Fernando es una de las figuras más desconocidas de la historia, al menos para la gran mayoría de la gente, y eso a pesar de que llegó a ser Emperador del Sacro Imperio Romano Germánico.
Hijo de Juana de Trastámara, a la que llamarían "la Loca", y de Felipe de Habsburgo, al que ya llamaban "El Hermoso", su nacimiento se produjo en 1503 en Alcalá de Henares, a pesar de que sus padres y sus hermanos mayores habían residido siempre en Flandes.
El recién nacido, al que se impuso el nombre de su abuelo materno, poseía un gran "pedigrí ". Sus abuelos maternos eran los Reyes Católicos y los paternos Maximiliano I de Habsburgo y María de Borgoña.
Por carambolas del destino su nacimiento se produjo en España y fue como consecuencia de que su madre, Juana, iba a ser nombrada heredera del reino de Castilla puesto que sus dos hermanos mayores habían muerto. Juana y su esposo Felipe, que la acompañó hasta las tierras de su suegra, juraron como herederos pero, una vez que se hubo realizado el juramento, Felipe y su hermosura decidieron abandonar las tierras castellanas y marchar a Flandes. Su esposa, Juana, tuvo que quedar en Castilla puesto que, hallándose de nuevo embarazada, no convenía que viajara. Así pues el embarazo de Juana llegó a su termino en Alcalá de Henares y allí fue donde el pequeño Fernando abrió sus ojos al mundo.
Dada la pasión que Juana sentía por Felipe no tardó nada en desaparecer de las tierras de su madre dejándo, eso si, al neonato al cuidado de su abuela puesto que llevar al bebé con ella debió parecerle demasiado engorroso.
El primer año de Fernando transcurrió en la corte de Isabel "La Católica", entre Salamanca y Arévalo y fué la propia Isabel quien puso "Casa" a su pequeño nieto. Cuando ésta murió en 1504 su madre, Juana, pasó a ser la Reina de Castilla. Dado que cuando esto sucede Dª Juana vuelve a estar embarazada el regreso a tierras castellanas de la nueva reina no se produciría hasta 1506.
Así pues, cuando el pequeño Fernando es presentado a su padre tiene ya tres años y su madre, cabe suponer, que tampoco conocería al que dejó siendo un bebé, sobre todo teniendo en cuenta que el deterioro mental de Dª Juana era ya más que evidente.
Ante la incapacidad de Juana se inician las luchas de poder entre D. Felipe y D. Fernando el Católico. Ambos ambicionaban ser regentes de Castilla pero se daba la circunstancia de que la mayoría de los nobles castellanos apoyaban a Felipe considerando que, siendo como era el esposo de DªJuana, le correspondía legítimamente la regencia. La muerte repentina de D.Felipe - que algunos consideraron sospechosa - pondría el punto y final al conflicto entre yerno y suegro.
A partir de ese momento la mente de Juana, presa ya de un delirio de celos, pierde completamente el contacto con la realidad. Sobre qué tipo de psicosis padecía sigue habiendo discrepancias.
Tras encerrar a a su hija Dª Juana en Tordesillas Fernando el Católico toma a su nieto bajo su tutela y, mientras viajan por Castilla y por Andalucía, le va adiestrando en la política y en los quehaceres del gobierno. Muchos son los avatares políticos que suceden durante esos años en los que el nieto vivió al amparo del abuelo y parece ser que también fue mucho lo que el niño Fernando aprendió.
El aprendizaje terminó antes de lo que el niño hubiese deseado puesto que tenía trece años cuando muere su abuelo en el mes de enero de 1516. Fernando no sabía cual sería su destino en aquellos momentos, era consciente de que gran parte de los castellanos hubiera preferido que fuera él el heredero del reino y no su hermano Carlos, puesto que Fernando se había criado en la península y Carlos no se había dignado aparecer por estas tierras, pero lo cierto es que Carlos contaba con una baza incuestionable: era el legitimo heredero.
Cisneros, ante el temor que los partidarios de Fernando generaran problemas, tardó poco en cerrar su "Casa" con la idea de que Fernando saliera de la península cuanto antes, así pues, en abril de 1517 Fernando embarca hacía Flandes. Inteligente como era y con las lecciones dadas por su abuelo aprendidas, había procurado, durante esos meses, conocer la lengua francesa y los usos y costumbres imperantes en la corte borgoñesa.
Llegado a Flandes anduvo por diversos lugares incluyendo, claro está, Malinas, el lugar de erudición donde había sido educado su hermano Carlos. Allí estuvo impregnándose, todo lo que pudo, de la forma de vida de los flamencos. Los cortesanos de D.Carlos procuraban proporcionar a Fernando una vida placentera y tenerlo siempre entretenido con la caza, los juegos de destreza y también con la formación cultural proporcionada por Erasmo. El joven Fernando era consciente de que estas maniobras no eran más que un ejercicio de control sobre su persona ordenado por su hermano Carlos.
