que no abandone a sus hijos y a su esposo. Cinco días después de redactarla, moriría. Era el 19 de enero de 1526, tenía 24 años.

Fue sepultada en el altar mayor de San Pedro de Gante. 

La polémica se desató en torno a la fe de Isabel. Su familia, toda ella católica, afirmaba que había recibido la extremaunción por el rito católico y había sido enterrada en la iglesia católica además de dejar a sus hijos al cuidado de su católica tía. Los luteranos afirmaban lo contrario. 

En 1883 sus restos fueron trasladados a Dinamarca. En la actualidad reposa junto a su esposo  en la catedral de Odense.


domingo, 10 de diciembre de 2017

Alberto de Sajonia-Coburgo-Gotha, esposo de Victoria I




Alberto de Sajonia-Coburgo-Gotha - John Partridge


El Ducado de Sajonia-Coburgo-Gotha era un pequeño y nada boyante territorio situado en la Turingia alemana. En él nació en agosto de 1819 Alberto, segundo hijo del Duque Ernesto I y de su primera esposa Luisa de Sajonia- Gotha-Altenburgo. A pesar de la pequeñez del territorio gobernado por su padre, lo cierto es que su familia estaba emparentada con los reyes de los principales Reinos europeos, desde Bélgica hasta Bulgaria pasando por Reino Unido y Portugal. 

Su infancia estuvo marcada por las malas relaciones de sus padres siendo las infidelidades el principal motivo de las desavenencias conyugales por lo que la separación de sus progenitores no se hizo esperar. La madre fue exiliada del Ducado en 1924 y consiguió el divorcio dos años después, casándose entonces con el que fuera su amante, Alexander von Hanstein. Ni Alberto ni su hermano Ernesto volverían a ver a su madre ya que ésta fue la condición para que su padre, Ernesto I, accediera al divorcio. 

Los hermanos fueron educados en su propio castillo por Christoph Florschütz, que les enseñó, entre otras cosas,a dominar la lengua inglesa. Pasaron después a estudiar en Bruselas y más tarde, y como la mayoría de los príncipes alemanes, cursarían estudios de ciencias naturales, política, filosofía, economía y también de pintura y música en la universidad de Bonn. 

Con los años Alberto se había convertido en un joven guapo, de buenos modales, inteligente y con una enorme preparación académica . Era pues lógico que su ambicioso tío Leopoldo, rey de Bélgica, considerase que la unión de Alberto con la heredera al trono del Reino Unido,Victoria, sería muy conveniente. 



Príncipe Alberto - Franz Winterhalter

La duquesa de Kent, madre de Victoria, era hermana del rey belga y también del padre de Alberto, por tanto ambos jóvenes eran primos carnales. En 1836 y tras la insistente recomendación del tío Leopoldo, la duquesa de Kent invitó a Alberto, a pasar unos días en Londres. Victoria quedó gratamente impresionada por su primo y a pesar de que no era el candidato deseado por su tío el rey Guillermo IV del Reino Unido  - al que esperaba heredar al no tener éste descendencia propia -  fue el elegido por una jovencísima Victoria que guardó para sí esta preferencia a fin de no disgustar al rey.

Mientras Victoria se preparaba para ser reina, Alberto completaba sus estudios viajando por Italia junto a su tutor, el Barón Stockmar. 

Ya se había convertido en la reina Victoria I cuando Alberto vuelve a visitarla en Londres y esta vez, ya sin nadie que le impidiera mostrar sus preferencias, Victoria se declararía a Alberto y le pediría en matrimonio. Como era de esperar Alberto aceptó con gran alegría el ofrecimiento. 

En febrero de 1840 y en la Capilla Privada del Palacio de St. James contraerían matrimonio. Cuatro días antes, Victoria I había concedido a su futuro esposo el titulo de Alteza Real y lo había nombrado miembro de su consejo privado. No obstante el Primer Ministro del gobierno de su Majestad, Lord Melbourne, había advertido a la Reina que el Parlamento no concedería a Alberto el titulo de “ rey consorte”. Aunque Victoria consideraba este hecho una discriminación por razón de sexo - a las esposas de los reyes siempre se les concedía el titulo de reinas consorte - tuvo que acatar la decisión del Parlamento. 


Victoria I de la Gran Bretaña - Franz Winterhalter

En los primeros años de su matrimonio Alberto no gozó de las simpatías del pueblo británico que lo consideraba "poca cosa" para su Reina, ni tampoco de las simpatías del gobierno que temía su influencia sobre la enamoradísima Victoria. 

Llevaban pocos meses casados cuando sufrieron un atentado, siendo tiroteados por un hombre al que, tras el juicio, se le consideró demente. El comportamiento de Alberto durante esos terribles momentos intentando proteger a su esposa, ya embarazada, hizo que los británicos empezaran a mirar al marido de "su Reina" con algo más de tolerancia. 

Alberto era, como ya hemos dicho, un hombre culto, inteligente y de ideas liberales. Poco a poco empezó a asumir algunas funciones públicas y a convertirse en el mayor consejero de Victoria, una vez finalizada la enorme influencia que Lord Melbourne ejerciera sobre la Reina. Empezó por ser nombrado presidente de la Sociedad para la extinción de la esclavitud y de una comisión creada para promover las Bellas Artes. A su pericia y buen hacer se deben muchas de las adquisiciones de pinturas y esculturas que se efectuaron. 

Los hijos habían empezado a llegar con una periodicidad prácticamente anual y, a pesar de que la gestación era un estado que desagradaba profundamente a Victoria, la pareja llegaría a tener nueve vástagos: cinco niñas y cuatro niños. 

Pocos años después de su matrimonio Alberto había logrado sanear y modernizar las finanzas reales - de las que se encargaba personalmente - lo que le permitió la compra de Osborne House, un lugar más idóneo para la vida familiar y donde pensaba que sus hijos podrían crecer y ser educados en mayor libertad. 


Victoria y Alberto con algunos de sus hijos - Franz Winterhalter

Llevaba siete años casado con la Reina cuando fue nombrado Rector de la Universidad de Cambridge lo que le facilitó el poder reformar de manera profunda los planes de estudio. Pero Alberto no sólo estaba interesado en la educación universitaria, sus ideas, progresistas para la época, le llevaron a impulsar reformas de las que Gran Bretaña estaba bastante necesitada. 

Alberto soñaba con la industrialización del Reino Unido y, como consecuencia, fue el mayor promotor de La Gran Exposición Internacional de 1851 que se celebró en Londres y que se denominó "Gran Exposición de los Trabajos de la Industria de Todas las Naciones". Constituyó la primera Exposición Universal que se realizaba en el mundo. Fue concebida como un medio para mostrar el progreso tecnológico, científico y artístico de los países participantes. Fue sin duda el mayor éxito de Alberto. 

Un año después Alberto compró el castillo de Balmoral a titulo privado puesto que el clima de Escocia parecía ser beneficioso para la Reina. Siguió, a pesar de que sus nombramientos y cargos eran cada vez mayores, involucradose en la educación de sus hijos, sobre todo en la mayor, Victoria, una niña sumamente inteligente y en el segundo Alberto Eduardo, príncipe de Gales y por tanto el futuro rey. 


Palacio de Cristal de Hyde Park, sede de la Exposición Universal de 1851

En 1859 Alberto empieza a sufrir dolores epigástricos agudos acompañados ocasionalmente de vómitos que le obligaban a permanecer postrado. El cuadro se fue intensificando y el aspecto del Príncipe se iba deteriorando mes a mes. Distintos médicos fueron consultados y se alternaron en su cuidado. Finalmente el Dr William Jenner fue nombrado su médico personal. En noviembre de 1861 el estado de Alberto había empeorado ostensiblemente e intensos dolores de espalda y piernas se unían a los ya existentes. Su médico diagnosticó fiebre tifoidea. 

El Príncipe Alberto murió el 14 de diciembre de 1861 en el Castillo de Windsor acompañado por su esposa y por algunos de sus hijos. Su viuda vistió de negro el resto de su vida. 

Su médico afirmó que la causa de la muerte había sido el tifus pero, a pesar de que no se realizó autopsia, hoy, y a tenor de su historia clínica, se piensa que la verdadera causa fue un cáncer de estomago. 