El abuelo paterno de Carlos y Fernando, Maximiliano I de Habsburgo, había muerto y Carlos como legitimo heredero es designado nuevo emperador electo y rey de los romanos. Carlos, que ya se hallaba en España, acudió a Aquisgran para ser coronado en el trono de Carlomagno como emperador del Sacro Imperio Romano Germanico. Era el año 1520.
No había transcurrido todavía un año desde su coronación cuando D. Carlos, tras muchas deliberaciones y dándose cuenta de que le era imposible gobernar España, las tierras conseguidas en Ultramar, Austria y todo el resto de tierras heredadas de su abuelo paterno, nombra a su hermano Fernando Lugarteniente del Imperio y le cede el gobierno de Austria, Carintia, Stiria y Tirol.
Hacía años que su abuelo Maximiliano había llegado a pactos matrimoniales y para dar cumplimiento a los mismos, Fernando contrae nupcias con Ana Jallegón de Hungría y Bohemia. Los matrimonios podían ser más efectivos que las guerras a la hora de consolidar imperios y así sucedió con esta boda ya que con ella podría llegar el día en que fuera posible conseguir que Hungría y Bohemia quedaran bajo el dominio de los Habsburgo
Tras la boda, Fernando llega a Austria, nada conoce de esas tierras y nadie le conoce a él. Esta circunstancia originó un levantamiento que fue reprimido con dureza. Las lecciones de su abuelo materno, Fernando el Católico, habían sido bien asimiladas por su nieto que poseía una enorme capacidad de negociación, gracias a la cual pudo formalizar acuerdos con los vasallos germanohablantes y con los luteranos a fin de no continuar con los enfrentamientos religiosos. Se iniciaba así la “germanización” política de Fernando.
En 1526 y tras una dura batalla entre otomanos y húngaros muere, sin descendencia, Luis II Jallegón de Hungría, hermano de su esposa Ana y casado con María, hermana de Fernando. Como consecuencia Fernado es nombrado rey electo de Hungría y Bohemia y coronado como tal apenas un año después. Este sería el germen de lo que llegaría a ser el Imperio Austro-Hungaro.
Fernando tuvo que lidiar con revueltas internas, con revueltas religiosas y con guerras externas con los otomanos pero su talante diplomático y negociador le hicieron salir airoso de la mayoría de estas vicisitudes.
Parece ser que su matrimonio con Ana fue feliz como atestiguan los 15 hijos que tuvo la pareja y el hecho de que cuando su esposa falleció tras su último parto Fernando, a pesar de ser todavía muy joven, no se volviera a casar.
Surgieron grandes discrepancias que llevaron a enfrentamientos entre Carlos y Fernando por la herencia del Sacro Imperio Romano Germanico. Tras un tiempo en el que ambos hermanos estuvieron sin hablarse se llegó al consenso y la relación entre ellos se restableció. Cuando en 1555 Carlos V abdica designa a su hermano como su sucesor en el Imperio.
Fernando I convirtió su corte imperial en un centro de cultura y de fomento del arte y también realizó una reforma modernizadora de la administración, del sistema monetario, del sistema fiscal y de la justicia.
No fueron tranquilos los años en los que ciñó la corona de emperador. Seguían los conflictos con los turcos, los conflictos religiosos con los protestantes y el Concilio de Trento que no acabó hasta 1563.
A mediados de ese año en el que terminó el Concilio la salud de Fernando empezó a decaer. Fue atendido en todo momento por los doctores de la corte imperial Carrichter von Rexingen y Johannes Crato von Krafftheim, quienes, según parece, no hicieron otra cosa que agravar sus síntomas con tratamientos inútiles y agresivos.
Fernando I murió en Viena el 25 de Julio de 1564. Fue enterrado junto a su esposa en la Catedral de San Vito de Praga.
Los conflictos que debieron afrontar Carlos V y Fernando I fueron similares pero, si en el primero predominaba el espíritu bélico a la hora de afrontarlos en el segundo la diplomacia y la negociación eran el primer intento para dirimirlos.
Fernando había tenido en su infancia - sin duda el momento en que más profundos quedan los conocimientos - las enseñanzas de su abuelo, el rey "Católico", de quien se ha llegado a decir que sirvió de ejemplo a Maquiavelo para escribir "el Principe". Carlos careció de esa cercanía al abuelo materno. A veces lo que marca el carácter de algunos personajes históricos marca también el destino de muchas personas que viven bajo su dominio.