Sus restos se encuentran el Mausoleo Real de Frogmore

sábado, 18 de noviembre de 2017

Alejandro III de Rusia




Alejandro III

Alejandro vino al mundo en San Petersburgo en marzo de 1845 y cuando nació nada hacía pensar que un día pudiera convertirse en zar de Rusia, teniendo en cuenta que era el tercero en la linea de sucesión. Cuando aquel 10 de marzo Alejandro vio por primera vez la luz, su abuelo todavía era emperador de todas las Rusias y él era el segundo hijo del heredero al trono.

Alejandro no se parecía en nada a su padre, ni a su madre, ni a su hermano y ni siquiera su hijo llegó a parecérsele. No poseía el refinado aspecto de ninguno de ellos, tampoco su elegancia ni sus educados modales. Era grande, alto, robusto, de fuerte complexión, y además era muy tosco en sus ademanes. A decir de muchos parecía más un patán que el hijo de un emperador. 

Como correspondía a un príncipe segundón su educación no fue tan completa como la de su hermano Nicolás - el heredero - y tan sólo se le preparó para la carrera militar. El encargado principal de su educación fue el profesor de Derecho Konstantín Pobedonóstsev, que no se mostraba demasiado satisfecho de su alumno, llegando a decir : "Después de las primeras clases le pregunté sobre lo aprendido para ver qué es lo que se quedó en su mente, resulta que no quedó nada. El gran príncipe presenta pobreza de datos y de ideas". 

Parece pues que la inteligencia de Alejandro era mediocre pero en él calaron y muy profundamente las ideas de su preceptor convirtiéndose en un nacionalista exagerado y reaccionario muy alejado de las ideas liberales de su padre, razón por la que nunca estuvieron bien avenidos. 

Todo cambia para Alejandro en Abril de 1865, fecha en la que su hermano, el zarevich Nicolás, muere tras una corta enfermedad. A partir de ese momento se convertirá en heredero al trono y poco después en el prometido de la novia de su hermano fallecido. 

Dagmar de Dinamarca

Se dice que fue el propio Nicolás, en su lecho de muerte, quien pidió a su hermano que desposará a Dagmar de Dinamarca - su prometida en esos momentos - pero también es verdad que a Rusia le interesaba esa unión con la familia real danesa que, por otra parte, estaba emparentada con gran parte de las monarquías de Europa. Cabe suponer que también a Dinamarca le interesaba una unión matrimonial con Rusia. 

En junio de 1866 Alejandro visita a Dagmar en Cophenage y se formaliza el compromiso, tres meses después Dagmar llega a Rusia para contraer matrimonio. Tras convertirse a la religión ortodoxa pasaría a llamarse María Fiódorovna. La ceremonia de la boda se celebraría el 9 de noviembre en el Palacio de Invierno de San Petersburgo. 

No hay duda de que Alejandro se había enamorado de Dagmar pues siempre le fue fiel y nunca se le conoció ninguna amante y esta devoción también acabó por enamorar a su esposa.

Desde el momento de su matrimonio y ya como Zarevich, Alejandro fue invitado a participar en los consejos de ministros y representó a su padre en algunos eventos en el extranjero. Mientras tanto, María Fiódorovna, nada interesada en la política, cuidaba de los cinco hijos que tuvo la pareja. 


Boda de Alejandro y Dagmar


En marzo de 1881, su padre, el zar Alejandro II es asesinado en un atentado perpetrado por el grupo terrorista "Voluntad Popular". Ocurrió en el momento en el que se disponía a firmar una serie de documentos con los que pretendía continuar con las reformas liberales que ya había emprendido y llegar, de ese modo, a una Monarquía Constitucional.

Automáticamente el zarevich se convierte en zar de Rusia con el nombre de Alejandro III. 

Los ministros de su padre le aconsejan continuar con la política liberal iniciada por éste, pero no está dentro de la mente del nuevo zar continuar con lo emprendido por su padre. En abril de ese mismo año aprobó un manifiesto que con el titulo "Sobre la firmeza del poder absoluto" proclamaba la necesidad del poder total de los zares para conseguir el bienestar del pueblo. 

Alejandro suspendió la reforma administrativa iniciada por su padre y abolió la autonomía de los centros de educación universitaria, limitando la admisión de los judíos en las universidades y prohibiendo a los colegios admitir a los hijos de sirvientes. No fueron éstas las únicas medidas contra los judíos ya que, aún sin pruebas, los consideraba culpables del asesinato de su padre y a partir de su entronización se iniciaría  uno de los "pogromos " más violentos de los que se dieron en Rusia y que obligarían a huir a miles de judios.  




Alejandro fue también el fundador de la Ojhrana, una policía política dependiente del Ministerio del Interior, que tenía como objetivo evitar actividades revolucionarias en la población y por supuesto proteger a la familia imperial de cualquier atentado. Se dice también que algunos de los pogromos fueron apoyados por ésta policía secreta. 

En 1887 la Ojhrana desmanteló a un grupo que conspiraba para atentar contra el zar. Sus integrantes fueron ejecutados, entre ellos se encontraba Aleksandr Uliánov, el hermano de Vladimir Lenin. 

No obstante, a nivel económico Alejandro logró la estabilidad. Los nuevos impuestos aduaneros y la reforma del rublo tuvieron efectos beneficiosos sobre la economía del país. También hizo ahorros personales, disminuyendo el presupuesto general destinado a palacio y ahorrando a base de limitar el número de sirvientes, las fiestas y hasta prohibiendo que se sirviera vino extranjero en su mesa y se utilizara tan sólo el autóctono. 

En lo que nunca ahorró fue en las obras de arte y el Palacio de invierno y los museos de San Petersburgo están llenos de obras adquiridas por él. 

También durante su reinado se iniciaron las obras del ferrocarril Transiberiano. 

En 1894 Alejandro empezó a encontrarse mal, tenía nauseas, dolor de cabeza y perdía peso. Sus médicos, entre los que se encontraba el eminente doctor Sergey Petrovich Botkin diagnosticaron una nefritis. Su cuñada, Olga, le ofreció su palacio de la isla de Corfú para que se repusiera y Alejandro y su esposa emprendieron viaje hacia Grecia. Nunca llegarían.  

Cuando se encontraban en Crimea la debilidad del zar era demasiado grande como para seguir viajando y decidieron instalarse en el Palacio de Livaida. Allí lo encontró la muerte.

Alejandro murió el 1 de noviembre a la edad de 49 años. Todos sus descendientes serían asesinados 23 años después.

Fue enterrado en la fortaleza de San Pedro y San Pablo en San Petersburgo.

miércoles, 1 de noviembre de 2017

María José de Bélgica, Reina de Italia







María José fue una mujer desdichada, las adversidades la acompañarían a lo largo de toda su vida que había comenzado el 4 de agosto de 1906 en Ostende. Hija de los reyes de Bélgica , Alberto e Isabel, era la más pequeña de tres hermanos, una preciosa niña de rizado pelo y limpia mirada. 

Tenía ocho años cuando estalló la Primera Guerra Mundial. Sus padres, deseosos de evitarle posibles peligros, la enviaron a un internado inglés mientras ellos permanecían en Bélgica. No obstante, María José, volvía con frecuencia a su país y cuando lo hacía solía acompañar a su madre a los hospitales para visitar a los heridos de guerra. Probablemente a estas visitas y a lo que en ellas veía se debe la profunda germanofobia que desarrolló. 

El destino de María José lo marcarían sus padres al final de la Gran Guerra. Católicos como eran, consideraron que el mejor candidato para convertirse en esposo de la niña era Humberto de Saboya, príncipe heredero a la Corona de Italia, y otro tanto parece que pensaron los católicos reyes italianos.

María José pasó su juventud sabiendo cual era su futuro y según deja escrito en su propio diario no le desagradaba el novio elegido. Era atractivo y tenían algunas cosas en común, como su inclinación por el arte y la literatura.

La boda tuvo lugar en el Palacio del Quirinal, el 8 de enero de 1930. Humberto era un joven muy apuesto y ella era una de las princesas más bellas y elegantes de Europa. En el momento en que se realizó el matrimonio Italia estaba gobernada por Benito Mussolini. 

A pesar de lo que pudieran aparentar, el matrimonio fue desgraciado. Años después, María José afirmaría en una entrevista: " Nunca fuimos felices". Muchas cosas influyeron en la infelicidad conyugal entre ellas la educación de ambos que era radicalmente distinta. Humberto había cursado estudios en la academia militar de Módena y por tanto había estado sometido a una disciplina que nada tenia que ver con el carácter y las ideas liberales de su esposa. Además los rumores sobre la posible bisexualidad de Humberto, que también llegaban a oídos de la princesa, fueron otro de los  motivos de distanciamiento. 




Benito Mussolini contribuiría a la mala relación de la pareja. Las ideas progresistas de Maria José chocaban frontalmente con la práctica fascista del dictador Mussolini y, como consecuencia, éste se encargaría de vilipendiar la imagen de la princesa. En los medios sociales se criticaba su forma de vestir, de peinarse, se la acusaba de frívola y se llego a decir que evitaba tener descendencia para perjudicar a la Corona de Italia. Lógicamente esto quedo desmentido en la primera gestación de la princesa. 

Las desgracias siempre estarían presentes en la vida de Maria José. El nacimiento de su primera hija se vería ensombrecido por la muerte de su padre, como consecuencia de una caída mientras escalaba una montaña. Poco después fallecería su cuñada Astrid, la esposa de su hermano, el nuevo rey de Bélgica, y también de forma trágica. 

La aversión de Mª José por el fascismo era clara y notoria y no obstante se llegaría a decir que entre Mussolini y ella habían existido relaciones sentimentales. 

Cuando estalla la segunda guerra Mundial Maria José intenta ayudar a los prisioneros de guerra belgas con pobres resultados. Su actitud la enfrentaba con su familia política ya que, el rey Victor Manuel, había aceptado sin oponerse la pérdida de la democracia en su país y el cambio a la dictadura de Mussolini. También había permitido la alianza con la Alemania nazi y la entrada de Italia en la Segunda Guerra Mundial hasta que, en 1943, y cuando la victoria de los aliados parecía inminente los jerarcas fascistas solicitaron al rey que destituyera al Duce y formara un nuevo gobierno y el rey se apresuró a obedecer.




Hitler consideró una afrenta la destitución de Mussolini y Wehrmacht lanzaría sus tropas contra Roma antes de que los aliados pudieran prestar su ayuda a los romanos. La Familia Real huiría de la capital italiana de inmediato provocando con ello el descontento de los italianos.

En 1946 y para salvar una Monarquía altamente desprestigiada Victor Manuel, cuya hija, la princesa Mafalda, acababa de morir en un campo de concentración nazi, abdica en su hijo Humberto. Era el 9 de mayo de 1946.

Mª José se ve por tanto convertida en Reina, pero su reinado y el de su esposo duraría tan solo 33 días. El 9 de junio, y tras un Referéndum, Italia proclama la República y ordena el exilio de los Monarcas que junto a los cuatro hijos que ya tenían embarcan en el Ducca degli Abruzzi, un barco de guerra de la marina italiana, trasladandose  a Portugal.

Allí se instalaran en Cascais - como tantas otras cabezas destronadas de Europa - en un palacete al que llamaron Villa Italia.




El matrimonio, que nunca fue bien, se desmorona en el exilio y, mientras el  depuesto rey Humberto permanece en Cascais con sus tres hijas,  Mª José y su único hijo varón se instalan en Suiza. Nunca se divorciaron pero la separación fue un hecho y pasó una enorme factura a la familia. La vida de los hijos y nietos de los últimos reyes de Italia estuvo salpicada por los escándalos, los divorcios, el alcoholismo, la drogadicción y las tragedias. 

Mª José moría el 27 de enero de 2001 en el Hospital cantonal de Suiza como consecuencia de una bronconeumonía que no logro superar. 

Durante los 93 años que duró su vida fue Reina durante un mes, tuvo cuatro hijos de un matrimonio fracasado, vivió dos guerras mundiales, perdió a dos cuñadas, Astrid y Mafalda, de forma trágica, su  yerno, Luis Reyna, fue asesinado y uno de sus nietos murió al lanzarse desde una ventana en un acto suicida. Además durante gran parte de su vida tuvo que ver reflejados en todos los periódicos europeos los escándalos protagonizados por la gran mayoría de sus descendientes.

No fue feliz pero supo llevar su infelicidad con una enorme dignidad y elegancia. 

Sus restos mortales descansan en la Abadía de Hautecombe, en la Saboya francesa.